miércoles, 1 de enero de 2025

¡Lidera Tu Liderazgo Efectivo! (XL)

 



El líder y la formación del espíritu de equipo


El espíritu de equipo refleja la forma en que un grupo de personas se comporta frente a un desafío conjunto, en pos de un objetivo común.

¿Cómo sabemos que existe espíritu de equipo?

El espíritu de equipo se ve reflejado en el sentido de pertenencia, grado de participación y cohesión de sus integrantes.

Podemos destacar algunas características clave, como:

·         El equipo logra los objetivos.

·         El equipo disfruta del trabajo a su cargo.

·         Existe colaboración extrema.

·         Cada miembro es una fuente de aprendizaje.

·         El equipo no teme los conflictos, los resuelve.

·         Existe una fuerza común para resolver problemas.

·         Se festeja el éxito de cada miembro.

·         Existe sentido de responsabilidad.

·         Se incentiva el ego positivo y el bienestar.

·         Se anula el ego negativo que incentiva el egoísmo.

·         Existe compromiso con la toma de decisiones.

·         La comunicación es franca y abierta entre sus miembros.

·         El equipo reconoce las fortalezas y debilidades de sus miembros.

·         Existe un ambiente sano para el desarrollo de habilidades.

La gestión del cambio debe estar atenta a la formación del espíritu de equipo desde la etapa de inicio de un proyecto.

De esta manera, cuando los nuevos miembros del equipo lleguen al proyecto, especialmente en la etapa de ejecución, será más fácil mantener la cooperación en el esfuerzo común para entregar los cambios deseados.

“Para ir rápido, vaya solo. Para ir lejos vaya acompañado.” Proverbio africano

El trabajo al unísono en busca de un objetivo común, cuando está bien conducido, genera una profunda percepción de pertenencia y crea un efecto positivo en la introducción de los cambios organizacionales deseados.

El papel del líder del cambio en este sentido es esencial, no solo a través de su discurso, sino especialmente por su ejemplo.

El ego en su sentido más negativo es un gran enemigo de la formación del espíritu de equipo al individualizar y promover el egoísmo en lugar de la cooperación.

Trampas para el liderazgo del equipo

Del ego, es decir, «el YO de cada uno», se puede derivar la actitud de egoísmo, cuando un líder cree que todo le pertenece y existe para servirle (ego negativo), o incluso el egocentrismo, que, de manera simplificada, significa «YO EN EL CENTRO».

En resumen, es como si un líder pensara, aunque sea subliminalmente, y sin declararlo nunca: «este grupo de personas está aquí para satisfacer mis deseos y necesidades».

Aquí están los grandes escollos para los managers (gestores), personas que ya han alcanzado posiciones prominentes en la organización y, a veces, piensan que necesitan tener todas las respuestas a cualquier situación.

Estos gestores se olvidan de que el conjunto de personas que conforman un equipo, por su complementariedad y diversidad de perfiles y experiencias, siempre será mayor que su propio bagaje, historia de vida y formación.

Los líderes capaces de formar un verdadero espíritu de equipo son aquellos que saben cómo despojarse de las características humanas del egoísmo y la individualidad en aras de un bien mayor.

No tienen miedo en delegar y confían en que las personas darán lo mejor de sí mismas por el bien común.



Buenas prácticas

La dinámica que promueve la interacción de las personas en torno a los objetivos de un proyecto y ayuda a formar el espíritu de equipo, implica:

·         Liderazgo inspirador, coherente y activo con el ejemplo.

·         Comunicación intensa y transparente de la visión del estado futuro de la organización.

·         Crear y compartir un propósito que movilice a las personas para el viaje que conducirá al cambio.

·         Delegación, confianza y oportunidades de participación.

·         Definición clara de roles, responsabilidades, objetivos y expectativas.

·         Predisposición para escuchar, conciliar y gestionar conflictos.

·         Reconocimiento y celebración de las metas alcanzadas.

·         Apertura para el aprendizaje.

Los proyectos suelen estar formados por equipos multidisciplinarios, conformados por componentes que a menudo nunca han trabajado juntos.

