sábado, 1 de enero de 2022

¡Lidera Tu Liderazgo Efectivo! (IV)

 


¡Acercamiento a un liderazgo efectivo!

Introducción
El liderazgo involucra influir de alguna manera sobre los empleados, miembros “seguidores” para llevar a cabo las metas de la organización o del grupo.

De acuerdo con el Diccionario de la Herencia Americana (American Heritage Dictionary), liderazgo es “el conocimiento, las actitudes y las conductas utilizadas para influir sobre las personas para conseguir la misión deseada.”

En otras palabras, liderazgo es la acción de lograr que las personas se identifiquen con una misión o visión para que trabajen en su realización (NMAC, 2014, p. 17).

Liderazgo
Al ser una disciplina que constantemente se desarrolla y actualiza, como todo lo que se incluye dentro de las ciencias sociales, algunas teorías pudieran ser más acertadas que otras. En estudios más recientes se indica que las empresas contemporáneas ven apremiante la necesidad de contar con personas que puedan construir visiones más humanistas y generar cambios novedosos y responsables socialmente. Por esta razón, el liderazgo se está convirtiendo en una profesión.

El líder tendrá éxito o fracaso por sus capacidades específicas de liderazgo en un grado en el que hasta ahora parecía irreal. Esas habilidades y su aplicación sensata son todo lo que se interpone entre el director y el líder (Lambert, 1994). En Estados Unidos, ocurre que las compañías gastan alrededor de 15.000 millones de dólares al año, enviando a sus directivos a cursos para el desarrollo de habilidades de liderazgo (Boyett & Boyett, 1999, 15).

No obstante lo anterior, el liderazgo dentro de las empresas ha sido muy cuestionado en los últimos tiempos, pues la asunción de que no todo directivo es líder, y que no todo líder es un directivo, no ha sido objeto de solución sobre la dilución de la frontera entre el liderazgo y el quehacer directivo (Pautt, 2011, p. 215).

La diferencia más sustancial radicaría en que:

El objetivo primordial del liderazgo es centrarse en los resultados, especialmente en los de tipo no cuantitativo.

Mientras que el propósito de la gestión es mantener funcionando el sistema global de la organización, aún a expensas del bienestar de los empleados (Pautt, 2011, p. 216).

En este punto cabe señalar que este tipo de líderes poseen las siguientes características: 

a) Son innovadores, se atreven a experimentar con nuevas y arriesgadas formas de hacer las cosas y alientan a otros a hacer lo mismo.

b) Son intuitivos, imaginan el futuro y describen sus ideas de manera vívida, involucrando a otros en ellas haciendo alusión a sus valores, intereses, esperanzas y sueños.

c) Despiertan confianza, comparten el poder, promueven el trabajo en equipo y la colaboración, lo cual ayuda a las personas a sentirse capaces y apoyadas.

d) Son buenos ejemplos a seguir, en ellos no existe diferencia entre lo que predican y su actuación.

e) Apoyan a sus seguidores, animándolos, reconociendo y celebrando sus logros (Kouses & Posner, 1993).

Los líderes auténticos deben estar muy en sintonía con el medio ambiente, se basan en la intuición y tratan de influir en aquellas experiencias que son difíciles de entender, en las expectativas y preocupaciones de las personas. Saben cómo ganar la aceptación sólida de la cultura empresarial y social y cómo utilizar esos elementos como base para un cambio radical (Goffee & Jones, 2005).

El buen liderazgo está enmarcado sin duda alguna en la ética y los valores del líder. Todos los hombres buscan su propia ventaja e intereses, pero raras veces lo hacen de acuerdo con los dictados de la razón sensata (Hirschman, 1978).

Cuando los intereses del líder coinciden con el bien común del equipo de trabajo y de la organización, se podría decir que este está enmarcado dentro de un verdadero liderazgo, pero cuando sucede lo contrario, es decir, cuando los intereses del líder están fundamentados en sus deseos y pasiones propias, estaría enmarcado en lo que Yulk (2008) llama el “antiliderazgo”.

