martes, 1 de agosto de 2017

¡Sal de Tu Zona de Confort! (IV)






Hemos sobrevivido como especie en consecuencia de algunos rasgos que nuestro cerebro ha desarrollado en estos miles de años.

Entre ellos, por ejemplo, el juicio por impulso, la capacidad de nuestro cerebro para decidir, en unos pocos milisegundos y de manera inconsciente, si tenemos. Que huir o atacar, y el prejuicio de semejanza, lo que nos lleva a elegir inconscientemente a personas que se parecen a nosotros.

Este prejuicio se ha formado a lo largo de muchos miles de años durante los cuales hemos vivido en pequeños grupos familiares, donde la semejanza era un criterio que nos permitía reducir el riesgo de ser matados por animales distintos de nosotros.

Con el prejuicio de semejanza, se ha formado también la que llamamos zona de confort.

Se trata de un conjunto de comportamientos y situaciones en los que nuestro cerebro se siente más cómodo, a gusto. Al mismo tiempo, sin embargo, permanecer demasiado tiempo en la zona de confort nos impide progresar. Si tratamos de salir de esa zona, nos invade, aunque no sepamos porqué, un miedo profundo.

Sin embargo, cuando al fin logramos salir de ella, aunque por poco tiempo, después de una inquietud inicial, nuestra zona de confort muestra una propiedad prodigiosa: se ensancha y nos alcanza de nuevo, crece con nosotros. Una vez ampliada, nos permite encontrarnos cómodos en situaciones nuevas y diferentes, a las que antes teníamos miedo. Nos hace crecer y aprender nuevos comportamientos y habilidades, nos hace alcanzar nuevos objetivos y mejorar.

“Me encanta cuando estoy fuera de mi zona de confort.” Alicia Vikander

Desde un punto de vista empresarial y de gestión, la zona de confort es muy desfavorable para el desarrollo del talento y la motivación. De hecho, infunde en las personas una cantidad de temores, miedos y creencias limitantes que fortalecen cada vez más los patrones de comportamientos mediocres y habituales.




El líder moderno es aquel que, además de ponerse en juego a sí mismo, sabe hacerlo con todo su equipo y sabe cómo crear las condiciones necesarias para explorar, juntos, nuevos territorios, estrategias y oportunidades.


“En la acción descubrirás el liderazgo” Arturo Berruezo

Si se asigna a un colaborador un trabajo que conoce bien, porque ya lo ha llevado a cabo en varias ocasiones, éste no tendrá ninguna dificultad. Estará en su zona de confort. La tarea no le enseñará nada nuevo y tal vez acabará aburriéndose. Si la tarea fuera demasiado fácil el colaborador podría hasta llegar a la ‘zona de la autocomplacencia’, en la que ya no piensa en lo que está haciendo, avanza con el piloto automático y es probable que cometa errores.

Si, en cambio, la tarea asignada fuera demasiado complicada, sin ofrecerle antes la preparación necesaria o el soporte adecuado, probablemente el trabajo le causará una gran cantidad de estrés o incluso un profundo sentimiento de pánico. El colaborador puede que sea capaz de completar la tarea requerida, pero la adrenalina le privará de toda su fuerza y le impedirá aprender algo de la experiencia. Esta es la ‘zona de peligro’



Podemos definir las tres zonas principales que impactan sobre nuestro desarrollo como líderes y personas.

La zona de confort: donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. Es el lugar de la comodidad, es seguro, fácil y predecible. Aquí se experimenta un nivel bajo de tensión y se usa un conjunto limitado de comportamientos. La zona de confort es un lugar donde nada particularmente desafiante sucede.

Permanecer en la zona de confort durante largos períodos de tiempo conduce a la mediocridad, el estancamiento y la falta de crecimiento.

“Un erudito que atesora el amor a la comodidad no es apto para ser considerado un erudito.” Lao-Tse

La zona de aprendizaje: la más importante a nuestros efectos, es el espacio entre la zona de confort y la zona de peligro. Aquí es donde se empujan los límites de las habilidades y experiencias existentes. Aquí es donde el aprendizaje es real y el crecimiento tiene lugar. La zona de aprendizaje es donde ocurre la magia, el liderazgo comienza y crece, donde se construye el éxito y se alcanzan los objetivos.

La zona de peligro: el lugar donde se empieza a perder el enfoque, se comienza a entrar en pánico y disminuye el rendimiento. Es necesario no empujar demasiado fuerte o demasiado rápido. Los líderes exitosos se mantienen fuera de la zona de peligro tomando descansos regulares. Se colocan en la zona de aprendizaje durante un período de tiempo y luego se retiran de nuevo a su zona de confort para tomar un descanso. Una vez recuperados, se preparan para el próximo empujón en la zona de aprendizaje.