Estimular el afecto mediante la promoción de eventos sociales es una táctica poderosa que ayuda a integrar a las personas, especialmente para aquellas que aún no se conocen y, por lo tanto, no han establecido vínculos mínimos que los unan.

Al desarrollar el espíritu de equipo, se asegurará de que todos se muevan en la misma dirección, sus objetivos y propósito estarán vinculados, de manera interdependiente, comprometidos con el éxito del proyecto y los cambios.

Desafíos

Esté atento a las rivalidades, conflictos ocultos y violaciones de confianza que puedan existir entre personas y departamentos, incluso antes de que inicie el proyecto.

 Estos serán factores que influirán negativamente en la predisposición de algunos individuos o grupos para aceptar sacrificios en aras de un propósito común.

El espíritu de equipo es un catalizador para los proyectos, ya que utiliza el poder de la complementariedad y la colaboración para superar los desafíos que requieren diversas habilidades y competencias.

En este sentido, definir claramente roles y responsabilidades, declarar expectativas, definir objetivos y establecer metas, es una práctica fundamental para la formación del espíritu de equipo.

Los equipos de alto rendimiento no buscan el consenso, sino que confían en el sentido común para tomar decisiones.

Los conflictos existirán, pero se manejarán más fácilmente reduciendo la fuerza de las posiciones individuales.

La atención se centrará en criticar procesos, reglas de negocio, normas, etc. y no en criticar a otro ser humano.

Los modelos alternativos de gestión, derivados de teorías como: sociocracia, holocracia, métodos, entornos ágiles y prácticas de Management 3.0, valoran la autoorganización y, en extremo, la autogestión de equipos.

Esto no es fácil de lograr. La mayoría de las organizaciones siguen siendo jerárquicas y la figura del líder sigue siendo un elemento fundamental para estimular el espíritu de equipo y acercar a las personas en torno a los objetivos a alcanzar.

 

Insight  

Reconocer el trabajo en equipo como un factor de relevancia del proyecto.

Evitar usar ejemplos de individuos, ya que esto fragmenta el espíritu de equipo.

Utilizar ejemplos de equipos que representen en su conjunto algo relevante para el proyecto y sus cambios.

Las personas, a menudo, están muy conectadas con símbolos que refuerzan su identificación con un grupo.

Los equipos necesitan una identidad que refuerce su sentido de ser parte de algo más grande que sus tareas individuales.

 Crear estos símbolos en forma de logotipos y declaraciones que conecten a las personas con el proyecto y sus desafíos.

Incluso si has logrado formar el espíritu de equipo en un proyecto, ten en cuenta la necesidad de reforzarlo dinámicamente.

El estrés natural y creciente, a medida que el proyecto se acerca a la implementación, potenciado por la acción de fuerzas antagónicas, puede debilitar el espíritu de equipo.

Recuerda: los equipos necesitan líderes.

No importa lo que digas,

¡el comportamiento del equipo se basará en lo que hagas!

 

Bibliografía

Vicente Gonçalves


domingo, 1 de diciembre de 2024

¡Lidera Tu Liderazgo Efectivo! (XXXIX)

 

 

¿Existe espiritualidad en las empresas?

Difícilmente se puede adivinar un matrimonio entre ellas. A la empresa, como emprendimiento, se le supone, principalmente, la realización de actividades encaminadas a satisfacer necesidades materiales; y la espiritualidad busca la satisfacción de necesidades sutiles de trascendencia.

Entenderemos lo espiritual desde una tendencia no organizada colectivamente, es decir, alejada de instituciones religiosas o agrupaciones estructuradas.

Al observarla como individual, es asimismo inclusiva, no descarta a nadie y engloba a todas las personas que buscan darle un sentido a su vida, una misión encauzada por valores de comportamiento cuyo resultado sería un sentimiento de conexión con el todo y con todos, a través del amor incondicional.

▪ Tratar con nuestros propios sentimientos e inspiraciones y mantener nuestro enfoque no importa lo que suceda.

▪ Capacitar a que expresen lo mejor de sí aquellos a quienes lideramos y proporcionar un espacio en el que la gente pueda vivir trabajar con calidad.

▪ Claridad y perspectiva para ajustarse a los desafíos que el mundo nos sitúa enfrente.