Es por ello que un líder debe ser informal, ya que por su condición puede laborar en cualquier lugar de la organización; tener poder, poseer la capacidad de influir sobre las personas; inspirar, generar entusiasmo, valores e ideas en el equipo; y tener seguidores porque en ello se percibe la armonía y el positivismo, existe una estrecha relación entre la confianza de los seguidores al líder y la satisfacción laboral que esto puede alcanzar.

Un líder debe ser bien consciente de su rol y actuar con responsabilidad. Estas competencias involucran el saber hacer, el querer hacer y el poder. Y al estar en este mundo actual altamente presente la velocidad y lo cambiante, no debe perderse el rumbo sobre todo a lo humano, porque esta rapidez y evolución funciona y está pensada por lo menos en teoría para enriquecer la calidad de vida de las personas desde lo social, hasta lo tecnológico y lo económico, y por lo tanto la gente espera que su vida vaya a la par con los tiempos.

Las organizaciones sociales, y sus integrantes demandan calidad para sí. Por lo que los líderes deben tener claro los tiempos actuales donde los individuos se quieren sentir menos seres y más humanos. La dignidad, la autoestima y las relaciones son vitales para que hoy una persona funcione profesionalmente.

Un líder sabe qué se espera y cómo se espera que sea un día, un mes o un año de jornada laboral. Debe ser capaz de motivar, lograr mantener una capacidad de trabajo intenso con una actitud auto dirigida a cumplir metas; de conducir grupos, desarrollar, y consolidar un equipo alentando a trabajar con autonomía y responsabilidad; ser un comunicador eficaz, con capacidad de escuchar, preguntar, y expresar ideas de manera efectiva y positiva para fortalecer al grupo; dirigir a personas según necesidades que observe; capaz de gestionar cambios y desarrollar la organización, poseer habilidades para conducir los cambios que aseguren la competitividad y la efectividad; y saber manejar de manera abierta y efectiva los conflictos.

De manera más detallada las aptitudes incluyen:

Habilidades de liderazgo: los líderes poseen atributos (creencias, valores, ética, carácter, conocimiento, valentía y destrezas) que hacen que la gente se sienta orgullosa de seguirlos. Proporcionan un sentimiento de confianza y pueden reunir a las tropas y levantar la moral cuando hay dificultades.

Visión: los líderes tienen la capacidad de incrementar la productividad en las áreas más necesitadas de mejoras. Crean y establecen metas y pueden claramente presentar una visión que los subordinados y colegas se sientan motivados de lograr.

Desarrollo de equipos: los líderes desarrollan equipos de alto rendimiento que se unen para colaborar en una misión o meta común, en lugar de dejar simplemente que los objetivos queden sin asignar.

Resolución de conflicto con ganancia por ambas partes: los líderes pueden efectivamente resolver desacuerdos y conflictos. Resuelven disputas al enfocarse en solucionar problemas sin ofender el ego de las personas. Proporcionan apoyo y experiencia a otros líderes y evalúan la idoneidad de mecanismos alternativos de resolución de disputas. Un buen líder es firme en los asuntos y flexible con las personas.

Evaluación exacta y rápida de la situación: los líderes asumen la responsabilidad cuando la situación lo demanda y hacen que las cosas correctas se hagan a tiempo.

Capacitación/preparación: los líderes saben que hasta los errores pueden ser oportunidades de aprendizaje. Proporcionan un análisis sobre el rendimiento, preparación y asistencia para el desarrollo profesional de las personas en una manera que aumenta el éxito individual y organizativo.

Compromiso de participación del empleado: los líderes promueven el sentido de pertenencia al involucrar a los empleados en el proceso de toma de decisiones y planificación.

Dan más poder de decisión a los empleados al otorgarles la autoridad de hacer que las cosas se cumplan de la manera más eficiente y oportuna (NMAC, s.f., p.p.11,12).

Liderazgo organizacional
En particular el Liderazgo organizacional, además de responder a lo anterior, es la habilidad interpersonal que tiene el líder para orientar a los miembros de su equipo a través de la estimulación de aspectos positivos, y su fortalecimiento. Influye y anima a las personas a su cargo para sacar el máximo de aptitudes y capacidades positivas y productivas ante determinadas áreas laborales. Todo con el fin de llevar cabo los objetivos de la empresa, con el entusiasmo y la voluntad del personal.

