viernes, 1 de octubre de 2021

¡Lidera Tu Liderazgo Efectivo! (I)

 



¿Cómo generar un liderazgo efectivo?

Tomar distancia y generar juicios de credibilidad y confianza son algunas de las técnicas que deben ejercer los jefes hoy en día para poder ejercer el liderazgo en sus equipos.

A continuación, conoce mejor estas características.

Ejercer liderazgo implica buscar nuevas soluciones a los desafíos adaptativos. Pero, ¿es posible encontrarlas observando desde el mismo lugar en que siempre nos hemos situado? El jefe o gerente que desee ejercer un liderazgo efectivo deberá tomar perspectiva para observar desde una visión general la situación, y también a sí mismo.

En este sentido, liderazgo también es querer observar desde una perspectiva más amplia, que permita visualizar alternativas que antes eran imposibles de ver. Para ejemplificar esto podemos usar la expresión "subirse al balcón", que es como subir a un árbol para mirar más allá que lo que se ve desde tierra firme. Es lo que algunos llaman: “The Big Picture”.

Desde este balcón, se podría ver en qué está la gente, qué grupos se están formando, quiénes tratan de buscar solos un camino, etc. Adquirir perspectiva, o subirse al balcón, es tener un panorama más claro de la situación actual.

Ahora, quien ejerce liderazgo no solo debe quedar con la visión general del "balcón", sino que luego de haber visto con perspectiva la situación, ha de bajar a la acción e intentar aplicar las medidas que lleven a realizar los cambios adecuados, para obtener los resultados esperados.



Credibilidad y Confianza

Como hemos visto, en la mayoría de las situaciones de incertidumbre el mero cargo formal de autoridad no basta para movilizar a las personas y ejercer un liderazgo efectivo, sino que además, se requiere de autoridad Informal, aquella donde la coherencia y credibilidad del “Jefe” se pone en juicio.

Entre más credibilidad posea el Jefe, y mientras más coherencia vean sus colaboradores respecto de sus palabras, actos y forma de ser, más posibilidades de éxito tendrá cuando deba llevar a sus equipos a enfrentar problemas difíciles. Y por el contrario, a menor credibilidad ante las dificultades, su puesto será el primero en estar en tela de juicio, pues sus colaboradores, ante ese tipo de situaciones, verán una gran oportunidad de culparle por los problemas.

Con credibilidad, el Jefe tendrá más autoridad informal, y por ende formal, para devolver las tareas, para que la gente se mueva hacia el cambio y para que estén dispuestos a cambiar sus hábitos, conductas y comportamientos.

De esta misma forma, para generar credibilidad se necesita confianza. La confianza es el juicio que simplemente permite discernir si puedo confiar en algo o no, solo que lo hacemos de forma inconsciente, por eso es que a simple vista la confianza pareciera ser algo un tanto “etérea”. Sin embargo, no es así. La confianza es algo concreto y que involucra a toda persona (más allá de su posición de jefe o líder).

Para poder discernir si algo o alguien es confiable o no, hay tres juicios subyacentes que generan confianza:

-La sinceridad: juicio que mide qué tan sincero es alguien, un equipo o una organización de hacer lo que se compromete a hacer.

-Las competencias: juzga si la persona, equipo u organización tiene las competencias, conocimientos y habilidades necesarias para cumplir los compromisos que adquiere.

-La confiabilidad: tiene que ver con el historial de cumplimiento de los compromisos de una persona, equipo u organización. En la medida que un Jefe tenga buen historial de cumplimiento de sus compromisos y promesas, más juzgarán sus equipos que él es digno de confiarse, pues “cumple lo que promete”. Y de la misma manera, el Jefe puede juzgar si los miembros de su equipo, o el equipo mismo, son dignos de su confianza.


7 claves para un liderazgo efectivo

Ser un líder efectivo no es tarea fácil. Sin embargo las habilidades necesarias para lograrlo pueden ser aprendidas. Aquí algunos tips para lograrlo. 

Obviamente, la forma tradicional de capacitarse es mediante el estudio académico, que permite a los líderes una mejor comprensión de los componentes del negocio.

Sin embargo, para ser un líder verdaderamente efectivo, se necesita ser proactivo y desarrollar estratégicamente el poder de influencia dentro de la organización. 

 

Hay 7 claves para tener éxito en el liderazgo efectivo:

1. Honestidad
Si quieres ser un líder respetado la clave es la honestidad; la ética. Tanto la empresa como sus empleados son un reflejo de tu liderazgo: si tu conducta es honesta y ética, el equipo seguirá tus parámetros.


2. Confianza
Otra de las claves de una organización eficiente es aprender a confiar tu visión e ideas a tu equipo. Al delegar tareas a las personas adecuadas, no solo demuestras confianza en ellas, sino que creas más tiempo para ocuparte de otras tareas.