Una actitud positiva y confiada hacia los retos aumenta nuestra autoestima y mediante feedback constructivos aprendemos a manejar las críticas de cualquiera, para así responder con flexibilidad ante las situaciones problemáticas.





Los líderes que asumen riesgos y entran en su zona de aprendizaje son aquellos que tienen éxito. Sólo sabiendo renunciar a lo seguro y familiar, se crean oportunidades y desarrollan nuevas capacidades. A medida de que va haciendo esto, el líder amplía su influencia y adquiere las habilidades necesarias para asumir desafíos cada vez mayores.

El valor no es la ausencia de miedo, es más bien saber reconocer que hay algo más importante que el miedo. El verdadero líder tiene miedo, pero puede hacerle frente y lo utiliza para mejorar. Nunca descubrirás todo tu potencial a menos que no salgas de tu zona de confort. Para crecer debes ponerte en un lugar donde se te exige más. Nadie ha alcanzado sus sueños quedándose en su zona de confort.

Sacar a la gente de “su zona de confort” se ha convertido en una de las nuevas panaceas del liderazgo. Una especia de Dogma de Fe sin el cual es poco menos que imposible extraer lo mejor de las personas que conforman un equipo de trabajo. Y es cierto, movilizar a los profesionales a través de retos puede ser una buena manera de desarrollar su talento. El problema está en pensar que esto es así siempre y en todos los casos. A veces, demasiado movimiento puede ser contraproducente y una forma de arruinar el desarrollo de un buen trabajador.

Sabemos lo que se nos da bien y cómo ponerlo en práctica para obtener buenos resultados con ello. Pero nuestro autoconocimiento no termina en ser conscientes de lo que sabemos hacer. También sabemos lo que no sabemos hacer. Aquellas áreas en las que no somos eficaces, en las que carecemos de formación o experiencia o de ambas cosas, y en las que es difícil que ofrezcamos la mejor versión de nosotros mismos. Porque en el fondo, sabemos que hay cosas para las que no tenemos talento y, es más, no nos importa demasiado no tenerlo y, por tanto, no lo vemos como un reto.

Esas dos parcelas, la positiva y la negativa, constituyen las fronteras de la “caja de comodidad”, un espacio en el que nos desenvolvemos con seguridad. Todo irá bien mientras no pisemos (ni nos hagan pisar) fuera de ese tiesto.

Hay ocasiones en que un profesional es muy feliz y muy eficaz trabajando dentro de su zona de confort, y sería poco inteligente tratar de sacarlo de ahí.

Ese empeño en convertir a un empleado ‘happy’ y centrado en uno ‘unhappy’ y desconcertado es uno de los mayores errores que puede cometer un líder. En otras, en cambio, lo que necesita es que se le plateen desafíos para descubrir esas áreas que quedan fuera del alcance de su autoconocimiento. Está aburrido, se muestra apático ente el trabajo porque nadie le ayuda a desarrollar su talento.

El buen líder debe saber cuándo es conveniente forzar ese peregrinaje de su equipo a zonas inhóspitas y despobladas y cuando no. A veces, ambas situaciones puede presentarse en la misma persona. En determinadas tareas se desenvuelve de maravilla y lo último que necesita es que introduzcan novedades en su rutina; mientras que para otras necesita un empujón que le permita descubrir sus fortalezas ocultas (lo que no sabe que sabe) y zonas ciegas (lo que no sabe que no sabe) para desarrollar su talento. Y ese empujón lo necesita rápido porque, de lo contrario, desconectará y lo perderemos.

Insight:

“Mi intuición, es mi visión” Arturo Berruezo


Bibliografia:

Andres Raya Donet. Director Academico de ESADE .

Fernando Botella. CEO de Think&Action. 




sábado, 1 de julio de 2017

¡Sal de Tu Zona de Confort! (III)




Algunas recomendaciones para lograrlo

Desde luego, es muy fácil decirlo pero bastante más complicado hacerlo. Sin embargo, y aunque salir de la zona de confort sea complicado por la propia definición de este concepto, no es misión imposible. Si necesitas algo de ayuda o claves para salir de la zona de confort, puedes seguir estas pautas de comportamiento.
Desafíate y rinde al máximo

Salir de la zona de confort es un aspecto importante en el crecimiento personal, pues es no es posible pensar que llegaremos al lugar que queremos llegar haciendo lo justo y necesario y estando inmersos en la misma rutina de siempre.

