domingo, 1 de octubre de 2017

¡Lidera En Positivo! (I)

¿Qué es un líder positivo?

Un liderazgo positivo es el que ejerce la mentoría y el coaching. Es decir, un líder que, además de ser jefe y ejercer esta responsabilidad, es ejemplo para su equipo por sus valores y capacidades.

Un líder positivo es una persona que demuestra su valía a todas horas. Ha de ser honesto, buscar en todo momento el bien común, lidiar con los problemas de forma ecuánime y justa, reconocer el buen trabajo de quienes están a su cargo, ser respetuoso con los demás, sean cuales fueren sus responsabilidades, y exigir a los demás de acuerdo a las capacidades de cada uno.

Es evidente que un liderazgo positivo bien ejercido es mucho más que ser un simple jefe. En consecuencia, las mejoras en cuanto a productividad son enormes pues, un líder positivo, es capaz de inspirar y motivar a sus colaboradores y en buena medida, sacar el máximo de cada uno de ellos en un ambiente laboral de concordia.

El Liderazgo Positivo es un modelo de dirección y desarrollo de personas que está compuesto por el líder inspirador y movilizador, imprescindible para marcar dirección, dar empuje e inyectar ilusión, y el manager que planifica, que organiza en la proximidad, que gestiona, resuelve y asesora. Que no solamente se preocupa por las cosas, sino que se ocupa por ellas. En el terreno, en proximidad, codo con codo con su propios colaboradores.

El Liderazgo Positivo está trufado de optimismo en todas las acciones que despliega, tanto en aquellas acciones dirigidas a su equipo, como en aquellas que dirige hacia arriba. Seguro que los jefes también agradecen que se les llegue, no solamente con problemas y dificultades, sino también con píldoras de positivismo, buen ánimo y mejor disposición.

El Liderazgo Positivo tiene un fuerte componente motivacional, entendiendo la motivación como la base del bienestar del ser humano, orientada permanentemente a la movilización de las personas, identificando qué es lo que les pone en marcha y ayudándolas a ello.

Y en tercer lugar, el Liderazgo Positivo es progreso, desarrollo, crecimiento. Está basado en la mejora continua, tanto profesional como personal. Liderazgo Positivo es estar convencido de que cuanto más ayudes a crecer a las personas que están contigo, más vas a crecer tú.

Cuando hablamos de Liderazgo Positivo no nos referimos ni al líder carismático, ni al líder importante. Sobre todo nos referimos al líder responsable, ya que cuando algunas personas importantes no se esmeran en ser responsables, sus acciones e influencia pueden ser catastróficas.

Cuando hablamos de Liderazgo Positivo no hablamos de poder, hablamos de autoridad. De autoridad Top Premium, autoridad concedida por el equipo. Cuando hablamos de Liderazgo Positivo no hablamos de mandar, hablamos de servir.

El Liderazgo Positivo no solamente es un modelo de liderazgo meramente teórico, que pretende convencerte de las excelencias de ser mejor persona y mejor jefe. Se trata de un modelo de liderazgo basado en la experiencia adquirida y en las expectativas mantenidas.

El modelo de Liderazgo Positivo va acompañado de herramientas que, una vez descubiertas y entrenadas, podremos aplicar en la gestión cotidiana con nuestros equipos, tanto para inyectarles energía cuando sea preciso, como para re-encuadrarles en sus responsabilidades y para pilotar en proximidad la ejecución de sus tareas, la mejora de su desempeño y el desarrollo de sus competencias.

El Liderazgo Positivo cuida nuestras acciones de manager desde tres vértices: la exigencia, el reconocimiento y la confianza.



Retos del liderazgo positivo

El liderazgo positivo se enfrenta a una serie de retos futuros que no deben ser considerados baladíes, pues pueden pasar factura más adelante. Veamos y analicemos los más importantes a continuación.

Tiempos difíciles

Cuando llegan los tiempos difíciles, el liderazgo positivo ha de dar el do de pecho para estar a la altura y demostrar que este estilo es mucho más productivo y eficaz que otras formas de ejercer influencia y control.

Aunque la situación económica actual puede parecer estable, y muchas empresas miran hacia el futuro con optimismo, no debemos olvidar que los tiempos de tranquilidad no han llegado todavía. De hecho, hasta se podría pensar que no existen, puesto que siempre hay retos y desafíos que superar.

No obstante, el clima político muestra cierta inestabilidad. Asimismo, persiste una sensación de crisis en el ambiente y la sociedad, especialmente para las clases trabajadoras.