Estos son objetivos pedagógicos de un curso real sobre Management y espiritualidad.

En 2015, ESADE preparó un Congreso sobre Espiritualidad y Creatividad en Management donde Chris Lowney, ex jesuita ahora directivo de JP Morgan, expresó que “el liderazgo es sumamente espiritual”.

No puede negarse el sentido trascendente que, desde Elton Mayo, ha ido impregnándola gestión de las personas en la empresa.

Las teorías del Management del siglo XX se llenan de intenciones que pretenden generar amor (como sentimiento de compasión, inclusión y pertenencia a un todo unido; todo lo que hago y todo lo que hacen los demás repercute en todo), que hoy se unen en la práctica de la Sostenibilidad, en relación con la Responsabilidad Social Corporativa, hasta el punto de que existe, como una referencia de reputación empresarial, la situación en el ranking del Down Jones Sustainability Índices, donde se cuantifican las acciones de empresa para conseguir un desarrollo sostenible en materia social, económica y medioambiental. ¿No es esto una prueba de amor? ¿No es entonces una práctica espiritual?

Una empresa espiritual buscará el bienestar de las personas con prácticas que generen valor más allá del beneficio económico, porque ya hay directivos que buscan la mayor obtención de resultados aplicando prácticas que podríamos encuadrar dentro de este concepto de ‘espirituales’.

Han propugnado los grandes gurúes del Management que atendamos bien al cliente, que nos  asociemos con la competencia en lugar de destrozarnos, que busquemos alianzas con los proveedores en vez de exprimirles en la negociación, que hagamos benchmarking… y que convirtamos a la mano de obra en capital humano poseedor de talento, en personas tenedoras de competencias que aplican e invierten en la empresa para ser cultivadas y aumentadas, del mismo modo que el accionista invierte su dinero para que le genere dividendos.

Desde la función que todavía hoy llamamos de Recursos Humanos se impulsa, o se puede impulsar, la aplicación de la espiritualidad en las políticas y estrategias internas de la empresa. Desde la esclavitud a la atracción del talento, aun a pesar de que la crisis mundial tan profunda que comenzó en 2007 ha disminuido la extensión de las nuevas formas de gestión, hemos evolucionado en el trato a las personas hasta la búsqueda, y a veces el logro, de un clima que propicie ambientes colaborativos y productivos que tienden a desembocar en una cultura espiritual, la que me atrevo a llamar la cultura del amor.

La Psicosociología del Trabajo ha tratado en profundidad el impacto que la pertenencia a empresas y organizaciones provoca en el individuo. Y ha llegado a la conclusión de que, a través de la actividad laboral, las personas consiguen la integración en la sociedad porque cubren sus necesidades vitales. ¿Cuáles son esas necesidades vitales? Siguiendo a Maslow, a lo largo de la historia y a través de esa actividad laboral, el ser humano ha podido ascender en la escala. Si el esclavo solamente encontraba satisfacción de sus necesidades básicas, hoy las empresas pueden ser capaces de proveer medios para llegar hasta el peldaño de la autorrealización.

Pero hay más, quizá una escalera hasta el cielo. Richard Barrett, ponente en el Congreso citado, añade tres niveles más por encima del último definido por Abraham Maslow:

Abrazar una causa

Dejar huella

Ser útil

…los que engloba como ‘necesidades espirituales’ y asimila respectivamente a las ‘conciencias de misión, contribución y servicio’.

¿Y si a través de la actividad laboral las empresas también son capaces de satisfacer estas necesidades y favorecer así la trascendencia de los integrantes que la busquen?

Podría ser. Quizá por medio de la Dirección por Valores, como así propugna Barrett, o con la teoría del Capital Humano, o con las prácticas de la Gestión del Talento…

El perfil del profesional que ha gestionado las relaciones internas de las organizaciones ha ido cambiando su formación y su talante (además de las características de su talento) para evolucionar desde la supervisión y el control hasta el trato humanístico.

Llegaron a esa función profesionales que entendían el valor de las personas como el ‘gran activo de la empresa’, así era verbalizado en las juntas de accionistas, y se ponían a trabajar para crear clima y cultura que cumpliera esa letanía.