Alcanzar nuevas cimas supone el riesgo de hacer cosas que no se nos dan tan bien o que nos provocan cierto miedo o inseguridad (al menos al principio). Según un estudio llevado a cabo por un grupo de psicólogos, un poco de ansiedad puede ser positivo para mejorar nuestro rendimiento y nos permite seguir creciendo profesionalmente. Por tanto, convierte esas situaciones que te provocan ansiedad en situaciones estimulantes y que nadie te pare los pies. No le llames nervios o inseguridad, llámale "emoción".
Piensa en tu estilo de hacer las cosas... y actúa en el sentido opuesto

Busca las situaciones que puedan obligarte a salir de tu zona de confort. Experimenta con estilos de baile que nunca asociarías con tu manera de ser, involúcrate en proyectos creativos que te fuercen a pensar de manera diferente,  para experimentar contextos desafiantes a los que adaptarte. Si te propones gestionar estos cambios, y estos no son excesivamente extremos, esto hará que te vuelvas más flexible y asumas mejor la variabilidad y los cambios.
Busca cambios materiales en las cosas que te rodean

Para hacer cosas nuevas a las que no se está acostumbrado, nada como exponerse a ambientes nuevos. Físicamente novedosos, literalmente. La clave está en proponerte el objetivo de exponerte a situaciones novedosas haciendo que los espacios en los que te encuentras sean otros. Anímate a cambiar tu manera de vestir o la decoración de tu casa, muévete por entornos distintos y, por supuesto, viaja todo lo que puedas o incluso vete a vivir a otro lugar, aunque sea durante un tiempo. Esto conseguirá en ti un efecto similar al del consejo anterior, sólo que en este caso, en vez de variar las situaciones cuyo significado no asociarías con tu persona, harás lo mismo con espacios físicos.




“Si insistes en permanecer en tu zona de confort, no irás muy lejos.” Catalina Pulsifer
Anticipa todas las excusas que te vas a poner

Sé consciente de que, cuando te fijes metas que te resulten incómodas dentro de tu zona de confort, inconscientemente vas a estar buscando un montón de excusas para no hacerlo. Juzga estas excusas como lo que son: invenciones cuyo único objetivo es racionalizar la aceptación de la comodidad.
Exponte más a conocer gente nueva

¿No te gusta hablar con la gente? Oblígate a hacerlo, aunque el cuerpo no te lo pida. No hace falta que el diálogo sea perfecto, ni que las personas se lleven la mejor imagen de ti. Actuando con naturalidad todo fluirá como debe, y será divertido comprobar con qué facilidad pueden funcionar las interacciones con los demás si no se piensa muy bien lo que se está diciendo.
Haz que tus amigos y familia cooperen

Si las personas de tu entorno cercano saben que quieres salir de tu zona de confort, te ayudarán a lograrlo y quizás te preparan alguna "sorpresa". Del mismo modo, cuándo tomes la iniciativa y emprendas proyectos nuevos y excitantes, te apoyarán y, probablemente, te mostrarán signos de apoyo o admiración, lo cual te servirá como refuerzo.
Dale una oportunidad a tu faceta espiritual

¿Conoces los beneficios de la meditación o de la filosofía mindfulnes? Hay hábitos que consiguen mejorar nuestro estado de ánimo y nos liberan de muchas creencias que nos anclan en nuestra zona de confort. Desarrollar un yo espiritual es una de las maneras más prácticas de conseguir un bienestar emocional capaz de acabar con la vida rutinaria.






“No tengas miedo de expandirte, a salir de tu zona de confort. Ahí es donde reside la alegría y la aventura.” Herbie Hancock

Los 7 pasos para salir de tu zona de confort

1-Saber si estas en la zona cómoda

Hazte estas preguntas:

¿Me arriesgo a estar expuesto, vulnerable y ser criticado o me quedo en lo seguro para mantener mi autoestima?

¿Busco nuevos desafíos o intento mantener mi vida sin ellos?

¿Hago lo que los demás hacen o intento encontrar nuevos enfoques o desafíos?

¿Prefiero estar pasándolo mal aunque sin riesgo o arriesgarme a encontrar algo mejor?

¿Voy a por lo que quiero o me conformo con lo que tengo?

¿Me centro en lo que me gustaría conseguir y vivir o me conformo con lo que los demás intentan?

Si tus respuestas a estas preguntas son las segundas partes de estas preguntas, estas en la zona de confort. ¡Se sincero/a, es mejor para ti!