Como es lógico, el difícil clima que se vive puede desestabilizar cualquier compañía, aun ejerciendo un liderazgo positivo adecuado. Es, por tanto, su misión, el establecer un ambiente de trabajo adecuado, productivo y eficiente, en el que el empleado se sienta útil, necesario, motivado y con la seguridad de que está haciendo lo correcto y en consecuencia, valorado por la dirección de la compañía.

No olvidemos que los rumores de despidos, los ambientes enrarecidos y el exceso de competencia y crispación no solo disminuyen el buen proceder de la empresa sino también hacen bajar los ratios de productividad y, por ende, los márgenes y beneficios

Exceso de competitividad

En el mercado laboral y empresarial actual la competitividad es brutal. Un mundo en el que dar un simple paso puede ser un ejercicio realmente complejo. Por tanto, el liderazgo positivo puede ser una apropiada respuesta a ello y estar a la altura de la circunstancias.

Es muy importante saber superar la enorme presión que supone estar a la vanguardia de las empresas y tener proyectos competitivos que busquen adelantarnos en todo momento. De hecho, ser superado puede provocar un gran malestar en el seno de la empresa, y no siempre es fácil mantener los preceptos de liderazgo positivo.

Hoy en día, las empresas pugnan con dureza por avanzar un simple milímetro. No es fácil destacar, y con cada novedad que aparece en el mercado, el plagio, las copias y productos similares aparecen por doquier.

Ser capaz de afrontar un mercado tan complejo, competitivo y saturado es muy difícil. Por lo tanto, es misión del directivo que ejerce un liderazgo positivo no perder la calma, mantener la paciencia y perseverar en el buen ambiente, puesto que, en el corto, medio y largo plazo, esta forma de liderazgo siempre acaba aportando beneficios.

Mercado laboral saturado

De la misma forma que la competencia es feroz, también resulta complejo ser capaz de navegar en un mercado laboral cada día más saturado y difícil. En este sentido, el liderazgo positivo tiene especial misión en los departamentos de recursos humanos, ya que no es sencillo encontrar la aguja en el pajar de la enorme oferta y demanda actual.

Vivimos en un mundo en el que la información afora por doquier y con más fuerza y poder que nunca. Esto quiere decir que cualquier empresa que desee cubrir una plaza vacante recibirá un número ingente de propuestas, puesto que la noticia correrá como la pólvora. A ello debemos unir la progresiva globalización y la mayor capacidad de los profesionales para desplazarse y alejarse de su entorno habitual.

Por si esto fuese poco, también los profesionales están cada día más y mejor formados. Cuidan mucho su empleabilidad y se preocupan de ser competitivos, lo que exige decisiones más complejas.

Es, por tanto, misión del liderazgo positivo encontrar al profesional adecuado que no provoque conflictos, malentendidos y mal ambiente en un equipo que ya funciona bien. Es decir, que el departamento de recursos humanos ha de seleccionar con sapiencia a la persona idónea para completar el grupo sin que esto entorpezca la buena marcha de la compañía.

Así pues, el liderazgo positivo debe preocuparse de que el nuevo miembro del equipo, se haya incorporado por promoción interna o proceda del mercado laboral, se adapte lo antes posible a la cadena de trabajo, sin provocar que se resienta la competitividad empresarial.

Podemos comprobar que los retos y desafíos futuros del liderazgo positivo son complejos de resolver, por lo que es importante que las compañías y profesionales sean conscientes de ello y estén preparados para afrontarlos de forma correcta y efectiva.



Insight

¡Nada es por casualidad! Cada efecto tiene al menos una causa, todo sucede por una razón. El éxito no es accidental; el fracaso tampoco.


Bibliografia

Carlos Capaces, Director de Human Talent
Escuela Europea De Management



viernes, 1 de septiembre de 2017

Reentré & Coaching







Con la llegada del mes de septiembre, se inicia para muchas personas un nuevo periodo lleno de propósitos, nuevos retos y un regreso postvacacional a la rutina diaria y cambio cíclico estacional.

El regreso a la realidad una vez han expirado las vacaciones, debe afrontarse con ganas y animo, esta preparación nos ubica en aceptar una nueva etapa facilitando ese nuevo orden a las obligaciones diarias.

En este escenario es momento de replantear nuevos objetivos y retos que nos llenen de energía y vitalidad, ahora bien esos retos retadores deben seguir una métrica a efectos de ir evaluando el estado del avance donde estoy y hasta donde quiero y puedo llegar, por tanto deben ser medibles, realistas y productivos, es decir deben tener un ¿para qué?