Era (o es) la forma de cumplir internamente con uno de los compromisos básicos de la Sostenibilidad: el desarrollo de la cohesión social con la búsqueda de objetivos comunes. En la actualidad, las empresas con directivos que priman (o necesitan) la supervivencia económica ha apartado a estos profesionales para provocar una regresión a prácticas antiguas de gestión, basadas en el miedo y en el poder, a veces salpicadas de un paternalismo que les proporcione una pátina de honestidad.

Pero, por el contrario, en esa visión dual que rige la existencia humana, surgen empresas que apuestan aún más fuerte por propiciar la satisfacción de esas necesidades espirituales, ya sea con la atención a las actitudes, la consideración de las emociones, de los sentimientos… de la colaboración, del liderazgo participativo, del trabajo en equipo… de los compromisos éticos, de la conciliación y la igualdad de oportunidades, del desarrollo profesional o de la compensación equitativa…o incluso con la puesta en marcha de prácticas consideradas directamente como aplicadas a la espiritualidad:

Fomentar valores espirituales basados en la convivencia y objetivos comunes.

Promover sesiones de meditación en grupo.

Organizar charlas, conferencias y foros sobre espiritualidad.

Favorecer la participación en acciones humanitarias o sociales.

Crear grupos de apoyo que contengan situaciones emocionales extremas.

Existen estudios de la Universidad de Harvard y otras entidades de impacto mundial que han encontrado una correlación profundamente significativa entre un mayor crecimiento del valor de la acción, o de beneficios económicos, o de rendimiento de las inversiones, y las compañías con culturas corporativas espirituales.

Y aún más:

- Entendiendo que la labor fundamental del área de Recursos Humanos es encontrar lo que más les importa a los trabajadores de la empresa y facilitárselo (convengamos que se trata entonces de cubrir las demandadas necesidades espirituales) …. si eso les hace felices, no sólo conseguirá su retención, sino que los mantendrá con rendimientos elevados.

- Los ejemplos y modelos son nuestros espejos para evolucionar; siendo las organizaciones el principal lugar donde las personas desempeñan su actividad, la cultura corporativa marcará comportamientos de sus integrantes en su accionar con la sociedad, fuera de la organización, en sus vivencias diarias.

Deduzcamos entonces que la espiritualidad en la empresa es capaz de generar más valor y de aumentar el índice de felicidad.

 

Insight

“…el alma sabe que existe un orden subyacente y trata de encontrarlo. Hasta que nos procuremos la sabia quietud del alma, seguiremos cayendo en viejos hábitos y obteniendo respuestas inadecuadas ante los nuevos retos.”

Deepak Chopra en El alma del liderazgo (2012)


Bibliografía

José Antonio Prades


viernes, 1 de noviembre de 2024

¡Lidera Tu Liderazgo Efectivo! (XXXVIII)

 


La espiritualidad suele estar asociada a prácticas religiosas, que por lo general se expresan por fuera del ámbito organizacional, por lo tanto, hablar de ella en este contexto, supone la necesidad de plantear algunas precisiones, que permitan conectar la espiritualidad con el liderazgo en las compañías.

Si entendemos la espiritualidad, como una dimensión que involucra aspectos profundos del ser humano, que por consiguiente tiene gran potencial de influencia en los individuos y en el entorno que los rodea, tenemos una visión alternativa que posibilita integrar un aspecto esencial de lo humano con el mundo de la productividad.


Acercamiento a lo espiritual

La espiritualidad es un concepto tanto amplio como subjetivo, que está determinada por la cultura, las experiencias y las creencias individuales.

Es importante destacar que estas experiencias personales no necesariamente tienen una connotación religiosa, de hecho, muchas personas pueden considerarse muy espirituales y nada religiosas, incluso “no creyentes”.

Hablamos de espiritualidad como la búsqueda y la expresión de una dimensión más profunda de la vida humana.

Se refiere a la parte de la experiencia que trasciende lo físico e involucra cuestiones de significado, propósito, valores, creencias, conexión con algo más grande que uno mismo, al igual que la búsqueda de respuestas a preguntas existenciales.

La espiritualidad permite conectar tres planos aparentemente no conectados: la consciencia, el cuerpo y la trascendencia.