2-Comienza a hacer pequeñas cosas de forma diferente

Un pequeño cambio te puede crear la incomodidad que te supone salir de la zona de comodidad. Solo pruébalos:

Buscar nuevas rutas para ir a estudiar o al trabajo.
Cambiar tus horarios.
Comer comida nueva.
Conocer o salir con gente nueva.
Participar en clase o participar en reuniones de trabajo.

3-Busca un área o actividad de tu vida que te suponga un cambio desafiante.

Realizando el paso anterior ya te estarás acostumbrando a sentir incomodidad, a la incertidumbre y a los pequeños desafíos.

Ahora, puedes proponerte un mayor desafío que suponga un gran cambio en tu vida y que te suponga un desafío como:

Aprender algo o haz cosas nuevas: nadar, bucear, hablar en público, viajar, bailar, saltar en paracaídas…

Cambiar de trabajo o arriesgarte a ir al extranjero a buscar uno mejor. En estos casos, hazlo con cabeza, es decir, ahorra para tener un colchón durante unos meses.

Cambia relaciones destructivas o encuentra nuevos amigos.

Recuerda que en estos cambios estarás incómodo o sentirás incertidumbre, aunque merecerá la pena.

¿Cuál es el tuyo?

4-Llega al techo

Intenta llegar al techo de lo que te hayas propuesto, intenta mejorar y empujarte más.

Por ejemplo, si te has propuesto superar tu pánico escénico y eres capaz de hacerlo en frente de 10 personas, intenta hacerlo con 40, luego con 100, luego con 500, luego con 1000.

"No podemos convertirnos en lo que queremos ser, permaneciendo en lo que somos en la actualidad." Max DePree

5-Vuelve a tu zona de confort

Seguro que has escuchado las noticias de deportistas, cantantes o actores que se retiran jóvenes y se dedican a otras cosas.

Cuando sientes que has llegado al techo, busca otro desafío o vuelve a la zona cómoda durante un tiempo para buscar un nuevo desafío.

En mi opinión es imposible estar siempre fuera de la zona de comodidad.

Si por ejemplo, estas viajando a países exóticos 12 meses, al final te habrás acostumbrado. Sin embargo, si viajas 1, 2, 5 o 12 meses y vuelves a tu casa, luego podrás salir otra vez de tu zona de comodidad y te resultará de nuevo interesante.

6-Sal de nuevo y diversifica

Cuando te encuentres de nuevo en la comodidad, sal de nuevo. Es decir, vuelve al punto 1 o directamente al 3.

Por otra parte, es bueno que diversifiques y no te “presiones a ti mismo” en una sola dirección. Si has comenzado a hablar en público y tras 12 meses te sientes cómodo haciéndolo, busca nuevos desafíos como viajar, bailar o aprender un idioma.

Como puedes ver es un ciclo: saltas de la zona confortable o de peligro/cambio desafiante a incomodidad, llegar al techo, vuelta a la zona confortable, salir de nuevo.

7-Adopta el hábito

Trabaja este hábito y conviértelo en parte de tu forma de vida y personalidad.

Evita volver a acomodarte y tener que tocar fondo para motivarte de nuevo.



Insight:



¿Y tú que estás haciendo para salir de tu zona de confort?


Bibliografía:

Cajina Heinzkill, G. Rompe con tu zona de confort: 52 propuestas para tomar las riendas de tu vida.

Hemmi, M. ¿Te atreves a soñar?: Ponle fecha de caducidad a tu sueño y sal de tu zona de confort.


jueves, 1 de junio de 2017

¡Sal de Tu Zona de Confort! (II)







A grandes rasgos, la zona de confort es un estado mental que no permite el crecimiento personal y todos aquellos fenómenos vinculados con el aprendizaje de conductas que nos hacen lograr un alto grado de satisfacción con el modo en el que se vive la vida.


Aunque esta zona de confort pueda parecer agradable (ya que nos permite seguir siempre con el "piloto automático" puesto), no es un lugar suficientemente estimulante y a la larga no salir de ella puede hacer que nos sintamos vacios y se caiga en la apatía o en ciertas dinámicas de comportamiento relacionadas con la depresión. 


Entre tú y yo… ¿qué es lo que te mantiene ahí anclado? Seguro que has deseado dar un paso al frente, ser valiente y comerte el mundo, pero no lo has hecho. Puedes estar sufriendo pero no mueves un dedo porque estás en tu zona de confort. Si te da miedo y te produce ansiedad abandonar el pasado para luchar por lo que siempre has soñado, no seas tan duro contigo mismo y sal de la zona de confort. ¡Verás que un mundo nuevo e ilusionante te espera!