Modelos
La estructura general de los modelos de liderazgo está conformada por dos variantes: una orientada a las tareas, es decir al resultado; y la otra a las relaciones, a las personas. Teniéndolo en cuenta se construyen cuatro estilos de dirección y liderazgo: el indiferente, el tecnicista, el sociable y el sinérgico.

De igual manera, resulta pertinente aclarar que el modelo pretende principalmente describir el estilo de dirección y liderazgo del dirigente y no propiamente explicar los desempeños asociados a uno y otro estilo, o al estilo que presente un dirigente objeto de estudio. Dicho en otros términos, el modelo no establece si el estilo de dirigente es bueno o malo en términos de desempeño, sino que dice cómo es el estilo de un determinado dirigente. No obstante, la descripción que se desprende de la aplicación del modelo sí representa un insumo importante de cara hacia un análisis del desempeño del dirigente en relación con su estilo de dirección y liderazgo (Sánchez, 2008, p.14).

La dimensión tareas se refiere a:

Normas, objetivos y estándares: Se preocupa por la definición y descripción pormenorizada de las tareas, los objetivos, las actividades, el establecimiento de las normas y los estándares dentro de los cuales se cumplen.

Control: Se preocupa por ejercer el control, así como también los medios y las formas.

Desempeño: Se preocupa por conocer el éxito o el fracaso en el logro de los objetivos y las tareas.

Órdenes: Imparte órdenes, así como también el carácter que presentan.

Responsabilidades: Son las responsabilidades que el dirigente asigna en términos de planeación, programación, ejecución y presentación de resultados.

Poder: Es el tipo de poder con que cuenta el dirigente, puede ser de formal o informal, así como también sus posibles usos en la solución de conflictos individuales, grupales y organizacionales.

La dimensión personas se refiere a:

Comunicación: Se incentiva la comunicación dentro del área, así como también la dirección o el sentido que dicha comunicación presenta.

Toma de decisiones: Quien dirige tiene estructurado el proceso de toma de decisiones y la forma en la cual es llevado a cabo en términos de participación, e involucramiento, de las ideas y opiniones que exponen los colaboradores.

Trabajo en equipo: Quien dirige incentiva y valora el trabajo en equipo, el compromiso, la confianza y la colaboración.

Ambiente de trabajo: Quien dirige se preocupa por percibir y mantener un buen ambiente de trabajo en términos de confianza y favorabilidad.

Relaciones directivo – colaborador: Quien dirige se mantiene en contacto con sus colaboradores, con sus aspectos personales y vela por el desarrollo de buenas relaciones laborales.

Motivación: Quien dirige motivar a sus colaboradores al logro de los objetivos.

Estilos
De los cuatro que conforman los modelos se podría indicar:

Estilo indiferente: Es altamente permisivo.

Estilo tecnicista: Se preocupa tanto por la definición y descripción de los objetivos, tareas y actividades como por las normas y estándares dentro de los cuales éstos deben cumplirse.

Estilo sociable: Es altamente participativo. Se preocupa poco por la definición y descripción tanto de objetivos, tareas y actividades como por las normas y estándares dentro de los cuales deberían cumplirse.

Estilo sinérgico: Es altamente participativo y en gran medida se orientan al proceso del equipo.

Teorías
Sobre algunas teorías se expresa:

Teorías del rasgo: El líder presenta rasgos y características superiores que lo diferencian de sus seguidores. Las investigaciones de las teorías del rasgo planteaban estos dos interrogantes: ¿Qué rasgos distinguen a los líderes de las demás personas? ¿Qué alcance tienen estas diferencias?” (Covey, 2005, p. 391).

Teorías situacionales: El liderazgo depende de las exigencias que plantea una situación: los factores situacionales y no la herencia de la persona son lo que determina qué persona termine imponiéndose como líder. La aparición de un gran líder depende del momento, el lugar y las circunstancias (Covey, 2005, p. 392).