 La solidez del reto estribara fundamentalmente si se analiza la situación de partida tomando conciencia de la situación actual, se planifica un plan de acción determinando objetivos de manera clara y concisa y finalmente se lleva a cabo supervisando un seguimiento en todo caso en una actitud claramente de autoconfianza en uno mismo.

Transitar por un estado de motivación permanente que permita en todo momento verbalizar los beneficios que reportaría el porfiar dicho reto es una clave del proceso, ir revisando éxitos intermedios y festejarlos sustentara el entusiasmo y autoestima, desterrando así las creencias limitantes, afianzando una estabilidad emocional en cualquier caso necesaria.

Eliminar el miedo al fracaso, y a la inseguridad es crucial, potenciar lo mejor de uno mismo, servirá de palanca para cambiar un problema por una oportunidad, apoyándonos en aliados afines, como la familia, compañeros o amigos.

Mantener vivo el reto es huir del desanimo a pesar de las dificultades a las que hacer frente y ser constantes en la planificación diseñada, no arrojar la toalla a las primeras de cambio sacando lo mejor de la personalidad de uno mismo, pensando en los beneficios que pretendemos alcanzar.

En definitiva se trata de divertirse y vivir el reto en positivo, rehuyendo de negatividades por lo contagiosas que son.




Qué es el coaching y para qué sirve

El coaching es una disciplina que potencia y desarrolla las capacidades de una persona o grupo de personas para lograr resultados y objetivos extra-ordinarios. A través de la conversación, el coach facilita la reflexión y el análisis de las distintas formas de actuar del cliente de coaching. Así, el cliente revisa cuál es, en cada momento, la mejor forma de accionar en su propia realidad.

En el ámbito ejecutivo, el coach busca inspirar a su cliente el deseo de desarrollar en profundidad aquellas habilidades que le permitan mejorar su liderazgo, la comunicación con sus equipos y la calidad de sus relaciones para mejorar sus resultados. A diferencia de otras disciplinas, el coach no instruye, alecciona, dirige ni aconseja, ni ofrece soluciones. No se trata de un maestro, ni de un consejero, ni de un consultor. El coach es un facilitador, alguien que da apoyo y que acompaña a su interlocutor en su proceso de reflexión.

Para ello, el coach utiliza niveles muy profundos de escucha y de observación y con ellos ayuda a su cliente a identificar sus creencias, supuestos honradamente arraigados que muchas veces operan por debajo del nivel de conciencia y que están en la base de nuestras acciones.

Además de actuar como un “detector de creencias”, decimos que el coach actúa como espejo, ya que devuelve a su cliente, a través de feedback constante, aquello que observa y que para el otro puede no ser tan evidente. Con esto, el coach ayuda a poner foco en aquellos aspectos que pueden estar limitando las acciones de su cliente, por tanto el coach invita a la reflexión para que el cliente identifique creencias o límites autoimpuestos que le impiden alcanzar sus objetivos.

El coaching optimiza la forma de conversar de las personas facilitando su entendimiento y la fluidez de sus relaciones. Permite identificar y gestionar mejor las emociones en las relaciones y, de esta forma acercar posiciones. Fomenta la alineación de las personas con sus objetivos y logra una coordinación de acciones más eficaz.

El proceso de coaching

 Análisis de la situación en la que se encuentra el coachee. En esta fase, identificamos el tema que se desea trabajar. Desde grandes generalizaciones “deseo trabajar mi liderazgo", hasta temas puntuales y concretos "He tenido una discusión con mi jefe"

Identificación de los objetivos que el coachee desea alcanzar, lo que para él supondría una situación deseable.

Entender las razones por las cuales el coachee no está logrando los objetivos deseados, la situación deseable. Buscamos las creencias y automatismos que rigen las acciones del cliente y que están actuando como barreras u obstáculos en la consecución de sus resultados.

Definir el plan de acción y establecer los compromisos, con el fin de que el coachee actúe de manera diferente, pruebe a hacer cosas nuevas y experimente las consecuencias.

Realizar el seguimiento del plan de acción y evaluar los resultados de las acciones que se van llevando a la práctica, como vía para consolidar nuevos aprendizajes.