3. Comunicación
Aspecto fundamental para cualquier líder (o persona). Debe expresar en forma clara, coherente y concisa, lo que quiere y necesita. Una Buena comunicación con el equipo fomenta la confianza, motiva y hace que se trabaje mejor. También crea un buen clima laboral, lo que aumenta la productividad.


4. Seguridad
Para ser un líder efectivo es importante mantener una actitud de seguridad y calma. El equipo necesitará reafirmación ante cualquier desafío u obstáculo y recurrirá a ti para inspiración. Debes mantener la compostura, mostrarte seguro y no perder de vista el panorama completo hasta llegar al objetivo.


5. Compromiso
Al demostrar compromiso tanto con tu rol de líder como con la organización, ganarás el respeto de tu equipo y recibirás a cambio, el mismo grado de compromiso que demuestras.


6. Creatividad
Como líder es fundamental que puedas “pensar fuera de la caja” y analices todas las opciones antes de tomar una decisión. Debes tener en cuenta todas las posibilidades y corroborarlas con tu equipo, para que se sienta partícipe. Muchas veces, las mejores ideas, provienen de la creatividad de un miembro inesperado del grupo.


7. Enfoque
Para optimizer tu efectividad como líder deberás adaptar tu enfoque a cada persona con la que te relacionas. Es decir, dependiendo de la situación y la persona con la que debes tartar , es conveniente que tengas un enfoque personalizado en cuanto a lenguaje, actitud y perspectivas.

 

Insight

Todo líder aspira a la grandeza pero no todos la alcanzan. Siguiendo estos consejos, el camino hacia un liderazgo efectivo es posible.

Bibliografía

Eclass.

Lee Hecht Harrison.

 


miércoles, 1 de septiembre de 2021

¡Lidera Tu Liderazgo Resiliente! (IX)

 



Cómo trabajar la resiliencia (o por qué no has de tener miedo al fracaso)

La capacidad de afrontar situaciones adversas, llegando incluso a empoderarse con ellas, es una de las habilidades más demandadas en el actual mercado laboral.

Para alcanzar el éxito, es necesario haber superado ciertos momentos de frustración: ambos van de la mano y uno no puede existir sin el otro.

Para Karen Rinaldi, editora y autora de 'Hazlo fatal, pero hazlo igualmente', "ser capaces de aceptar e incluso cultivar aquello que hacemos mal puede ser transformador".

Bien lo sabe esta periodista, que antes de fundar el sello editorial HarperWave en HarperCollins y llevar incluso una de sus novelas al cine, intentó dedicarse a varios deportes con poca suerte y menos pericia. ¿Cómo superar entonces las piedras en el camino y volver a levantarse?

La respuesta reside en la capacidad y estilo para afrontar situaciones adversas, más conocida como resiliencia.

"Ninguna herida es un destino", explica el neurólogo y psiquiatra Boris Cyrulnik sobre esta capacidad, que él define como "el arte de metamorfosear el dolor para dotarlo de sentido, la capacidad de sentirse feliz incluso con heridas en el alma". Es, por tanto, una habilidad que entra dentro del paquete de las denominadas 'soft skills' o habilidades blandas, que cada vez valoran más los departamentos de Recursos Humanos.

Resiliencia en el entorno laboral

El lugar de trabajo presenta una gama de diferentes situaciones que pueden llevar a la frustración y al fracaso, y, por ende, a forjar las habilidades para superarlos. Durante 12 años, S. Maddi y D. Khoshaba estudiaron a los empleados de una gran empresa de telecomunicaciones de EEUU que estaba en pleno proceso de desregulación, en un ambiente de constante cambio y con puestos de trabajo en juego.

En este tiempo, casi el 50% de los empleados fracasaron porque perdieron su trabajo y dos tercios más experimentaron eventos estresantes significativos: divorcio, depresión y ansiedad o ataques cardíacos.

A pesar de esto, los trabajadores que mantuvieron sus puestos subieron a la cima, y los que perdieron iniciaron sus propios negocios o consiguieron empleos "estratégicamente importantes" en otras empresas.

Tomando como ejemplo el informe estadounidense, las personas capaces de superar los episodios de fracaso fueron los resilientes, puesto que construyeron conexiones y relaciones sólidas con los demás. Escucharon y respondieron a sus compañeros; trabajaron en equipo por un beneficio mutuo; generaron un clima de confianza; supieron gestionar el estrés; percibieron su trabajo como positivo, y resultaron flexibles ante los cambios y las novedades. Estas actitudes se resumen en tres, según Maddi & Khoshaba: compromiso, control y desafío.

Si vienen cambios o dificultades, los equipos resilientes creerán que es mejor mantenerse involucrados con las personas y los eventos que los rodean (compromiso) en lugar de retirarse, para seguir tratando de influir en los resultados (control), e intentarán descubrir cómo se puede crecer a través del estrés (desafío).