Teorías humanísticas: En su opinión, la función del liderazgo es modificar las restricciones organizacionales y proveer libertad a los individuos, a fin de que realicen plenamente su potencial y contribuyan a la organización (Covey, 2005, p. 392).

Teoría del rol del líder: Las características del individuo y las exigencias de la situación interactúan, de tal modo que uno o unos pocos individuos pueden erigirse en líderes. Los grupos se estructuran en función de las interacciones de los miembros del grupo y éste pasa a organizarse de acuerdo con los diferentes roles y posiciones. El liderazgo corresponde a uno de esos roles y se supone que la persona que ocupa esa posición debe comportarse de forma distinta a los demás miembros del grupo. Los líderes se comportan en función de cómo perciban su rol y de lo que esperen de ellos los demás. Mintzberg definió los siguientes roles de liderazgo: líder figurativo, líder de enlace, supervisor, difusor, portavoz, emprendedor, moderador de conflictos, asignador de recursos, y negociador (Covey, 2005, pp. 392-393).

Teoría de la consecución de objetivos: Los líderes refuerzan el cambio entre sus seguidores mostrándoles los comportamientos (los caminos) que pueden ser útiles para alcanzar sus objetivos. Los líderes también clarifican las metas de los seguidores y les animan a conseguir buenos resultados. El cómo los líderes consigan cumplir estos objetivos depende de factores situacionales (Covey, 2005, p. 393).

Teoría del liderazgo cognitivo: Los líderes son personas que ejercen una notable influencia, con sus palabras o/y su ejemplo, sobre las conductas, ideas y/o sentimientos de un importante número de congéneres. Comprender la naturaleza de las mentes humanas, la del líder como las de sus seguidores, permite entender la naturaleza del liderazgo. La investigación de Collins concluye que la diferencia entre las organizaciones que consiguen grandes resultados de largo plazo y las que no consiste en que las grandes organizaciones están lideradas por lo que llama líderes de nivel 5, que presentan una paradójica combinación de humildad y firme resolución (Covey, 2005, pp. 393-394).

Enfoques
El líder puede utilizar distintos estilos para dirigir. En cualquiera se tienen en cuenta tres tipos de enfoques. Es decir, se identifica al líder por los rasgos diferenciadores de su personalidad.

Prioridad en el rendimiento o en la persona: Debe encontrarse un equilibrio adecuado.  Preocuparse por los miembros del equipo y fomentar la buena relación social. Son factores importantes para que el grupo se sientan a gusto y trabaje mejor.

Grado de participación de los liderados: El liderazgo autocrático trae como consecuencia la mínima participación del equipo. La habilidad del líder debe consistir en combinar diversos grados de intervención. Involucrar a los miembros otorga responsabilidades. Sin embargo, se debe transmitir que el líder siempre asume el mando.

Forma de guiar a los liderados: Una manera es estableciendo y evaluando objetivos periódicamente. Otra informando sobre las tareas a cada miembro. O siendo un ejemplo a imitar. O también a través del elogio y el reconocimiento.

Las organizaciones de hoy
Lo fundamental es dejar la visión pasada que el producto y/o servicio es lo más importante. Se debe validar al individuo como primer e imprescindible ente de una institución y con ello al conjunto que forma al equipo. La actitud humana ante el hacer permite recoger en la práctica los resultados esperados y más.

Y a la par reconocer a un líder visionario, proactivo, innovador y creativo. Que contribuya estimulando los aspectos positivos, y fortalezca con influencias el ánimo de las personas a su cargo para sacar el máximo de aptitudes, capacidades y productividad con el fin de cumplir con los objetivos individuales y de la empresa.

(…) 1) un jefe desarrolle la capacidad para guiar y dirigir de manera visionaria, 2) una empresa puede tener una planeación adecuada, control y procedimiento de organización y no sobrevivir a la falta de un líder apropiado, 3) un buen liderazgo es vital para la supervivencia de cualquier negocio u organización y 4) una organización con una planeación deficiente y malas técnicas de organización y control ha sobrevivido debido a la presencia de un liderazgo dinámico (Pérez, 2006, p.81).