Un proceso de coaching supone trabajar sobre las creencias del coachee, cómo se explica las cosas que le ocurren, qué limitaciones encuentra en su camino, qué impedimentos y bloqueos (los "no sé", "no puedo", "no valgo"...). A través de la conversación, revisamos todos estos juicios y valoramos la conveniencia de mantenerlos o modificarlos, cuando comprobamos que actúan impidiendo alcanzar los objetivos deseados.


Variables del proceso (hacen que los objetivos se cumplan, o no)

1.  "Es importante en la vida y en el trabajo tener un ¿para qué?, un propósito y una intención que guíe nuestra vida"

2. Plantearse retos pero sin pasarse. No se trata de marcarte una gran cantidad de objetivos más vale proponerte pocos, pero que éstos sean sólidos. Sabrás si lo es si hay una actitud clara hacia él y si existe un plan de acción concreto.

Responde mentalmente a este simple paquete verbal: ¿Qué? ¿Para qué? ¿Cómo?
¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Quién?

3. Retos motivadores. Sólo lo son los alcanzables. Si no hay probabilidad de éxito, el reto no es motivador. "Las metas deben ser sobre lo controlable, aquello que depende de un cambio en nuestra actitud o una acción por nuestra parte. Las metas que no podemos controlar nosotros directamente provocan frustración y resentimiento.

4. Motivarse. Es importante conocer los beneficios de la meta, porque esto nos ayuda a ver lo que vamos a obtener gracias a su consecución. Anótalos para no olvidarlos.

5. Superarse. No rendirse cuando surgen las primeras dificultades, eliminar el miedo a equivocarse, y tener la constancia suficiente, no sólo ayuda a lograr los objetivos, sino que te ayudara a reafirmar la personalidad, aumentar la autoestima y la estabilidad emocional ¡los beneficios son inmensos! .Es cierto que proponerse una meta requiere tener un perfil de personalidad de gran fortaleza. Afrontar nuevos retos exige superarse durante un tiempo y solo se obtendrá la satisfacción de lograr el objetivo al final de un largo recorrido. Sin embargo, la gratificación del resultado compensa todo el sacrificio realizado anteriormente.

6. Hacer un plan de acción concreto.  Contestar a estas preguntas básicas: ¿Qué?
¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Quién? Debe contener un calendario concreto.

7. Planificación. Optar por una herramienta que ayude, por ejemplo, la agenda clásica de papel, el outlook, el sistema de agenda de nuestro smartphone, listas de tareas, etc.

8. ¿Avanzas? Para saberlo se deben revisar  los logros en periodos temporales (semana, mes etc.). Los avances pueden ser cualitativos o cuantitativos, o preferiblemente una combinación de ambos.

9. Mentalización. Cada mañana dedicar 2 minutos al levantarse a meditar sobre el propósito y los beneficios que se van a conseguir.

10. Duración. Un programa de coaching tiene un principio y un fin, aproximadamente unos 6 meses, en función de cada caso a razón de 2 encuentros mensuales y si en ese periodo no se han logrado los desafíos planteados al principio, el proceso habrá fracasado. Evidentemente prolongarlo eternamente perjudica coste económico del proceso y el desarrollo personal.

11. Sonreír. Cuando sonreímos se libera la hormona de la felicidad, se relajan los músculos y es la mejor terapia ya que el mal estado de ánimo es el peor enemigo. Intenta ser optimista y practicar la amabilidad. Empatizar con los demás y ser gentil reporta muchas satisfacciones.

12. Hacer  una lista. Con los propósitos que se quieren cumplir. "las listas permiten "vaciar la mente". Cuando lo tenemos todo en la cabeza y no lo concretamos en listas o agendas, estamos más ansiosos, y generamos mas estrés y es más difícil llevar las cosas a cabo, porque nuestra memoria es frágil".

Proponerse alcanzar unos objetivos es un proceso en el que juegan un papel clave la determinación, la constancia y la motivación. Incluso, aunque no consigamos nuestras metas, la satisfacción de haberlo intentado nos hará sentir mejor con nosotros mismos.

Aspecto nuclear a destacar si se acude a los servicios de un coach, es tener presente el papel a jugar por parte del coach, pues nunca estará para aguantar lamentaciones, ni siquiera por atisbo el de ser un consejero ya que para eso están los amigos y familia. Un programa de coaching requiere compromiso por ambas partes para alcanzar unos objetivos concretos y en un tiempo determinado, en donde no se trata de una charla de amigos, sino de un trabajo de dos muy intenso que persigue un objetivo de antemano, además de confidencialidad y confianza y si no existe desafío desde el principio nada tendrá sentido.