Según un estudio de la psicóloga Debra Jackson, el estrés por los fracasos y frustraciones laborales puede minimizarse, gracias a la práctica de 'mindfullnes' o atención plena; hacer ejercicios de agilidad mental y descansos periódicos; desarrollar la inteligencia emocional, o guardar un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida.

La pandemia ha demostrado con creces que solo los más flexibles, proactivos y resilientes son capaces de superar los fracasos.

¿Cómo contagiar la resiliencia a los trabajadores de una empresa? La respuesta, según Raquel Davó, profesora de ESIC y 'coach' ejecutiva de Alta Dirección, está basada en tres aspectos:

"En primer lugar, conectando el propósito de la compañía con la motivación e inspiración de cada persona. Cuando somos conscientes de que trabajamos alineando nuestros valores con una causa noble, activamos y focalizamos nuestra energía hacia la consecución de este objetivo que nos trasciende y nos hace sentir imparables.

En segundo lugar, fomentando entornos de bienestar, manteniendo conversaciones honestas, cuidando de nuestra salud emocional, así como unos de otros desde la generosidad y la humanidad.

Y, por último, poniendo en valor el talento, fomentando la autonomía y la capacidad de toma de decisiones, consiguiendo un equilibro entre libertad y responsabilidad.

Es fundamental facilitar el desarrollo de nuestra inteligencia emocional para poder disponer de las herramientas que nos ayudarán a gestionar de forma óptima las emociones desde las que indudablemente respondemos ante situaciones difíciles".

Cuando hablamos de resiliencia, se suele utilizar la metáfora del junco, que se dobla ante el viento, pero no se rompe. El junco es capaz de adoptar una forma muy diferente a la original en momentos de estrés, donde un fuerte viento amenaza con romperlo.

Se dobla extremadamente pero no se rompe, y cuando el viento desaparece, el junco vuelve a su forma original.

Sin embargo, algo más duro pero rígido como la rama de un árbol sí es fácilmente arrancada por un temporal de viento, porque le falta la flexibilidad.

La resiliencia tiene que ver, por tanto, con la capacidad de adaptación a las circunstancias cambiantes del entorno, y concretamente a las circunstancias estresantes o amenazantes.

La rigidez o falta de flexibilidad en un mundo incierto y en constante cambio puede ser una debilidad que nos haga sentirnos sobrepasados emocionalmente ante situaciones angustiosas, de alta incertidumbre o estrés. Como sabemos, la vida y el trabajo son estresantes, nos ponen a prueba constantemente, por lo que si no tenemos resiliencia vamos a sufrir mucho.

La resiliencia, además de la adaptabilidad, tiene que ver con la fortaleza emocional, porque las personas resilientes, después de eventos o experiencias duras y dolorosas, se recuperan mucho antes que las personas no resilientes, y además salen fortalecidas.

Esto significa que son capaces de extraer aprendizajes importantes o que desarrollan habilidades nuevas gracias a la experiencia traumática o estresante.

Para ello es clave la gestión emocional de la frustración, el miedo, la rabia, el estrés o la tristeza.

Las personas resilientes, además de haber desarrollado una gran fortaleza mental, una gran capacidad para gestionar las emociones difíciles y una capacidad notable de adaptación, se enfrentan a los problemas como desafíos que superar, o como objetivos que alcanzar.

Es un enfoque radicalmente diferente del que adopta la mayoría de las personas, que ven los problemas de manera dramática y victimista.

 

Insight

Una característica clave de los resilientes es que cuando se equivocan o fracasan, lo aceptan y se tratan con amabilidad y compasión, en lugar de juzgarse duramente y criticarse internamente.

Pero ¿Puede cualquier persona ser resiliente? Definitivamente, sí. Numerosos estudios neurocientíficos han demostrado que determinadas disciplinas tienen una enorme efectividad para desarrollar la resiliencia, como por ejemplo el mindfulness.

 

Bibliografía

Romina Vallés.

Javier Carril.


domingo, 1 de agosto de 2021

¡Lidera Tu Liderazgo Resiliente! (VIII)

 



La resiliencia nos ayuda a superar los reveses a los que nos enfrentamos, pero no depende solo de nosotros, sino de las conexiones que tengamos.

La vida no es un camino lleno de rosas. A estas alturas, todos sabemos que nos encontramos con un sinfín de obstáculos. Algunos son pequeños y fácilmente superables, pero otros requieren más esfuerzo o se convierten en auténticas adversidades.

Una de las habilidades más interesantes que podemos desarrollar para navegar en los entornos complejos es la resiliencia, entendida como la destreza para ser flexible, resistir y superar las dificultades tanto personales como profesionales.

El término resiliencia expresaba originalmente la cualidad física de los objetos para regresar a su estado inicial. Sirva como ejemplo las gomas elásticas, que se estiran y vuelven luego al lugar original. Sin embargo, en las ciencias sociales, después de un revés nunca se regresa al mismo punto, sino a otro que puede ser mejor, pero también peor.