Una entidad líder reúne personal informado ante un jefe que propicia espacios óptimos para el trabajo. Lo cual deviene en altos niveles de creatividad y cambios, en función de la empresa para la cual trabajan, y por ende para la sociedad y el futuro.

 

Insight

El liderazgo juega un papel fundamental en el desarrollo de las organizaciones, y por lo tanto de la sociedad.

Es el responsable de producir una cultura corporativa positiva y de que los miembros estén motivados, y con capacidad de respuesta y crecimiento.

Tener un buen desempeño con un equipo de alto rendimiento, lo posibilita un líder centrado primero en sus miembros, y después en los resultados.

En la conquista de la habilidad se deben poseer ciertas características a fin de lograr guiar y alcanzar las metas propuestas: ser inteligente para analizar y trazar estrategias necesarias, íntegro y tener valores que vayan de la mano con la personalidad que proyecta, saber definir objetivos claros y precisos, poseer poder de convencimiento para que el equipo siga las directrices diseñadas, saber escuchar y aceptar las buenas ideas, permanecer en constante búsqueda de estrategias para el cumplimiento oportuno, tener la capacidad de delegar y confiar permitiendo que cada uno asuma sus propios retos, y reconocer los aportes de los integrantes del equipo.

Bibliografía

Luis García de la Torre


miércoles, 1 de diciembre de 2021

¡Lidera Tu Liderazgo Efectivo! (III)

 



¿Qué es lo que vuelve a una empresa exitosa?

Aunque las respuestas son diversas, muchos opinan que las habilidades gerenciales y un liderazgo efectivo, son esenciales

Alguien con buenas cualidades cómo comunicación y determinación puede llevar a tu equipo por el camino correcto, pero ¿cuáles otras cualidades podrías agregar a la lista?…

Si quieres llevar a tu empresa al siguiente nivel, debes iniciar por tener tus objetivos bien definidos y marcar el recorrido que tendrás que seguir para cumplirlos.

Sí, tener liderazgo implica trabajar duro y tener determinación, además existe una gran cantidad de tareas que deberás aprender y trabajar siempre en ellas.

Antes de conocer más de estas cualidades, nos enfoquemos primero en conocer más sobre liderazgo.


¿Qué es el liderazgo?

El liderazgo es la habilidad de una persona para influenciar y unir a un grupo, para lograr un objetivo común, en una relación de confianza mutua.

El liderazgo es esencial en tiempos de transformación de la empresa, sin embargo, es necesario entender primero cuáles son las cualidades de un buen líder cuando está en el proceso de transformación. Aquí algunas de ellas: 

·         Desarrollar la creatividad.

·         Habilidad de reinventarse a sí mismo y ejecutar nuevas ideas.

·         Tener un proceso de pensamiento innovador.  

·         Poseer la sabiduría para leer la realidad.   

·         Ser persistente y trabajador.

·         Mantenerse enfocado en las metas y objetivos a alcanzar.    

·         Ser humilde, educado, y tener ideas claras.

·         Compartir el conocimiento con los demás.

·         Ser cooperativo, terco, pero no impulsivo.

 

El liderazgo innovador es una de las cualidades que nunca puede faltar dentro de una organización. Aporta siempre nuevas ideas que no sólo ayudarán a los clientes a conseguir lo mejor y dejarán una huella imborrable en ellos, sino también motivará a los empleados a rendir al máximo y ser más productivos.

¿Cuáles son las cualidades para un liderazgo efectivo?

La mayoría de los líderes están fallando en desarrollar un sentido de lealtad y confianza en sus empleados. Pero ese no tiene que ser el caso si se trabaja en fomentar ciertas cualidades y habilidades, tanto dentro como fuera de la organización.

Los gerentes que proyectan grandes habilidades de liderazgo inspiran a su equipo a lograr más cosas de las que se les piden. Así que entrena a tu equipo para convertirlos en líderes y no sólo jefes. 


¿Cómo ser un buen líder? 