La primera toma de contacto garantiza el éxito del proceso. Ambos actores tienen que encajar. Algunas veces las buenas referencias y la trayectoria de un coach de reconocido prestigio no sirven de nada para que el programa funcione, la afinidad personal y empatía es básica para la consecución de objetivos.

En cualquier caso si hablamos de coaching mas reconocido internacionalmente, tenemos que citar a la International Coach Federatión, organismo encargado de velar por una ética y código que emite certificaciones bajo esas premisas.



Insight

¿Qué hubiese logrado? si en determinados momentos de mi vida me hubiese acompañado de un coach y ¿qué lograré en adelante… si decido compartir mi reto?



martes, 1 de agosto de 2017

¡Sal de Tu Zona de Confort! (IV)






Hemos sobrevivido como especie en consecuencia de algunos rasgos que nuestro cerebro ha desarrollado en estos miles de años.

Entre ellos, por ejemplo, el juicio por impulso, la capacidad de nuestro cerebro para decidir, en unos pocos milisegundos y de manera inconsciente, si tenemos. Que huir o atacar, y el prejuicio de semejanza, lo que nos lleva a elegir inconscientemente a personas que se parecen a nosotros.

Este prejuicio se ha formado a lo largo de muchos miles de años durante los cuales hemos vivido en pequeños grupos familiares, donde la semejanza era un criterio que nos permitía reducir el riesgo de ser matados por animales distintos de nosotros.

Con el prejuicio de semejanza, se ha formado también la que llamamos zona de confort.

Se trata de un conjunto de comportamientos y situaciones en los que nuestro cerebro se siente más cómodo, a gusto. Al mismo tiempo, sin embargo, permanecer demasiado tiempo en la zona de confort nos impide progresar. Si tratamos de salir de esa zona, nos invade, aunque no sepamos porqué, un miedo profundo.

Sin embargo, cuando al fin logramos salir de ella, aunque por poco tiempo, después de una inquietud inicial, nuestra zona de confort muestra una propiedad prodigiosa: se ensancha y nos alcanza de nuevo, crece con nosotros. Una vez ampliada, nos permite encontrarnos cómodos en situaciones nuevas y diferentes, a las que antes teníamos miedo. Nos hace crecer y aprender nuevos comportamientos y habilidades, nos hace alcanzar nuevos objetivos y mejorar.

“Me encanta cuando estoy fuera de mi zona de confort.” Alicia Vikander

Desde un punto de vista empresarial y de gestión, la zona de confort es muy desfavorable para el desarrollo del talento y la motivación. De hecho, infunde en las personas una cantidad de temores, miedos y creencias limitantes que fortalecen cada vez más los patrones de comportamientos mediocres y habituales.




El líder moderno es aquel que, además de ponerse en juego a sí mismo, sabe hacerlo con todo su equipo y sabe cómo crear las condiciones necesarias para explorar, juntos, nuevos territorios, estrategias y oportunidades.


“En la acción descubrirás el liderazgo” Arturo Berruezo

Si se asigna a un colaborador un trabajo que conoce bien, porque ya lo ha llevado a cabo en varias ocasiones, éste no tendrá ninguna dificultad. Estará en su zona de confort. La tarea no le enseñará nada nuevo y tal vez acabará aburriéndose. Si la tarea fuera demasiado fácil el colaborador podría hasta llegar a la ‘zona de la autocomplacencia’, en la que ya no piensa en lo que está haciendo, avanza con el piloto automático y es probable que cometa errores.

Si, en cambio, la tarea asignada fuera demasiado complicada, sin ofrecerle antes la preparación necesaria o el soporte adecuado, probablemente el trabajo le causará una gran cantidad de estrés o incluso un profundo sentimiento de pánico. El colaborador puede que sea capaz de completar la tarea requerida, pero la adrenalina le privará de toda su fuerza y le impedirá aprender algo de la experiencia. Esta es la ‘zona de peligro’



Podemos definir las tres zonas principales que impactan sobre nuestro desarrollo como líderes y personas.

La zona de confort: donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. Es el lugar de la comodidad, es seguro, fácil y predecible. Aquí se experimenta un nivel bajo de tensión y se usa un conjunto limitado de comportamientos. La zona de confort es un lugar donde nada particularmente desafiante sucede.

Permanecer en la zona de confort durante largos períodos de tiempo conduce a la mediocridad, el estancamiento y la falta de crecimiento.