El psiquiatra Luis Rojas Marcos dice que, gracias a la resiliencia, numerosas personas que superan adversidades graves no solo vuelven al nivel previo de normalidad, sino que además experimentan cambios positivos.

En una reciente investigación aplicada al mundo profesional se ha comprobado que la resiliencia es un trabajo en equipo.

No solo depende de las cualidades personales, sino que se ve influida por los tipos de relaciones que mantengamos con nuestro entorno.

Esa es la conclusión de un trabajo realizado por Rob Cross, Karen Dillon y Danna Greenberg y que fue publicado en Harvard Business Review en enero, después de analizar cómo gestionaron sus equipos de personas algunos gerentes durante la pandemia. La muestra incluye a 150 líderes, cinco hombres y cinco mujeres de diez organizaciones exitosas.


Ocho relaciones para mejorar la resiliencia en el trabajo

La conclusión de que la resiliencia es una habilidad que se entrena en equipo es relativamente moderna. Habitualmente se había puesto el foco en las características individuales que debía poseer una persona.

 Sin embargo, según las entrevistas en profundidad realizadas por los autores mencionados, se ha descubierto que algunas conexiones profesionales son clave para superar las dificultades.

Los investigadores las tipificaron en ocho y se podría decir que son las fuentes para reforzar nuestra capacidad para afrontar los problemas de una manera positiva. 

Veamos cuáles proponen:



Empatía. Brinda apoyo empático para que la persona pueda liberar emociones negativas desde la escucha y la comprensión del otro.

Humor. Nos ayuda a reírnos de nosotros mismos y de la situación, por dura que parezca. Este tipo de conexiones rebajan la tensión y ayudan a la toma de decisiones en momentos de estrés.

Propósito: En momentos complicados nos ayuda a recordar el significado de nuestro trabajo para recargar energía y seguir adelante.

Perspectiva: Nos sirve para contemplar de una manera más amplia un problema cuando nos enfrentamos a contratiempos.

Visión. En circunstancias difíciles nos muestra un camino a seguir, como una estrategia o un objetivo deseado.

Darnos un empujón. En momentos de parálisis ante la situación, son conexiones que nos ayudan a retroceder, a pensar y a continuar adelante.

Política. Nos ayuda a encontrar un sentido de las personas o de la política en una situación determinada, cuando no nos queda claro a primera vista.

Carga de trabajo. En momentos de tensión por exceso de trabajo, nos ayuda en la gestión de los turnos o del reparto de las responsabilidades para rebajar su carga.

 

Insight

Según los autores de la investigación, los ocho tipos no tienen el mismo impacto para todo el mundo. Hay a quien le ayuda más la empatía o quien prefiere que le brinden una mayor perspectiva cuando las cosas vienen mal dadas.

Podríamos hacer un mapa de nuestras conexiones personales, valorar el grado de satisfacción que tenemos e identificar cuáles son las tres conexiones que necesitamos reforzar para ganar en resiliencia.

Una vez realizada esa reflexión, deberíamos plantearnos un plan para reforzarlas.

Es interesante puntualizar que quizás en el trabajo no encontremos aquella que sea importante para nosotros, como la del sentido del humor o la de la perspectiva, por ejemplo. Si así fuese, sería importante ampliar el mapa de nuestras relaciones y construir conexiones que nos ayuden a sentirnos mejor y ganar en resiliencia.

 

Bibliografía

Pilar Jericó. Emprendedora, escritora, conferenciante, doctora en Organización de Empresas y divulgadora de investigaciones sobre el comportamiento humano.

 

 



jueves, 1 de julio de 2021

¡Lidera Tu Liderazgo Resiliente! (VII)

 


¿QUÉ ES LA RESILIENCIA? 

Hay decenas de definiciones complejas, pertenecientes al área de la física y la psicología.

Pero, creo que lo que mejor la define es la combinación de cualidades: “cuando las circunstancias son adversas y puedes superarlas con Resistencia(Resi) y aplicas toda tu inteligencia (Licencia) para salir adelante transformado y fortalecido, eso es la resiliencia”.  

LÍDER RESILIENTE: EL PERFIL MÁS BUSCADO.

Hoy la capacidad más solicitada es la resiliencia.

Un líder resiliente es aquél que puede decidir con emociones.

Es un líder empático: comprende las emociones de los otros y ayuda a transformar su entorno, aplica sus experiencias para construir equipos fuertes y comprometidos. Es un líder que sabe sobreponerse y domina su inteligencia emocional.

La resiliencia es clave en los líderes de hoy porque las organizaciones están en constante cambio. Necesitan que, quien las dirija, tenga la capacidad de enfrentar desafíos y conduzca grandes grupos a través de las transiciones con coraje y entereza.

¿Qué cualidades componen la Resiliencia?