Aquí te compartimos 10 cualidades para un liderazgo efectivo que debes fomentar dentro de tu organización para obtener mejores resultados dentro y fuera de tu organización:

1. Entusiasmo

Los empleados son muy inteligentes, entienden cuando hay falsos animadores y cuando un líder se entusiasma sinceramente, sin duda contagia a los demás.

El entusiasmo no es sólo para motivar a los empleados, sino también para impulsar la misión como organización, pues servirá para enfocarse a cumplir con lo establecido.

2. Honestidad e integridad 

Otra de las cualidades para un liderazgo efectivo es la honestidad e integridad.

Hacer lo correcto incluso cuando nadie está mirando es ser una persona íntegra. Sé honesto con tu fuerza laboral, promueve el feedback, y da crédito al trabajo realizado.

Los grandes líderes exhiben integridad y honestidad en todo momento. Hacen lo que es correcto, aunque tengan que hacer ciertos sacrificios por ello. 

Cuando los empleados ven que los líderes carecen de integridad, es imposible que puedan confiar en ellos. 

3. Excelentes habilidades de comunicación 

Los líderes deben inspirar, ya que esto es más fuerte que la motivación. Esto ayuda a imponer disciplina y anima a la gente a asumir sus responsabilidades.

Todo esto no se puede hacer si el líder carece de habilidades de comunicación para que se pueda dar a entender. La falta de capacidad de comunicación puede conducir a un rendimiento deficiente. 

Los líderes que no pueden desarrollar esta habilidad, generalmente no logran conceptualizar sus ideas. No olvides también que la escucha constante es parte vital de todo proceso de comunicación.

4. Transparencia

Otra de las cualidades para un liderazgo efectivo es no dejar que los rumores se propaguen, y para ello la transparencia es clave. Los verdaderos líderes son abiertos y adoptan soluciones y no problemas. 

El liderazgo efectivo implica ayudar al empleado a canalizar su energía para encontrar una solución. Seguramente si tienes una empresa enfocada al cliente, sabrás que tus empleados de repente se frustran, lo que puede ocasionar que ofrezcan una mala experiencia.

La transparencia también es factor esencial en la retroalimentación del cliente. Una vez que obtengas el feedback que necesitas de tu audiencia, es vital que los compartas con los empleados, informarles sobre lo que opinan los clientes del servicio o producto que brinda, y corregir lo que está mal para cumplir con la satisfacción del cliente.

5. Inteligencia emocional

Para tener un liderazgo efectivo también necesitas actuar racionalmente, sobre todo durante situaciones de crisis. En pocas palabras cargar a la empresa sobre los hombros. 

Haz un esfuerzo consciente y entiende la razón por la que las personas se comportan como lo hacen. Siempre confían en los hechos y datos más que en los rumores, estos te darán las bases para actuar y mejorará tu inteligencia emocional. 

Esta es una de las cualidades que hará que puedas responder en todo momento y a cualquier situación que se te presente. 

6. Pasión 

Si necesitas sobresalir en algo, tienes que ser un apasionado, esto es esencial para un liderazgo efectivo. Si un líder no transmite su pasión a los demás, entonces no habrá pasión dentro y fuera de la organización. 

El compromiso de los empleados es el ingrediente secreto para el éxito de cualquier organización. Cuando disminuye, la productividad se viene abajo y comienzan las dificultades para alcanzar los resultados esperados. 

Cuando reconozcas esto en tus empleados no sólo tienes que mostrarles esa pasión sino también levantarles el ánimo.

7. Empatía

La empatía te cambia como ser humano. Te ayuda a entender lo que es importante para otras personas y actuar.

Una organización es un lugar donde muchos seres humanos interactúan estrechamente entre sí. Dependen unos de otros para diversas actividades relacionadas con el trabajo y la comunicación. 

Un líder tiene que supervisar a todos en la organización, y todos ellos son personas muy diferentes. Si hay una falta de empatía, hay una grave falta de comprensión y eso es malo para tu negocio. 

8. Tener mente abierta 

Otra de las cualidades para un liderazgo efectivo es predicar con el ejemplo. Los líderes necesitan tener una mente abierta, no puedes mostrar o discriminar a nadie que trabaje contigo o para ti. 