“Un erudito que atesora el amor a la comodidad no es apto para ser considerado un erudito.” Lao-Tse

La zona de aprendizaje: la más importante a nuestros efectos, es el espacio entre la zona de confort y la zona de peligro. Aquí es donde se empujan los límites de las habilidades y experiencias existentes. Aquí es donde el aprendizaje es real y el crecimiento tiene lugar. La zona de aprendizaje es donde ocurre la magia, el liderazgo comienza y crece, donde se construye el éxito y se alcanzan los objetivos.

La zona de peligro: el lugar donde se empieza a perder el enfoque, se comienza a entrar en pánico y disminuye el rendimiento. Es necesario no empujar demasiado fuerte o demasiado rápido. Los líderes exitosos se mantienen fuera de la zona de peligro tomando descansos regulares. Se colocan en la zona de aprendizaje durante un período de tiempo y luego se retiran de nuevo a su zona de confort para tomar un descanso. Una vez recuperados, se preparan para el próximo empujón en la zona de aprendizaje.

Una actitud positiva y confiada hacia los retos aumenta nuestra autoestima y mediante feedback constructivos aprendemos a manejar las críticas de cualquiera, para así responder con flexibilidad ante las situaciones problemáticas.





Los líderes que asumen riesgos y entran en su zona de aprendizaje son aquellos que tienen éxito. Sólo sabiendo renunciar a lo seguro y familiar, se crean oportunidades y desarrollan nuevas capacidades. A medida de que va haciendo esto, el líder amplía su influencia y adquiere las habilidades necesarias para asumir desafíos cada vez mayores.

El valor no es la ausencia de miedo, es más bien saber reconocer que hay algo más importante que el miedo. El verdadero líder tiene miedo, pero puede hacerle frente y lo utiliza para mejorar. Nunca descubrirás todo tu potencial a menos que no salgas de tu zona de confort. Para crecer debes ponerte en un lugar donde se te exige más. Nadie ha alcanzado sus sueños quedándose en su zona de confort.

Sacar a la gente de “su zona de confort” se ha convertido en una de las nuevas panaceas del liderazgo. Una especia de Dogma de Fe sin el cual es poco menos que imposible extraer lo mejor de las personas que conforman un equipo de trabajo. Y es cierto, movilizar a los profesionales a través de retos puede ser una buena manera de desarrollar su talento. El problema está en pensar que esto es así siempre y en todos los casos. A veces, demasiado movimiento puede ser contraproducente y una forma de arruinar el desarrollo de un buen trabajador.

Sabemos lo que se nos da bien y cómo ponerlo en práctica para obtener buenos resultados con ello. Pero nuestro autoconocimiento no termina en ser conscientes de lo que sabemos hacer. También sabemos lo que no sabemos hacer. Aquellas áreas en las que no somos eficaces, en las que carecemos de formación o experiencia o de ambas cosas, y en las que es difícil que ofrezcamos la mejor versión de nosotros mismos. Porque en el fondo, sabemos que hay cosas para las que no tenemos talento y, es más, no nos importa demasiado no tenerlo y, por tanto, no lo vemos como un reto.

Esas dos parcelas, la positiva y la negativa, constituyen las fronteras de la “caja de comodidad”, un espacio en el que nos desenvolvemos con seguridad. Todo irá bien mientras no pisemos (ni nos hagan pisar) fuera de ese tiesto.

Hay ocasiones en que un profesional es muy feliz y muy eficaz trabajando dentro de su zona de confort, y sería poco inteligente tratar de sacarlo de ahí.

Ese empeño en convertir a un empleado ‘happy’ y centrado en uno ‘unhappy’ y desconcertado es uno de los mayores errores que puede cometer un líder. En otras, en cambio, lo que necesita es que se le plateen desafíos para descubrir esas áreas que quedan fuera del alcance de su autoconocimiento. Está aburrido, se muestra apático ente el trabajo porque nadie le ayuda a desarrollar su talento.

El buen líder debe saber cuándo es conveniente forzar ese peregrinaje de su equipo a zonas inhóspitas y despobladas y cuando no. A veces, ambas situaciones puede presentarse en la misma persona. En determinadas tareas se desenvuelve de maravilla y lo último que necesita es que introduzcan novedades en su rutina; mientras que para otras necesita un empujón que le permita descubrir sus fortalezas ocultas (lo que no sabe que sabe) y zonas ciegas (lo que no sabe que no sabe) para desarrollar su talento. Y ese empujón lo necesita rápido porque, de lo contrario, desconectará y lo perderemos.