  • Autoestima: Es la capacidad de valorarse uno mismo y apreciar a los demás.
  • Introspección: Es la cualidad de reflexión y análisis.
  • Independencia: Conocer su alcance y limitación, tanto personal como con el exterior.
  • Vinculación: Es la capacidad de relacionarse y establecer lazos con los demás.
  • Iniciativa: Es la cualidad de “subir la vara”, e imponerse desafíos exigentes.
  • Humor: Mantener el temple aún en medio de la adversidad.
  • Creatividad: Generar ideas con un fin; instaurar orden en el caos.
  • Valores: Abarca la propia moralidad y principios y el fuerte compromiso para con los mismos.
  • Pensamiento crítico: Es la capacidad de análisis de causas, consecuencias y responsabilidades de las acciones (propias y ajenas)

La Resiliencia trasciende al mundo empresarial.

Es una capacidad que deberíamos entrenar y aplicar en nuestra vida cotidiana.

Podemos ser líderes resilientes de nuestras vidas, afrontando contratiempos con el objetivo de aprender, fortalecernos y transformarnos.

 


Cómo ser un líder más resistente en momentos de crisis

A raíz del brote de coronavirus global (COVID-19), se nos recuerda que el cambio es constante, los planes se deshacen y las expectativas no siempre se cumplen.

“Las prioridades de trabajo cambian, los jugadores cambian”, dice la Dra. Lisa Sinclair. “Podría ser transferido, reasignado o, quién sabe, ¿habrá incluso un trabajo para mí?”

Las personas que no pueden manejar la incertidumbre tienen menos probabilidades de sentirse motivadas en el trabajo y más de sentirse abrumadas.

Y, por supuesto, los contratiempos y las crisis personales no desaparecen, sino que se suman al -ya de por sí- trabajo difícil.

Los líderes muchas veces tienen doble estrés, el de la casa y el de la oficina, como comenta Sinclair. Muchas veces tiene niños pequeños o padres mayores, y esto puede afectar a los profesionales. Y no importa lo que muchos digan acerca de mantener la vida familiar y laboral separada, la presión de una se filtra fácilmente en la otra.

Por eso, dice Sinclair, la capacidad de resiliencia (mantener el equilibrio bajo presión) es una de las habilidades más importantes que deben dominar los líderes de todos los niveles.

“La pregunta no es cómo puedes evitar la dificultad y el estrés, eso es casi imposible de hacer”, dice Sinclair. “La pregunta es, ‘¿Cómo lo enfrentas?’”

Todos podemos beneficiarnos de ser más resilientes, lo que nos permite enfrentarnos mejor a las crisis, recuperarnos y adaptarnos.

3 prácticas para construir tu resiliencia:

1.     Gestión de energía personal. Maneja tu propia resistencia. “Preséntate”, da lo mejor de ti y renuncia al apego al resultado. Quédate en el presente.

2.   Cambia tus “lentes”. Hazte cargo de cómo piensas sobre la adversidad. Comprende tus creencias sobre la situación y elije tu respuesta. Ejerce compasión por ti mismo y por los demás.

3.   Sentido del propósito. Desarrolla un “por qué personal” que le dé sentido a tu vida. Esto te ayuda a enfrentar mejor los contratiempos y desafíos. Además, busca formas en que la crisis y la adversidad puedan conectarse con tu propósito de vida más amplio.

Cómo ser más resiliente: cuídate mejor

Nuestra capacidad para lidiar con el estrés, la enfermedad y el cambio mejora cuando nos cuidamos mejor.

Estas son algunas ideas que compartimos con nuestros participantes para ayudarlos a desarrollar su resiliencia:

1.     Dormir lo suficiente. ¿Qué puedes hacer para conservar la energía? Obtén entre 7.5 y 8.5 horas de sueño cada noche. Establece un horario de sueño regular, incluso los fines de semana. Desconéctate de los dispositivos. Crea un ambiente relajante que sea oscuro, fresco y tranquilo.

2.   Priorizar el ejercicio. ¿Qué puedes hacer para aumentar tu energía física? Durante la jornada laboral, levántate y muévete cada 90 a 120 minutos. Sugiere una reunión mientras caminas. Sube escaleras en lugar de tomar el ascensor.

3.   Juega juegos mentales. ¿Qué puedes hacer para superar la fatiga mental y el agotamiento? Aprende algo nuevo. Resuelve un rompecabezas desafiante. Encuentra distracciones positivas como pasatiempos o meditación.

4.   Controla tus emociones. ¿Qué puedes hacer para ser más consciente de los desencadenantes emocionales? Averigua quién y qué presiona tus botones. Aléjate, disminuye la velocidad o busca a un aliado para ayudarte a controlar tus reacciones y elegir tu respuesta. Crea un diario de gratitud. Cultiva la amabilidad haciendo algo bueno por alguien más.