La consciencia no está localizada, va más allá de la racionalidad y conlleva una conexión profunda con el propósito, la búsqueda de sentido e impulsa a pasar de las acciones cotidianas, la inmediatez y el automático, a vivir con mayor detenimiento, significado y plenitud.

El cuerpo es el vehículo por el cual conectamos con el mundo a través de nuestros sentidos, a través de él podemos experimentar el placer o el displacer.

A través del plano físico o material podemos tomar acciones reales y cambiar el rumbo de las situaciones de la vida.

La trascendencia es lo que se logra cuando la consciencia y el plano físico están en armonía y conexión profunda. En este caso, el individuo puede experimentar una sensación de plenitud con un ser superior.


Algunas características de la espiritualidad

Entendiendo entonces la espiritualidad como una dimensión de lo humano, podemos identificar algunas características:

• Busca la formación de valores y creencias sobre lo que es correcto e importante en la vida.

• Implica la búsqueda de una paz interior, equilibrio emocional y bienestar.

• Se asocia con el crecimiento personal y la búsqueda de una mayor comprensión de uno mismo.


Liderazgo espiritual en la empresa

En general podemos entender el liderazgo como la capacidad para ejercer influencia para el logro de un objetivo.

Y este es el punto, si el objetivo está solo planteado en términos de resultados materiales, estamos hablando de un liderazgo convencional, pero si el líder además de los resultados materiales propuestos, inspira a sus equipos y a las personas a crecer en un nivel más profundo, invita a la búsqueda del desarrollo personal e inspira a ser cada vez más humanos, estamos hablando de un liderazgo espiritual.

Se trata de un enfoque que combina la gestión efectiva con la atención a la dimensión espiritual y humana de los empleados.

Donde se promueve el crecimiento y bienestar integral de los colaboradores. Con acciones como:

• Promover valores positivos y una ética sólida.

• Fomentar un sentido de propósito más allá de las ganancias financieras.

• Preocuparse por el bienestar integral de los empleados, mostrando empatía y comprensión en momentos de dificultad.

• Generar espacios de conexión de las personas con su propósito de vida.

• Promover que las personas salgan del “piloto automático”, al que nos ha llevado la sociedad del cansancio, en la que cada vez actuamos de forma más veloz en busca de resultados pero que al mismo tiempo nos desvía de nuestra esencia y consciencia, es decir, de nuestra capacidad de conectar de forma significativa con las acciones y las experiencias de la vida.


Ventajas del liderazgo espiritual en la organización:

• Los empleados que experimentan liderazgo espiritual suelen estar más comprometidos en conectar su propósito personal con el de la empresa, así el liderazgo pasa de ser transaccional a conectar con lo trascendente, lo que suele generar una mayor productividad.

• Un liderazgo que fomenta la compasión y el respeto crea un ambiente laboral más positivo, reduciendo el estrés y la rotación.

• Este liderazgo ayuda a los empleados a crecer en su desarrollo personal y profesional.

• El enfoque en la empatía y la compasión promueve relaciones más saludables entre los miembros del equipo, lo que mejora la colaboración y la comunicación.

• Genera mayor capacidad de introspección, es decir, capacidad de verse a sí mismos y, por lo tanto, mayor disposición al aprendizaje y la generación de relaciones saludables.


¿Cómo fomentar este tipo de liderazgo?

• Cultivar la autoconciencia: los líderes deben comenzar por comprender sus propios valores y creencias espirituales para poder guiar a otros de manera auténtica.

• Incrementar la formación: proporcionar a los líderes las herramientas y la capacitación necesaria para cultivar el liderazgo espiritual en sí mismos y en sus equipos.

• Promover la escucha activa: animar a los líderes a escuchar activamente las preocupaciones y necesidades de sus empleados, mostrando comprensión y apoyo.

• Establecer un propósito superior claro: comunicar la misión y los valores de la empresa para que los empleados puedan conectarse con un propósito más grande.

• Reconocer y recompensar: valorar el compromiso y el liderazgo espiritual de los empleados a través de incentivos y reconocimientos.