“La vida empieza al final de tu zona de confort. Así que si te estás sintiendo incómodo ahora mismo, que sepas que el cambio que está sucediendo en tu vida es un principio, no un final.” Neale Donald Walsch 

                                   




Motivos por los que debes salir de tu zona de confort

¿Quieres más motivos para abandonar la rutina gris y salir ahí fuera a perseguir tus sueños? Aquí te dejo seis motivos por los que deberías plantearte salir de la zona de confort.

1. Te hará más fuerte como persona

Es posible que salir de la zona de confort te asuste o te produzca ansiedad, pero plántale cara al miedo y verás que no era para tanto. Sentir inseguridad es algo natural e incluso nos advierte de que no será fácil el camino. Pero cuando el miedo te inmoviliza, entonces se convierte en un problema que no te va a dejar desarrollar tu verdadero potencial. Empieza reconociendo que te asusta el futuro incierto, pero adopta una mentalidad positiva al respecto.

Permítete caer de vez en cuando y míralo como una parte más del crecimiento como persona. Si sales de la zona de confort y disfrutarás del aprendizaje, con el tiempo podrás mirar atrás y sentirte orgulloso de ti mismo. Tu desarrollo personal empieza aquí, así que piensa en eso que te motiva, ¿realmente no merece la pena dar un pasito al frente y luchar por tus sueños?


2. Te hará ser más creativo

Salir de la zona de confort estimula la creatividad al conocer nuevas posibilidades y romper con lo que es rutinario. Un estudio publicado en Applied Cognitive Psychology (2012) demostró que los estudiantes que pasaron un semestre fuera de su país tuvieron puntuaciones más altas en dos pruebas de creatividad que aquellos sujetos que no habían estudiado fuera.

Por otro lado, otro estudio reveló que el rasgo de personalidad de “apertura de a la experiencia”, uno de los 5 grandes, es el mejor predictor de logro creativo. Este rasgo de personalidad es característico de los individuos que suelen asumir riesgos, que se desafían a sí mismos o que prueban cosas nuevas constantemente.

3. Te permitirá ganar autoconfianza

Salir de la zona de confort y dar los pasos necesarios para conseguir tus objetivos va a tener efectos positivos en tus creencias de autoeficacia (o autoconfianza), es decir, en la percepción que tienes sobre si serás capaz de alcanzar tus metas. Este concepto lo introdujo el canadiense Albert Bandura, uno de los psicólogos más reconocidos y que elaboró la Teoría del Aprendizaje Social: que explica la regulación de la motivación y la acción humana.


Por tanto, salir de la zona de confort y ponerte a prueba te hará ver con tus propios ojos que dominas ciertas habilidades que te van a permitir salir airoso de situaciones que pueden parecer complicadas a priori. Una percepción de autoeficacia positiva está asociada a pensamientos y aspiraciones positivas acerca de una conducta exitosa, menor estrés, ansiedad y percepción de amenaza, junto con una adecuada planificación del curso de acción y anticipación de buenos resultados.

4. Te ayudará a seguir con tu desarrollo personal

De jóvenes somos más propensos a arriesgarnos, pero a medida que nos hacemos mayores aprendemos a temer al fracaso, pudiendo llegar a la indefensión aprendida y a la paralización (¿conoces la "parálisis del análisis"). Esto puede suponer un coste emocional serio si no cambiamos la manera de pensar, pues puede ser un impedimento para seguir con nuestra transformación hacia un mayor bienestar.

5. Conocerás a gente nueva y vivirás nuevas experiencias gratificantes

Salir de la zona de confort te permite tener nuevas experiencias, hacer actividades que no estaban dentro de tu agenda y conocer a gente nueva. Esto te va a permitir tener una vida más placentera y te va a permitir hacer nuevas amistades. Incluso puede que conozcas al amor de tu vida por salir de la zona de confort.

6. Los nuevos retos pueden hacerte envejecer mejor

Un estudio llevado a cabo en 2013 encontró que aprender nuevas habilidades mientras se mantiene una red social fuerte nos ayuda a conservar una buena agudeza mental a medida que envejecemos.

La directora del estudio Denise Park, investigadora de la Universidad de Texas en Estados Unidos concluyó: “Parece ser que salir a realizar actividades no es suficiente. Es importante salir y realizar actividades que no sean familiares y que sean mentalmente desafiantes, pues proporcionan una gran estimulación tanto a nivel mental como social. Cuando estas dentro de la zona de confort es posible que estés fuera de la zona de mejora”. 