5.    Mejora las conexiones sociales. ¿Qué puedes hacer para crear relaciones más significativas y productivas? Pídele un consejo a un colega, brinda retroalimentación positiva o comparte algo que hayas aprendido recientemente sobre de ti mismo.

 

Insight

Además, reflexiona sobre tus experiencias para aumentar la resiliencia.

Otra forma de ser más resiliente es reflexionar sobre tus experiencias. Recuerda un momento en tu vida personal o profesional en el que pudiste superar una situación difícil. Entonces, pregúntate a ti mismo:

  • ¿Qué sucedió?
  • ¿Qué estaba pensando y sintiendo en ese momento?
  • ¿Cómo lo superé?
  • ¿Qué hice que me ayudó a superar esa situación?
  • ¿Qué aprendí de la experiencia que me ha convertido en una persona más resiliente hoy?

“Tienes los recursos dentro de ti para ser más resistente”, dice Sinclair. “Pero toma un poco de esfuerzo aprender o recordarte qué funcionará mejor para ti y requiere que hagas tiempo para ti”.


Bibliografía

Lee Hecht Harrison.

Fernando Dada. Coach y Director de Consultoría en Hitos Consulting 


martes, 1 de junio de 2021

¡Lidera Tu Liderazgo Resiliente! (VI)

 

La realidad es que no podemos quedarnos parados y las compañías se dividirán entre las proactivas, las reactivas y las que no sabrán qué hacer y se quedarán "ensimismadas" preguntándose quién tiene la culpa y esperando que todo vuelva a ser como antes.

¿Cómo podemos describir la situación actual? Palabras como impredecible, incertidumbre, dificultad extrema, nuevos desafíos, caminos inexplorados, disrupción…pueden ayudarnos.

La COVID-19 va a seguir entre nosotros, con rebrotes y miedo, idas y venidas, sustos y alegrías, por lo que tendremos que convivir con esta pandemia y todos los interrogantes sociales, políticos, sanitarios y económicos asociados… y salir reforzados…o vivos.

La realidad es que no podemos quedarnos parados y, en opinión de Juan Luis Fernández, las compañías se dividirán entre las proactivas, las reactivas y las que no sabrán qué hacer y se quedarán "ensimismadas" preguntándose quién tiene la culpa, y esperando que vuelva lo que teníamos antes.

El Liderazgo será puesto a prueba como nunca y los directivos necesitarán un elevado nivel de resiliencia, físico-mental-emocional para poder navegar inteligentemente, y tomar las decisiones adecuadas para aprovechar las nuevas oportunidades lo más rápido posible.

¿Cómo entonces me instalo en el presente, en "el aquí y ahora" y miro con valentía al miedo? La seguridad y la salud de todas las personas es ahora y más que nunca una prioridad y sólo con una actitud positiva, que sea realista con los nuevos problemas y dificultades, se podrá enfocar y alinear a todo el equipo en la búsqueda de las nuevas soluciones.

La historia mostrará que este período (2020-25) habrá sido, indefectiblemente, un tiempo de oportunidades para aprender y para cambiar. Por eso, las decisiones que tomen ahora los Directivos y Mandos determinarán la trayectoria y futuro de las organizaciones, no sólo durante los próximos meses, sino durante los próximos años. Y quien sabe si incidirán en la supervivencia de la compañía.

No es tiempo de jefes "pegados al proceso", excelentes maestros de la gestión diaria y que lo único que aportan es la visión de "espejo retrovisor", que tan buena es para "ver dónde meto la tijera" y recorto costes y así lograr el aplauso y la aprobación de mi Director General.

Necesitamos Directivos que rompan con la clásica "verticalización y disciplina organizativa" y, poniendo a las personas (porque esto de los clientes y empleados va de personas) en el centro. Y sean capaces de inspirar y motivar positivamente para transformar y cambiar hacia un mundo mejor.

Esta epidemia está sacando a relucir la enorme importancia de poner la Dignidad Humana en primer lugar y, entre otras cosas, hemos observado que las personas se han unido entre sí para apoyarse dentro con los compañeros, con los clientes y con su comunidad de forma que nunca pensaron que sería posible.

Ahora es el momento para que los líderes y sus equipos reflexionen sobre cuáles son los principios culturales esenciales y aplicar un marco de cambio para que todas estas mejoras que han aplicado en estos últimos meses puedan mantenerse en el tiempo. Porque hay mucha verdad en esta manida expresión: "muchas iniciativas han venido para quedarse".

Si estás buscando algunos ingredientes para ser un Líder Resiliente, aquí te señalo de forma breve y sencilla ocho sencillos consejos que pueden ayudarte a crecer en este nuevo entorno:


1.     Focalízate en lo positivo. Por supuesto, hay que analizar con detenimiento la nueva realidad, pero enfatizando esas posibles ventanas de oportunidad, aunque es posible que tengamos que "cambiar el marco y limpiar el cristal" para no quedarnos en el debate de la negatividad e ir más allá.