 


Insight

En conclusión, el liderazgo espiritual en las organizaciones es un enfoque que va más allá de los resultados financieros y conecta con un aspecto esencial del ser humano donde se invita a cultivar valores, ética y un sentido de propósito.

En este camino, las organizaciones pueden disfrutar de ventajas como un mayor compromiso, un mejor ambiente de trabajo y un crecimiento tanto personal como profesional.

El liderazgo espiritual no solo beneficia a los empleados, sino que puede impulsar un éxito empresarial sostenible.

 

Bibliografía

Refugio del Alma


martes, 1 de octubre de 2024

¡Lidera Tu Liderazgo Efectivo! (XXXVII)



Todos conocemos al Papa Francisco o al Dalai Lama, personas a las que un grupo de gente sigue, que los conduce y les guía.

Ellos son líderes espirituales, personas con energías positivas, personas que ejercen influencia sobre otras, que les enseñan un camino a los demás, pero que también caminan junto a ellos, para guiarles y acompañarles en todo momento. Es una gran responsabilidad y un gran trabajo, por lo que no todo el mundo puede hacerlo de la mejor forma posible.

Si pensamos qué es un líder espiritual y qué significado tiene, podemos encontrar diferentes acepciones.

Un líder es el capitán de un equipo de fútbol, el joven cantante de una banda de rock o aquel al que todo el mundo acude en su grupo de amigos para que organice las quedadas.

Para muchas personas el líder nace líder. Se trata de un carisma que es complicado aprender.

Eso sí, existen muchos líderes espirituales que nacen sin ese carisma y aún así consiguen conducir a la gente por el camino deseado.

Y, por otra parte, también debemos tener en cuenta que cada persona tiene su líder espiritual y debe encontrarlo por su propio pie.

Las cualidades de un buen líder espiritual

Existen algunas cualidades que debe tener un líder espiritual que son dignas de aprender por todos.

Se trata de algo que es de admirar, y que precisamente, los convierte en líderes espirituales.

Y es que, por mucho que se desee serlo, sino se tienen ciertas aptitudes y un mínimo de energía, uno no podrá ser un líder espiritual.

A continuación, comprobamos cómo debe ser un guía espiritual y todo lo que podemos aprender de él.

Constancia

Muchos desean ser líderes espirituales, pero pocos tienen la fuerza de voluntad para cumplir con el esfuerzo de ser un líder espiritual.

Y es que, no se trata de un trabajo sin más, sino que ser líder implica compromiso y constancia.

Es un camino del día a día, de tratar con problemas y solucionarlos, de cuestionarse absolutamente todo.

Un líder no puede dejar de ser líder en ningún momento, y es que, en sus manos está la responsabilidad del desarrollo personal del resto.

Equilibrio

Un líder espiritual debe ser una persona equilibrada, tranquila y pausada.

Debe saber controlarse y gestionar mejor que nadie sus emociones.

Un líder no pierde los nervios y tiene muy clara su filosofía de vida.

No importa si es un líder budista, cristiano o del New Age, lo que importa es que tiene clara su doctrina y un conocimiento y equilibrio adecuados.

Cercanía

A pesar de ser líder y de, en muchos casos resultar lejano, un líder espiritual debe ser abierto a la gente, cariñoso y cercano.

El líder está para guiarnos, para seguir las leyes espirituales, para apoyarnos y para impulsarnos a crecer espiritualmente, por lo que ser cercano es una cualidad imprescindible para un líder.

Este fomenta la empatía y nos dirige hacia la luz cuando todo nuestro mundo es oscuro.

Se trata de una persona que nos escucha, pero también que se abre ante la gente, que está dispuesto a compartir su vida.

Honestidad

¿Cómo iba a ser líder alguien que nos engañara? En un líder hay que confiar, y para que confiemos en alguien tiene que demostrar ser honesto.

Un líder siempre va con la verdad por delante, de una forma pura y recta.

Sabe lo que cree y así lo manifiesta, clara y rotundamente, sin dar lugar a malentendidos.

El líder nos hablará de él de una forma totalmente abierta, de modo que no haya lugar a dudas en su trayecto, por muy pantanoso que haya sido.

Generosidad

Otra de las características de los líderes espirituales que debemos aprender es que debe dar más que recibir, y es que, estas personas dan su vida por los otros.