 “Un sueño es la visión creativa para tu vida en el futuro. Tienes que salir de tu zona de confort actual y sentirte cómodo con lo poco familiar y lo desconocido.” Denis Waitley




"Un barco atracado en un puerto está seguro, pero no es la finalidad para la que fue construido"  William Shedd

Beneficios de salir de la zona de confort

1-Inspiras a otros

Cuando te atreves a hacer algo que antes no te atrevías, sales de la zona de confort, e inspiras a otras personas. Quien no arriesga no gana.
Eso es liderar y, si además ese salto va seguido de una visión, estarás siendo un líder al que podrán seguir muchas personas.

2-Mejoras tu autoestima

Cuando haces cosas que antes no te atrevías, automáticamente mejora tu autoestima.
Te dices a ti mismo “me he atrevido a ser eso”, “soy valiente”, tu visión de ti mismo es más positiva. Y no solo eso, sino que es exponencial, porque luego te atreves a hacer cosas aún más difíciles.

3-No te vas a arrepentir

En Andalucía existe el dicho “pesa más que un remordimiento”.
Seguramente te vas a arrepentir más por no hacer algo que por hacerlo. Por tanto, intenta hacer o conseguir lo que te gustaría.
Si al menos lo intentas, no te arrepentirás.

4-Ganarás control sobre tu vida

Cuando te das cuenta que puedes salir de tu rutina o del camino que te han dictado y elegir el tuyo, se enciende una luz en tu cabeza y piensas “puedo construir mi vida, tengo control sobre ella”.

Además, tener control sobre lo que ocurre en tu vida o trabajo disminuye el estrés, mejora el bienestar y aumenta la motivación.

5-Tendrás acceso a una mejor vida y mejores experiencias

La idea es dar un salto hacia algo mejor, no pegar un salto para meterte en una vida peor.
Como sabrás en qué dirección ir, existirán muchas probabilidades de mejorar y tener una mejor vida.

¿Por qué merece la pena salir de la zona de confort?

Sea cual sea el reto u objetivo, la clave es plantarle cara al miedo. Salir de la zona de confort merece la pena porque…

Te hace crecer personalmente, al superar tus obstáculos.

Te convierte en un mejor profesional, emprendedor o empresario, más ambicioso y dispuesto a luchar por sus objetivos.

Te permite ganar autoconfianza, puesto que descubres realmente lo que eres capaz de hacer.

Te mantiene motivado, gracias a que siempre tienes nuevos retos por delante que conseguir.

Te enseña porque, como hemos dicho muchas veces, cuando caemos, cuando cometemos un error, aprendemos.






“Pagamos un precio muy alto por nuestros fracasos y es un obstáculo enorme en nuestro crecimiento. Esto provoca que nuestra personalidad no se desarrolle y no permite la exploración y la experimentación. No hay aprendizaje sin algo de dificultad. Si quieres seguir creciendo, debes superar el miedo al fracaso” John Gardner

Insight:

Tener miedo, superarlo, arriesgarte, enfrentarte a lo desconocido, equivocarte, llegar a la meta y volver a empezar. Así es cómo funciona la vida. Así es como nos sentimos.

 Salir de la zona de confort es lo que nos hace sentir vivos.

Bibliografía:

Jonathan García-Allen. Director de comunicación de Psicología y Mente

Alberto Rubín Martín. Lifeder

lunes, 1 de mayo de 2017

¡Sal De Tu Zona De Confort! (I)




“Sal de tu zona de confort. Sólo se puede crecer si estás dispuesto a sentirte incómodo y molesto al intentar algo nuevo.” Brian Tracy

Dar el salto siempre es difícil, pero a veces es imprescindible para seguir creciendo profesionalmente. En muchas ocasiones nos engulle la rutina y no vemos más allá de las tareas que ya controlamos. Un error si lo que buscas es convertirte en uno de los mejores de tu campo.

La zona de confort es un hermoso lugar, pero nada crece ahí. Esta frase, que bien podría atribuirse a Paulo Coelho (por aquello del toque de autoayuda que rezuma) no debe tratarse como algo baladí. Al contrario, pues casi todos los profesionales deberían salir de su rutina, de lo que saben hacer y ya no les supone reto alguno, para buscar nuevas experiencias laborales que les ayuden a crecer y a mejorar.