2.   Acepta el conflicto abierto. Ahora más que nunca se necesita valentía para romper con tabúes y con el pasado, aunque haya sido exitoso. Los miedos y temores, además de esos egos que impiden reconocer que puede haber otras vías que no sean las propias, deben estar en las discusiones de las decisiones futuras.

 

3.   Reconoce y gestiona tus emociones. ¿Qué te está impidiendo dar lo mejor de ti mismo y ocupa tu espacio mental frenándote y distrayéndote de lo que tu equipo necesita ahora más que nunca? En este viaje impredecible, no podemos ser esclavos de nuestros miedos y temores. En cambio, sí que te proponemos que abraces esas emociones positivas que encienden tu luz interior y te permiten ver en la noche más allá de las estrellas.


4.   El ejemplo ahora es todo. Identifica, comunica y prioriza tus valores. En un entorno en el que "la estrategia va a ser táctica", lo único que nos marcará una dirección sólida y robusta serán los valores. Ya no es tiempo, si es que lo fue alguna vez, de postureo, superficialidad y sesiones de team building para "pasarlo bien y desestresarnos ". La Autenticidad con mayúscula será puesta a prueba cada día.


5.    Busca el soporte necesario. Sólo no llegarás a ninguna parte. La ciencia de la resiliencia pone en un lugar privilegiado la importancia de la conexión. Los líderes extraordinarios saben sacar partido de la empatía y la escucha activa. Actúa construyendo redes de soporte y ayuda a los demás a afrontar con seguridad un futuro que, como he apuntado anteriormente, se presenta muy impredecible y convulso.

 

6.   Alienta el corazón de tus colaboradores. La mejor forma de mirarse es … mirando a los demás. Es el momento de ser transparente y no esconder las emociones. Mostrase vulnerable sabiendo que lo verdaderamente importante del liderazgo es servir, y pagar generosamente con la moneda del elogio y el reconocimiento. Sólo así seremos capaces de crear entornos de confianza.


7.    Persevera y no te rindas. La oportunidad para aprender en estos momentos para los líderes (y todos…) es enorme. Cada desafío, reto, problema, dificultad y "piedra en el camino" te puede ayudar a cambiar tu mentalidad, tus patrones de conducta y el proceso que tenías organizando para no desviarse. Y ahora cambiar de rumbo es casi obligado…


8.   Permite el Pensamiento crítico. La única forma de enfrentarse a la incertidumbre es tener equipos con autonomía y sentido de la responsabilidad, con control y burocracias limitadas. Los Líderes de éxito saben que lo que mueve una organización son los propósitos y no las fidelidades basadas en el servilismo. El respeto, la franqueza y el saber que nadie tiene el patrimonio de la verdad son las bases de la innovación y la adaptación al cambio, que hoy es la supervivencia

 

Insight

El líder resiliente debe saber mantener la arrogancia y la autocomplacencia a raya y cimentar su autoestima en su capacidad de servir y dar juego a sus colaboradores.

Recordar que la resiliencia es un proceso que se construye cada día. Si hoy no has vencido, levántate, sigue luchando, descansa e intenta hacerlo mejor la jornada siguiente. No pretendamos recuperarnos y recuperar todo lo que se ha perdido "en cuatro días". En esa práctica ennoblecedora del liderazgo iremos realizando esa alquimia transformadora que hace que los valores se conviertan en acciones, las visiones en realidades, los obstáculos y problemas en innovaciones y nuevos caminos, los individualismos en solidaridad y los miedos e inseguridades en alegría y esperanza.

¡Invierte en Resiliencia, con mayúsculas tanto en ti mismo como en tus equipos y verás que todo empezará a fluir en la dirección correcta!

 

Bibliografía

Juan Luis Fernández. Director del programa Talent Management: Dirección Estratégica del Talento de la UPF Barcelona School of Management. Socio Fundador y Presidente Ejecutivo de Manum Consulting Group


sábado, 1 de mayo de 2021

¡Lidera Tu Liderazgo Resiliente! (V)

 


Estamos en la sociedad de la incertidumbre, hay crisis constantes y las organizaciones requieren flexibilidad, mayor adaptación, también desaprender y aprender y abordar las crisis con otras perspectivas. 

Hablo de la resiliencia como las organizaciones que tienen la capacidad de emprender frente a situaciones complejas, que pueden ser reestructuraciones, fusiones, crisis económicas. Es cómo hacer para cuidar las organizaciones internamente para que puedan adoptar nuevas prácticas y puedan salir adelante con la energía que se requiere. Esto entendiendo que la resiliencia es la capacidad de rebatir la adversidad.

¿Cómo se logra ese estado, teniendo en cuenta que en las empresas hay tantas personas con igual número de maneras de pensar?