Un líder espiritual vive por y para sus seguidores.

Tiene claro que ese es su cometido en la vida y no se para a pensar en el egoísmo. Está totalmente dedicado al cuidado de aquellos que confían en él y no cesa en su ayuda.

 


Insight

El liderazgo espiritual es lo contrario de lo que la mayoría de la gente piensa. El liderazgo espiritual es liderazgo de servicio. Jesucristo Mismo nos enseñó: "como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos" (Mateo 20:28).

Jesús fue definitivamente un líder. Él fue el líder de los doce discípulos y de un grupo mucho mayor de seguidores más allá de ellos (Lucas 10:1-17).

Jesús no lideró dando órdenes o supervisando. Jesús lideró siendo un siervo y sirviendo conjuntamente con Sus seguidores.

El verdadero liderazgo espiritual, con un espíritu de humildad y servicio, hará que la gente le siga porque quieren, no porque lo tienen que hacer.

La humildad verdadera y el liderazgo espiritual son atractivos.

La gente quiere seguir a una persona que sirve con ellos y les da el ejemplo. Tal vez el apóstol Pablo lo resume mejor: "Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo." (1ra a Corintios 11:1).

 

Bibliografía

Refugio del Alma


domingo, 1 de septiembre de 2024

¡Lidera Tu Liderazgo Efectivo! (XXXVI)

 



Desde hace algunos años, la práctica del yoga se presenta como una novedosa alternativa de desarrollo de liderazgo en las empresas.

Algunas grandes corporaciones como Sony, Nike o Apple las promueven entre sus empleados.

Quieren colaboradores capaces de gestionar el estado de ánimo del equipo, comprometidos, capaces de coordinar las tareas, de compartir la información y de sacar provecho de los éxitos y los fracasos.

En una investigación realizada en 200 grandes empresas globales para determinar qué condición era la más importante para un líder en los niveles más altos, Daniel Goleman encontró que, aunque los ejecutivos tuvieran una formación en una gran universidad, una mente incisiva y una gran capacidad para producir buenas ideas, había un factor sin el cual no podrían ser grandes líderes: la inteligencia emocional.

Entonces, si se quiere tener mejores líderes, es necesario trabajar la IE. ¿Puede la práctica del yoga mejorar la inteligencia emocional de las personas?

En general, todos tenemos alguna definición que nos aproxima al concepto real de yoga: es una filosofía, un estilo de vida, una práctica que mezcla meditación, respiración y ejercicio físico.

Se estima que en Occidente (y de hecho en la India moderna) muchos alumnos de yoga comienzan clases atraídos por los beneficios a la salud: liberar el estrés, sanar lesiones y enfermedades y elevar la energía.

Sin embargo, lo que realmente concierne al yoga es el autoconocimiento.

Con frecuencia yoga se define como la práctica de la autorrealización, una práctica de la auto-observación y de indagación interior.

Realizar los ejercicios de respiración, asistir a clase regularmente, hacer las posturas y meditar son importantes, pero lo fundamental es lo que sigue sucediendo fuera del salón de clase: el nivel de conciencia sobre sí mismo.

El yoga permite acceder al interior del ser, contactar con lo que somos y esa revelación proporciona felicidad.

¿Eso es realmente lo que encuentran los CEO de grandes compañías, los ejecutivos y los millones de profesionales en el mundo occidental al practicar yoga?

Cómo ayuda yoga al liderazgo

Kaplan y Kaiser afirman que “quién eres define cómo lideras”.

Por lo tanto, antes de liderar, es preciso saber quién eres.

Las técnicas del yoga ayudan a entender quién eres como ser humano, como empleado, como un líder natural o en potencia.

La combinación del movimiento, las posturas, la respiración, el tiempo que te dedicas a estar contigo mismo, crea nuevas conexiones cerebrales y empiezas a retirar las barreras que te limitan verte tal cual y alegrarte con lo que vas encontrando.

La autoconciencia o el conocerse a sí mismo es fundamental para el yoga tanto como para el ejercicio del liderazgo: se trata en ambos casos de realizar nuestro potencial superior, saber quién eres y hacia dónde quieres ir.