Además, "si permanecemos mucho tiempo en nuestra zona de confort podemos caer en el aburrimiento", advierte Bertrand Regader, psicólogo y director de Psicologiaymente.net

Qué es

"A nivel organizativo, se puede considerar la zona de confort como el conjunto de competencias y habilidades que el individuo maneja con soltura, proporcionándole buenos resultados sin correr riesgos". Esta definición, que pone sobre la mesa Diego Vicente, profesor de comportamiento organizacional de IE Business School, se puede resumir en 'lo de siempre', es decir, aquel espacio en el que te sientes seguro pero no necesariamente feliz.

"La zona de confort es un estado psicológico que nos permite vivir en una burbuja de comodidad con una rutina sin sobresaltos", define Regader para quien, "en cierto modo todos tenemos tendencia a permanecer en ese espacio, porque nos ofrece una serie de sensaciones positivas en nuestra vida. Pero puede ser un arma de doble filo".

Dar el salto

Si tan cómodo es este estado, ¿para qué salir? Esto seguramente nos lo hayamos preguntado todos alguna vez tras escuchar a algún amigo que nos cuenta que ha dejado el trabajo para buscar otros destinos profesionales. Así, sin precisar. En ese momento se nos habrá helado la sangre porque habremos sentido el vértigo que nuestro colega, sin embargo, maquilla con muchas dosis de ilusión y motivación. Esas que no le habíamos visto desde hacía tiempo. Y es que eso es lo que ofrece el salto: autoconfianza, afrontar nuevos retos, abrir otras puertas. 

"Es más, si no salimos de nuestra zona de confort, podemos ver que nuestra realidad (social, profesional) y nuestra felicidad son cada vez más reducidas, y las situaciones que vivamos serán rutinarias sin ningún tipo de incentivo", advierte Regader







Para todos los públicos

"Desde que nacemos estamos saliendo continuamente de nuestra zona de confort. Los primeros pasos son una clara muestra de ello", reflexiona Diego Vicente. De niños necesitamos el cambio como forma de vida. Cambiamos de juegos, de curso, de compañeros de clase, de profesores, etcétera. El miedo a lo desconocido es entendido, a esas edades, como una inyección de adrenalina que nos anima a seguir transformándonos. Sin embargo, el miedo al cambio nos abduce a través de una cultura de la que bebemos y que, quizá, habría que mejorar.

Para ejemplo el que ofrece el profesor de comportamiento organizacional de IE Business School, quien nos muestra a unos niños subiéndose a un árbol mientras sus tutores les gritan desde abajo '¡cuidado, que os vais a caer!' Una reacción que nada tiene que ver con la que tendrían ciertas tribus norteamericanas que, ante esa misma situación, los mayores dicen a los niños '¡a ver hasta dónde llegáis!' De ahí que, cuando tenemos uso de razón y hemos conseguido superar ciertos hitos -acabar la carrera, lograr un trabajo que encaje con nuestras capacidades, tener una experiencia internacional- nos acomodemos en nuestra particular jaula de oro. 

"Salir de la zona de confort debería ser casi una obligación. Es cuestión de voluntad y de darnos cuenta de todo lo que podemos estar perdiéndonos si permanecemos en una burbuja tan cómoda.

Toda persona que considere que quiere hacer más rica su vida y su entorno tendría que estar pensando en abandonar la monotonía conocida y vivir nuevas experiencias, hacer otras cosas. En definitiva, desafiar la dinámica mediocre que a veces se instala en nuestra existencia", asegura Regader.

Qué hacer fuera

Si das el salto sin ningún plan B lo más probable es que llegue un momento en el que te arrepientas de tu decisión. Por eso, siempre es importante contar con otros propósitos, aunque éstos sólo sean ideas, bosquejos, para sentirse más seguro.

Javier Moral, fundador y CEO de Fangaloka, espacio de innovación y coworking, cree que "si te has fijado una serie de hitos intenta cumplirlos. No recules. Si has valorado qué puedes ganar y qué perderás con el cambio no hay sitio para arrepentimientos".

Una vez has abandonado tu zona de confort, "lo habitual es que la persona se sienta más realizada y esté viviendo experiencias y situaciones más excitantes. Por tanto, en principio la mayoría de profesionales que logran salir de su burbuja están satisfechos", dice Regader.

                                  

Arrepentirse

Si no has planeado bien el aterrizaje, el cambio, quizá te lleves las manos a la cabeza cuando te des cuenta -resaca superada- que ya no tienes trabajo estable (si es que ese adjetivo es todavía atribuible a cualquier puesto)

Elisabeth Kübler-Ross, psiquiatra y escritora suizo-estadounidense, quien dedicó parte de su vida a trabajar con personas moribundas, desveló que lo que confiesan sus 'pacientes', por norma general, es que habrían arriesgado más.

