El liderazgo carismático es un estado, no un rasgo de la personalidad. Se basa en la combinación de la fisiología, la concentración y el lenguaje, y se puede entrenar igual que un deportista entrena el salto vertical.
Las investigaciones lo dejan claro. Los líderes que
te parecen magnéticos no tienen mejores genes. Simplemente tienen un mejor
sistema operativo.
Respuesta rápida:
·
El liderazgo carismático es un estilo
de liderazgo en el que un líder inspira compromiso, acción y lealtad a través
de la conexión emocional, la visión y la presencia, en lugar de hacerlo
mediante la autoridad formal.
·
El carisma es una habilidad conductual
que se puede desarrollar, no un don innato. Un estudio publicado en Harvard
Business Review identificó doce tácticas específicas de liderazgo carismático
que se pueden aprender y medir.
·
Tony Robbins enseña que el carisma es
el resultado de un peak state, generado por la acción conjunta de tres
factores: la fisiología, la concentración y el lenguaje. A esto lo llama “la
Triada».
·
Los líderes carismáticos comparten seis
rasgos observables: una visión clara, una fuerte presencia física, un lenguaje
preciso, empatía emocional, convicción en sus valores y la capacidad de hacer
que cada persona se sienta valorada.
·
La forma más rápida de desarrollar
carisma es dejar de intentar ser más interesante y empezar a estar más
presente. La presencia es la base. Todo lo demás viene después.
¿Qué es el liderazgo carismático?
El liderazgo carismático es un estilo
de liderazgo en el que la influencia proviene del magnetismo personal del
líder, su visión y su capacidad para crear un vínculo emocional, más que del
cargo, la jerarquía o la autoridad formal.
El término se remonta al sociólogo Max
Weber, quien describió la autoridad carismática como el poder que proviene de
las cualidades extraordinarias que se atribuyen a un líder. Durante décadas
después de eso, el carisma se consideró algo místico. O lo tenías o no lo
tenías.
Esa opinión ya está desfasada.
Los investigadores John Antonakis, Marika Fenley y Sue Liechti, de la Universidad de Lausana, identificaron doce comportamientos específicos a los que denominaron «tácticas de liderazgo carismático» (CLT). En experimentos controlados, el hecho de formar a los participantes en estas tácticas aumentó significativamente la valoración de su carisma, incluso por parte de un público que no tenía ni idea de que se hubiera impartido ninguna formación.
Ahora los investigadores pueden estudiar el
carisma de forma científica, medirlo y entrenarlo, y los programas informáticos
pueden determinar en qué medida las personas utilizan las habilidades retóricas
y el lenguaje corporal.
La conclusión es clara: si eres un líder que se siente competente pero no carismático, no tienes un problema de personalidad. Tienes un problema de actitud y una falta de habilidades. Ambos se pueden solucionar.
Por qué el carisma es un estado, no un
rasgo
La mayoría de los escritos sobre
liderazgo tratan el carisma como algo inmutable. Una lista de cualidades que o
bien tienes o bien no tienes. Ese enfoque es cómodo, pero es erróneo.
Seguro que ya te has dado cuenta de esto en tu propia vida. Hay días en los que entras en una reunión y la gente se inclina hacia ti. Hay otros días en los que dices casi lo mismo y la sala permanece impasible.
Tu personalidad no ha cambiado de la noche a la mañana. Lo
que ha cambiado es tu estado.
Tony Robbins lleva cuarenta y cinco
años ayudando a la gente a superar precisamente este problema. Su
principio fundamental es que no puedes rendir a un nivel que tu estado mental
no te permita. Él llama a las fuerzas que controlan el estado «La Tríada».
Las tres fuerzas que
generan carisma:
1. Fisiología. La forma en que
te mueves. La respiración, la postura, el contacto visual, la velocidad y la
amplitud de tus movimientos. Tu cuerpo es la forma más rápida de cambiar tu
estado, y es lo primero que los demás perciben de ti antes de que hables.
2. Concentración. Donde pones tu
atención en cada momento. Un líder que se preocupa por cómo le ven los demás
irradia ansiedad. Un líder que se centra en las personas que tiene delante
irradia presencia. Tu atención es tu recurso más limitado. Donde la pongas
determina lo que sienten los demás.
3. El lenguaje. El lenguaje
interno que se desarrolla en tu mente y el lenguaje externo que utilizas con
los demás. Las palabras que empleas crean el estado emocional en el que te
mueves tú y el resto de los presentes.
Cuando estos tres elementos se alinean, transmites lo que los demás perciben como carisma. Cuando se desalinean, transmites lo que los demás perciben como algo forzado, ansioso o ausente.
Los
líderes que has admirado no funcionan con un sistema operativo diferente. Están
aplicando «La Tríada» a propósito.
Seis comportamientos que definen a los
líderes carismáticos
La investigación sobre las
tácticas del liderazgo carismático encaja casi a la perfección con el
marco de Tony. Los rasgos que comparten los mejores líderes son el resultado de
un estado bien gestionado. Estos son los seis más importantes.
1. Una visión que los demás puedan ver,
no solo oír
Los líderes carismáticos no se limitan a anunciar objetivos. Crean imágenes.
Describen el futuro con un lenguaje concreto y evocador, tan vívido que el equipo ya se siente parte de él.