Se descubre, por ejemplo, que la historia personal incide en tu manera de liderar.

O que la respuesta que ofreces en momentos de crisis es posible modularla mejor.

O que has estado enfocado en los aspectos negativos de tu personalidad olvidando los positivos, los que dan valor a tu vida y a la vida de los otros.

El efecto más claro es este: unidad. Yoga en sánscrito significa unión y lo que logras es integrar tu mente con tu cuerpo y tu espíritu.

Armonizar lo que piensas, lo que sientes, lo que deseas y lo que deberías hacer.

Esa integración -en contraste con las contradicciones-requiere esfuerzo y trabajo.

Además, está la parte ética. Hoy se espera que los líderes no tomen a la ligera el respeto por los demás, el cuidado del medio ambiente y las buenas prácticas en los negocios. Se espera que se adhieran a conceptos éticos y morales.

Yoga se sujeta de las virtudes: la verdad, no dañar, no robar, ser bondadoso y generoso, tener compasión, perdonar, ayudar.

Recordar estos estándares facilita la toma de decisiones y provoca confianza en los otros.

Laura Hames Franklin que se define a sí misma como entrenadora del cuerpo, salud y vida, afirma que, si bien el yoga es importante como actividad de relajación y sirve para la meditación, no implica que sea una fuente exclusiva para canalizar nuestras tensiones.

Hames sostiene que existen otras consideraciones (para nosotros filosofías de vida) que también pueden beneficiar a su actividad profesional y en definitiva a su empresa o negocios.

Pero hay más: no cabe duda que mejorará en su aspecto estrictamente personal, porque facilitará las relaciones interpersonales, ya que le ayudará a quitar todo el hierro que, como la energía estática, se acumula y nos lleva a una expresión muy coloquial pero no menos cierta: “estoy que reviento” o “ya no puedo más…voy a explotar”.

Cada vez que hablamos de tal o cual líder, o del liderazgo en general, siempre se tiene la idea preconcebida de que deben ser personas con un alto grado de atención y concentración en lo que hacen.

La pregunta es, ¿cómo lo hacen?

Hay algunos líderes que tienen condiciones y talento natural y digamos que no necesitan entrenarse ni mental ni físicamente.

Son unos pocos privilegiados.

Pero la gran mayoría de personas, que incluso están siendo considerados líderes natos, requieren de sus momentos de esparcimiento y relajación para poner sus ideas en orden.

Sin embargo, no deja de ser admirable que los expertos en salud y entrenadores y preparadores físicos argumentan que tenemos que adoptar un enfoque más holístico hacia el bienestar.

Ya no se trata de realizar veinte minutos de ejercicio como una solución rápida para un día de trabajo duro.

Este no es el camino.

Debemos dejar de crear estas separaciones entre el trabajo, la mente y el cuerpo, tal y como afirma Laura Hames Franklin, a la que coloquialmente se conoce como ‘El arma secreta del empresario’.

Ella sostiene que el cuerpo, en realidad, tiene conciencia de sí mismo. “Ud. es un todo”, dice Franklin Hames.

Infinidad de artículos referidos a la IE recogen que los seres humanos somos un ‘cúmulo de sentimientos’ que están alojados en nuestro cuerpo y forman parte ineludible de nuestra existencia.

Separar mente y cuerpo es del todo absurdo, por ello, no está desacertada Hames.

Por el contrario, está en línea con las nuevas investigaciones que en los últimos años demuestran cómo determinadas actividades físicas y algunos cuidados concretos como el sueño y la buena alimentación, están detrás no sólo de la salud del individuo, sino de su bienestar mental y de potenciar de manera importante el camino hacia el cumplimiento de los objetivos.




Insight

Está demostrado, científicamente, que tener una sesión de yoga aumenta la productividad ya que se energiza el cuerpo y la mente.

Entonces, si cargamos nuestro corazón con el gusto de ser quienes somos, el deseo de servir, los grandes proyectos, las cosas bien hechas, ¿mejorará nuestra inteligencia emocional?

Sí, porque yoga cultiva el autoconocimiento, los comportamientos éticos, la espiritualidad, la paz interior y el bienestar.

 

Bibliografía

Ecofin

Anhisa Yoga