Insight:

“Mi intuición, es mi visión” Arturo Berruezo


Bibliografia:

Andres Raya Donet. Director Academico de ESADE .

Fernando Botella. CEO de Think&Action. 




sábado, 1 de julio de 2017

¡Sal de Tu Zona de Confort! (III)




Algunas recomendaciones para lograrlo

Desde luego, es muy fácil decirlo pero bastante más complicado hacerlo. Sin embargo, y aunque salir de la zona de confort sea complicado por la propia definición de este concepto, no es misión imposible. Si necesitas algo de ayuda o claves para salir de la zona de confort, puedes seguir estas pautas de comportamiento.
Desafíate y rinde al máximo

Salir de la zona de confort es un aspecto importante en el crecimiento personal, pues es no es posible pensar que llegaremos al lugar que queremos llegar haciendo lo justo y necesario y estando inmersos en la misma rutina de siempre.

Alcanzar nuevas cimas supone el riesgo de hacer cosas que no se nos dan tan bien o que nos provocan cierto miedo o inseguridad (al menos al principio). Según un estudio llevado a cabo por un grupo de psicólogos, un poco de ansiedad puede ser positivo para mejorar nuestro rendimiento y nos permite seguir creciendo profesionalmente. Por tanto, convierte esas situaciones que te provocan ansiedad en situaciones estimulantes y que nadie te pare los pies. No le llames nervios o inseguridad, llámale "emoción".
Piensa en tu estilo de hacer las cosas... y actúa en el sentido opuesto

Busca las situaciones que puedan obligarte a salir de tu zona de confort. Experimenta con estilos de baile que nunca asociarías con tu manera de ser, involúcrate en proyectos creativos que te fuercen a pensar de manera diferente,  para experimentar contextos desafiantes a los que adaptarte. Si te propones gestionar estos cambios, y estos no son excesivamente extremos, esto hará que te vuelvas más flexible y asumas mejor la variabilidad y los cambios.
Busca cambios materiales en las cosas que te rodean

Para hacer cosas nuevas a las que no se está acostumbrado, nada como exponerse a ambientes nuevos. Físicamente novedosos, literalmente. La clave está en proponerte el objetivo de exponerte a situaciones novedosas haciendo que los espacios en los que te encuentras sean otros. Anímate a cambiar tu manera de vestir o la decoración de tu casa, muévete por entornos distintos y, por supuesto, viaja todo lo que puedas o incluso vete a vivir a otro lugar, aunque sea durante un tiempo. Esto conseguirá en ti un efecto similar al del consejo anterior, sólo que en este caso, en vez de variar las situaciones cuyo significado no asociarías con tu persona, harás lo mismo con espacios físicos.




“Si insistes en permanecer en tu zona de confort, no irás muy lejos.” Catalina Pulsifer
Anticipa todas las excusas que te vas a poner

Sé consciente de que, cuando te fijes metas que te resulten incómodas dentro de tu zona de confort, inconscientemente vas a estar buscando un montón de excusas para no hacerlo. Juzga estas excusas como lo que son: invenciones cuyo único objetivo es racionalizar la aceptación de la comodidad.
Exponte más a conocer gente nueva

¿No te gusta hablar con la gente? Oblígate a hacerlo, aunque el cuerpo no te lo pida. No hace falta que el diálogo sea perfecto, ni que las personas se lleven la mejor imagen de ti. Actuando con naturalidad todo fluirá como debe, y será divertido comprobar con qué facilidad pueden funcionar las interacciones con los demás si no se piensa muy bien lo que se está diciendo.
Haz que tus amigos y familia cooperen

Si las personas de tu entorno cercano saben que quieres salir de tu zona de confort, te ayudarán a lograrlo y quizás te preparan alguna "sorpresa". Del mismo modo, cuándo tomes la iniciativa y emprendas proyectos nuevos y excitantes, te apoyarán y, probablemente, te mostrarán signos de apoyo o admiración, lo cual te servirá como refuerzo.
Dale una oportunidad a tu faceta espiritual

¿Conoces los beneficios de la meditación o de la filosofía mindfulnes? Hay hábitos que consiguen mejorar nuestro estado de ánimo y nos liberan de muchas creencias que nos anclan en nuestra zona de confort. Desarrollar un yo espiritual es una de las maneras más prácticas de conseguir un bienestar emocional capaz de acabar con la vida rutinaria.