Esa es la gracia. Soy coach ontológico certificado y trabajamos desde ahí, desde el respeto al observador. Cada persona tiene historias de vida, aprendizajes y juicios diferentes. Desde ahí se debe construir la organización generando un espacio de inclusión.

La resiliencia es cómo cuidar la organización con factores psicológicos internos, de formación interna, con un perfil de liderazgo diferente.

Se habla mucho de liderazgo capataz y coach. El primero es el típico con un personaje que te persigue con un palo y te dice que trabajes, una persona que es verticalista, autoritaria y que obviamente va a tratar de estar por encima de tus capacidades.

El liderazgo coach es una persona que te dice: no me interesa un equipo de trabajo, sino que me interesa una comunidad de aprendizaje, porque este es el que hace que la organización esté despierta, atenta y flexible.

Hay que trabajar en cómo tener líderes que se conecten con las emociones de las personas, que entienda que debe convocar a un escenario mayor. Se necesita tener líderes que articulen sueños.

¿Cuál es el reto para las organizaciones?

Los cambios de paradigma son lentos, se plantea que duran una generación o una década. Es necesario analizar cómo hacer para que en una década no mueran las organizaciones, cómo empezar una cultura del aprendizaje diferente, donde el reto sea estar en flexibilidad permanente, que el conocimiento sea el tema, que la construcción de la realidad pase por los trabajadores y donde los líderes hacen transitar estos conocimientos.

Desde el mundo ontológico lo vemos como generar espacios de conversaciones. Cómo hacer para tener consistencia en las conversaciones. Por otro lado está la emocionalidad en la que están las organizaciones. Algunas están en la depresión, tienen líderes que son déspotas, con resentimiento o miedo, y así no hay movilidad, porque esos líderes se sienten arrinconados, se ponen en el plano de la víctima y no del protagonista. Se debe empezar a ver lo positivo que se hace, qué emocionalidad hubo, qué practicas, qué estilo de liderazgo, cómo fue la coordinación de acciones, y reforzar esto.

Se está posicionando el teletrabajo ¿cómo manejar esto en empresas con teletrabajo?

El desafío en estos casos es mayor porque una cosa es la tecnología y otra es el sentido que yo le doy a esta. Creo que a veces se habla de tecnología, pero la cabeza aún no es tecnológica.

Las personas no pueden estar al servicio de la tecnología y ahí está el sentido de entender el trabajo como un espacio de desarrollo económico y humano.

El equilibrio es fundamental, el concepto de que gana el trabajador y la empresa. Además para el desarrollo colectivo el negocio en sí lo tiene que conocer la gente. Si cada empleado solo conoce sus procesos tiene una mirada fragmentada de la realidad.

¿Cómo hacerlo entender a los directivos?

Por eso el desafío de hoy en día es con los líderes y con los mandos medios, con la gente que toma decisiones.

Liderazgo, coaching, resiliencia, motivación, comunicación… Son caras de una misma moneda. El entender la vinculación entre estos, es fundamental para poder comprender cómo servir a las organizaciones en este aspecto.

Poder integrar estos conceptos permite lograr una cultura organizacional más funcional a las exigencias actuales, y de esta manera es más factible afrontar  los nuevos desafíos.

Los nuevos líderes coach permiten lograr una comunicación más efectiva. De esta manera, se logran vínculos más estrechos que favorecen un desempeño global más eficiente. Además, el aprendizaje organizacional – colectivo y personal – individual, se transforman en un factor clave; que permite afrontar de mejor manera los cambios y crisis en la organización.

Según la Fundación Factor Humá, de origen español – catalán, los roles del liderazgo resiliente son:

ROL DE OYENTE

Comprender las frustraciones, ideas e inquietudes de los trabajadores.

Asegurarse de que los trabajadores se sientan escuchados.

ROL DE EDUCADOR

Crear un contexto para comprender los cambios.

Compartir información y animar a que sea compartida.

Fomentar un entorno de comunicación.

ROL DE ANIMADOR

Motivar a los trabajadores a participar más en el cambio de la organización.

Animar a los trabajadores a tomar decisiones.

Crear compromiso con el proyecto.

ROL DE COACH

Asegurarse de que los empleados avanzan hacia el objetivo definido.

Motivar el desarrollo de la resiliencia personal.

Fomentar un entorno de aprendizaje.


Insight

En un contexto de incertidumbre, como el actual, lo ideal es lograr un clima de flexibilidad: tanto en las acciones como en la comunicación.

No por ser flexible, será menos efectiva. Al contrario. El objetivo es lograr una organización más funcional a sus objetivos, y para ello se requiere de todas estas herramientas. El aprendizaje individual y colectivo, facilitará el camino para lograr la resiliencia organizacional.

La resiliencia apunta a ir un poco más allá, para que cuando lleguen las crisis, se tenga un equipo motivado y alineado”.


Bibliografía

Fernando Véliz