"El problema puede surgir cuando el nuevo ritmo de vida nos supere y, por la ley del péndulo, volvamos a querer recluirnos en nuestra zona de confort, o que aún sin quererlo conscientemente no podamos evitar volver a entrar en una dinámica monótona. 

La clave del éxito cuando salimos de nuestra burbuja es intentar mantener un equilibrio entre hábitos rutinarios y novedosos, no pasar de cero a cien sino hacerlo de manera gradual", aconseja el director de Psicologíaymente.net.


“No tendremos mejores condiciones en el futuro si estamos satisfechos con todo aquello que tenemos en la actualidad.” Thomas Alva Edison

A medias

Si todavía no te convence el salto al vacío. Si necesitas más tiempo para hacerte a la idea de que hay vida fuera de esas cuatro paredes que se han convertido en tu paisaje diario, intenta una solución intermedia. Javier Moral recomienda "ampliar la zona de confort, es decir, fijarse nuevas metas sin aventurarse a un cambio radical. Construye un poco más esa burbuja sin explotarla. 

Ve marcándote hitos y nuevos objetivos y, si al final te decides por la transformación estarás, de algún modo, preparado". En el fondo, todo depende del momento en el que te encuentres y en el valor que le des al cambio.

“Si te pones en una posición en la que tienes que salir de tu zona de confort, entonces estás obligado a expandir tu conciencia.” Les Brown


Algunos consejos para empleados inquietos

"En el terreno laboral, salir de la zona de confort supone cuestionar los resortes habituales que nos limitan a realizar tareas rutinarias", reflexiona Bertrand Regader, quien, además, considera que explotar nuestra burbuja "sirve para pensar más allá de lo obvio, para aportar creatividad e innovación a nuestro día a día laboral". 

Sin embargo, dar el salto no es sencillo y nunca vienen mal algunos consejos para afrontar el cambio. Diego Vicente, profesor de comportamiento organizacional de IE Business School, pediría a aquel que se está pensando cambiar "que lo intentara, que se estirara". Entre otras razones, "el cambio te hace más empleable". Por eso mismo, no debería esperar a que la compañía para la que trabaja le pidiera el esfuerzo, "pues lo más adecuado sería dar ese paso uno mismo previamente"

Si todavía tienes dudas, que es lógico por otra parte, hazte una lista con los contactos que tengas, las cosas que quieres hacer, la formación adicional que quieres adquirir, los puestos a los que podrías optar, los destinos profesionales que quieres tantear y ve marcándote hitos. 
Esto es, al menos, lo que aconseja Javier Moral, fundador y CEO de Fangaloka. 

La huida de talento en ciertas compañías extremadamente rígidas en sus estructuras no es algo nuevo. Con crisis o sin ella, los buenos profesionales necesitan saltar para imponerse nuevos retos. 

Lo que sí ha cambiado es la actitud de las grandes empresas que ahora, y según cuenta Regader, "han detectado la imperiosa necesidad de rentabilizar la creatividad de sus empleados, y esto pasa por hacerles abandonar sus zonas de confort y poner bases sólidas para que sus talentos puedan desarrollarse"

Cuando sientes que en el puesto en el que estás ya no tienes metas y que no controlas realmente todos los aspectos de tu vida, tendrás que pararte y reflexionar. Si tu empresa no te da la oportunidad de un cambio interno, deberás dejar ese trabajo. Sí, dicho de este modo parece una locura, pero a veces es necesario el cambio. Eso sí, con cabeza. Hablamos de supervivencia no de suicidio laboral y, por tanto, tendremos que organizarnos muy bien antes de entregar la baja voluntaria.





Insight:

“Nadie ha muerto jamás de incomodidad, y, sin embargo, vivir en nombre del confort ha matado más ideas, oportunidades, acciones y crecimiento que todo lo demás junto. ¡La comodidad mata! Si tu objetivo en la vida es estar cómodo, te garantizo dos cosas: primera: jamás serás rico; segunda, jamás serás feliz. La felicidad no proviene de vivir una vida con poco entusiasmo, preguntándose siempre qué podría haber sido. La felicidad viene como consecuencia de hallarnos en nuestro estado natural de crecimiento y vivir de acuerdo con nuestro máximo potencial.” T. Harv Eker

Bibliografia;

Arancha Bustillo “Expansión y Empleo”