“No tengas miedo de expandirte, a salir de tu zona de confort. Ahí es donde reside la alegría y la aventura.” Herbie Hancock

Los 7 pasos para salir de tu zona de confort

1-Saber si estas en la zona cómoda

Hazte estas preguntas:

¿Me arriesgo a estar expuesto, vulnerable y ser criticado o me quedo en lo seguro para mantener mi autoestima?

¿Busco nuevos desafíos o intento mantener mi vida sin ellos?

¿Hago lo que los demás hacen o intento encontrar nuevos enfoques o desafíos?

¿Prefiero estar pasándolo mal aunque sin riesgo o arriesgarme a encontrar algo mejor?

¿Voy a por lo que quiero o me conformo con lo que tengo?

¿Me centro en lo que me gustaría conseguir y vivir o me conformo con lo que los demás intentan?

Si tus respuestas a estas preguntas son las segundas partes de estas preguntas, estas en la zona de confort. ¡Se sincero/a, es mejor para ti!

2-Comienza a hacer pequeñas cosas de forma diferente

Un pequeño cambio te puede crear la incomodidad que te supone salir de la zona de comodidad. Solo pruébalos:

Buscar nuevas rutas para ir a estudiar o al trabajo.
Cambiar tus horarios.
Comer comida nueva.
Conocer o salir con gente nueva.
Participar en clase o participar en reuniones de trabajo.

3-Busca un área o actividad de tu vida que te suponga un cambio desafiante.

Realizando el paso anterior ya te estarás acostumbrando a sentir incomodidad, a la incertidumbre y a los pequeños desafíos.

Ahora, puedes proponerte un mayor desafío que suponga un gran cambio en tu vida y que te suponga un desafío como:

Aprender algo o haz cosas nuevas: nadar, bucear, hablar en público, viajar, bailar, saltar en paracaídas…

Cambiar de trabajo o arriesgarte a ir al extranjero a buscar uno mejor. En estos casos, hazlo con cabeza, es decir, ahorra para tener un colchón durante unos meses.

Cambia relaciones destructivas o encuentra nuevos amigos.

Recuerda que en estos cambios estarás incómodo o sentirás incertidumbre, aunque merecerá la pena.

¿Cuál es el tuyo?

4-Llega al techo

Intenta llegar al techo de lo que te hayas propuesto, intenta mejorar y empujarte más.

Por ejemplo, si te has propuesto superar tu pánico escénico y eres capaz de hacerlo en frente de 10 personas, intenta hacerlo con 40, luego con 100, luego con 500, luego con 1000.

"No podemos convertirnos en lo que queremos ser, permaneciendo en lo que somos en la actualidad." Max DePree

5-Vuelve a tu zona de confort

Seguro que has escuchado las noticias de deportistas, cantantes o actores que se retiran jóvenes y se dedican a otras cosas.

Cuando sientes que has llegado al techo, busca otro desafío o vuelve a la zona cómoda durante un tiempo para buscar un nuevo desafío.

En mi opinión es imposible estar siempre fuera de la zona de comodidad.

Si por ejemplo, estas viajando a países exóticos 12 meses, al final te habrás acostumbrado. Sin embargo, si viajas 1, 2, 5 o 12 meses y vuelves a tu casa, luego podrás salir otra vez de tu zona de comodidad y te resultará de nuevo interesante.

6-Sal de nuevo y diversifica

Cuando te encuentres de nuevo en la comodidad, sal de nuevo. Es decir, vuelve al punto 1 o directamente al 3.

Por otra parte, es bueno que diversifiques y no te “presiones a ti mismo” en una sola dirección. Si has comenzado a hablar en público y tras 12 meses te sientes cómodo haciéndolo, busca nuevos desafíos como viajar, bailar o aprender un idioma.

Como puedes ver es un ciclo: saltas de la zona confortable o de peligro/cambio desafiante a incomodidad, llegar al techo, vuelta a la zona confortable, salir de nuevo.

7-Adopta el hábito

Trabaja este hábito y conviértelo en parte de tu forma de vida y personalidad.

Evita volver a acomodarte y tener que tocar fondo para motivarte de nuevo.



Insight:



¿Y tú que estás haciendo para salir de tu zona de confort?


Bibliografía:

Cajina Heinzkill, G. Rompe con tu zona de confort: 52 propuestas para tomar las riendas de tu vida.

Hemmi, M. ¿Te atreves a soñar?: Ponle fecha de caducidad a tu sueño y sal de tu zona de confort.