Es el
mismo proceso que se sigue al desarrollar una visión de vida para uno
mismo, pero adaptado a un equipo.
Las declaraciones de visión genéricas generan un esfuerzo genérico. Las declaraciones de visión específicas generan convicción.
La diferencia no está en la magnitud del sueño, sino en la nitidez
de la imagen.
2. La presencia física que se impone
antes que las palabras
Los estudios sobre cómo se forma la impresión que causa un líder han revelado que el público se forma una opinión sobre su competencia y simpatía en cuestión de segundos, apenas el líder entra en la sala, a menudo incluso antes de que se haya dicho una sola palabra.
Antonakis y otros introdujeron el concepto de «tácticas de liderazgo
carismático» (CLT), que incluyen comportamientos específicos como el uso de
metáforas, anécdotas y un lenguaje corporal expresivo para inspirar al público.
Los líderes carismáticos entran con
calma. Respiran antes de hablar. Ocupan el espacio sin agresividad. No se trata
de una actuación. Es el cuerpo traduciendo un peak state interno peak state
algo visible.
3. Un lenguaje preciso y vívido
Un lenguaje impreciso da lugar a un
liderazgo impreciso. Los líderes carismáticos usan sustantivos concretos,
verbos de acción e historias en lugar de eslóganes. Se basan en ejemplos
concretos en lugar de principios abstractos. Citan a personas reales en lugar
de referirse a tendencias.
Esta es también la zona en la que la
mayoría de los líderes fracasan sin darse cuenta. Puedes tener la visión
adecuada y aun así perder el apoyo de los demás porque tu lenguaje es demasiado
cauteloso como para transmitirla.
4. Atención personalizada, una persona
cada vez
En una sala con cincuenta personas, los
líderes carismáticos hacen que cada uno se sienta como si fuera el único.
Mantienen un contacto visual constante. Escuchan como si no hubiera nada más
importante en ese momento. Responden a lo que realmente se ha dicho, no a lo
que tenían pensado decir a continuación.
Este es el comportamiento más difícil
de fingir y el más fácil de aprender. Todo se reduce a la concentración. Si
estás centrado en ti mismo, los demás lo notan. Si, por el contrario, estás
genuinamente centrado en ellos, también lo notan.
5. Convicción en sus valores
El carisma se desvanece en cuanto un
líder parece dudar de sus propios valores. La gente no sigue a una persona.
Sigue la seguridad que transmite esa persona. Por eso también el liderazgo
carismático es peligroso cuando se desvincula de la ética: la convicción sin
valores genera influencia sin responsabilidad. La historia de las figuras
carismáticas incluye tanto a los mejores como a los peores líderes del siglo
pasado, y la clave siempre son los valores, no el carisma en sí mismo.
Tu tarea no es tener más confianza en
ti mismo. Tu tarea es tener tan claro lo que defiendes que la confianza sea
solo una consecuencia.
6. La capacidad de gestionar el estado
emocional en tiempo real
La mayoría de los líderes reaccionan.
Los líderes carismáticos responden. Cuando la presión aumenta, respiran hondo,
se toman su tiempo y eligen deliberadamente cómo actuar. El equipo lo
interpreta como serenidad. Lo que el equipo está percibiendo en realidad es «La
Tríada» en acción. Los líderes que saben controlar sus emociones bajo
presión no se ven menos afectados que los demás. Simplemente tienen más
práctica a la hora de elegir cómo responder.
¿El carisma es algo con lo que se nace o algo que se puede aprender?
El carisma es una habilidad conductual que se puede aprender, no un rasgo de personalidad innato. Las investigaciones sobre el comportamiento, incluidos los estudios controlados sobre las tácticas del liderazgo carismático, han demostrado que enseñar a las personas comportamientos específicos, como el uso de metáforas, historias, gestos y convicción moral, aumenta significativamente la percepción que los demás tienen de su carisma.
Algunas personas parten de una extroversión más natural, pero la
habilidad en sí misma se puede entrenar en cualquier tipo de personalidad.
Lo que hacen la mayoría de los líderes, y lo que tú puedes hacer en su lugar
La mayoría de los líderes ven el
carisma como un problema de contenido. Se centran en sus diapositivas, en los
puntos clave de su discurso y en la estructura retórica. Creen que el problema
está en lo que dicen.
El problema casi nunca es lo que dices.
La clave está en el estado en el que te encuentras cuando lo dices y en el estado en el que se encuentra tu público cuando lo escucha.
Un líder apático que pronuncia palabras brillantes deja a la
sala indiferente. Un líder motivado que dice cosas sencillas puede conmover a
esa misma sala. Por eso Tony dice: el estado determina el rendimiento, siempre.
Te habras dado cuenta de que los líderes que te inspiran no son
necesariamente los más inteligentes ni los que tienen más títulos. Son los que
más energía desprenden en la sala. La buena noticia es que tú también puedes
conseguirlo.
Insight
El liderazgo carismático no se puede fingir.
No puedes simular tu estado interior.
Puedes ensayar frases, trabajar tu postura y estudiar las
charlas TED, pero un público escéptico seguirá notando en cuestión de segundos
la diferencia entre tu comportamiento y tu realidad interior.
El trabajo tiene que hacerse a nivel del estado interior, no
a nivel superficial.
Bibliografía
Ana Paula Lobato
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