Te vas a encontrar en situaciones donde tu fuerza laboral querrá expresarse, dar su retroalimentación sobre lo que está yendo bien y lo que no está funcionando en la organización. 

Puedes hacer uso de encuestas de clima laboral para fomentar la retroalimentación de empleados, pero necesitas mantener una mente abierta para aceptar positivamente el feedback.

Y es que puedes obtener comentarios positivos y negativos, por eso es importante no tomar represalias por el feedback recibido y generar accionables derivados de esta retroalimentación.

Para motivar a tus empleados y promover la retención del personal, la escucha activa es insuperable, no temas escuchar algo que no quieres, al contrario, esto es indispensable para mejorar cualquier proceso interno.

9.- Saber delegar 

La confianza, cuando es mutua, puede superar cualquier cosa. Un equipo capaz de confiar en cada miembro será más eficiente y mucho más productivo.

Pon el ejemplo y alienta siempre a tus empleados a tomar la iniciativa y a ser más autónomos. El delegar tareas es fundamental. Si involucras a tus empleados en proyectos y los haces responsables, fomentas al mismo tiempo su entusiasmo y compromiso con la empresa. 

10.- Organización

La organización es básica, te encontrarás realizando un sinfín de tareas, por lo que debes ser organizado y tener definidos parámetros y hacer proyecciones a mediano y largo plazo.

Por consiguiente, no se trata de gestionar sólo las tareas cotidianas, sino de tener en cuenta todos los factores que intervienen en la ejecución de los proyectos, como la gestión del tiempo, los aspectos financieros y la planificación.

No temas apoyarte en tu equipo de trabajo, has trabajado para formar una base sólida que te ayudará a sacar el trabajo adelante.


Insight

¡Practica el liderazgo efectivo!

El convertirse en un excelente líder implica un aprendizaje diario, permanente, y trabajar para hacer crecer estas cualidades para ser exitoso. 

Por lo tanto, trabaja en las cualidades mencionadas y foméntalas en los integrantes de tu fuerza laboral, comienza con tu equipo más cercano.

Ciertamente, tarde o temprano, obtendrás resultados excepcionales que te ayudarán a todos.

Ten siempre presente que tu capacidad para hacer que la gente trabaje de manera efectiva debe llevar la sinergia del grupo hacia el logro de un objetivo común y cumplimiento de metas.

 

Bibliografía

Mariano Cabrera


lunes, 1 de noviembre de 2021

¡Lidera Tu Liderazgo Efectivo! (II)

 




¿Cómo garantizar un liderazgo efectivo en tu organización?

 

El liderazgo es la clave para la construcción de una cultura organizacional sólida y productiva en la que tantos los líderes como sus colaboradores puedan desarrollar todo su potencial y aportar lo mejor de su trabajo a la compañía para que todos puedan alcanzar los objetivos esperados en conjunto.

Aunque se ha escrito mucho acerca de la importancia de la participación de los colaboradores, el aumento de la productividad, la satisfacción y la mejora en las tasas de retención, hay un aspecto muy importante que no siempre se tiene en cuenta en las estrategias de los departamentos de recursos humanos:

“lograr que los colaboradores entiendan la importancia de su trabajo y se involucren activamente en la ejecución de la estrategia organizacional”.

Cuando el trabajo se vuelve repetitivo desgastante, inevitablemente se empieza a crear una desconexión entre lo que el colaborador hace a diario y la razón por la que lo está haciendo.

Según una investigación de McKinsey, los jefes que ejercen un liderazgo que es capaz de conectar las tareas diarias de sus colaboradores con el plan global de la compañía logran una mayor productividad en sus equipos y dan un significado real a su trabajo.

Aunque esto no va a suceder de un día para otro, es necesario empezar con pequeñas, pero significativas acciones para que sus colaboradores comprendan la importancia del esfuerzo que hacen a diario y entiendan el propósito con el que lo hacen.

Por ello, reseñar 3 medidas para garantizar que los equipos de la compañía sigan su liderazgo con convicción, lealtad y motivación. Veamos:


1.    Explicar la importancia de la estrategia

La estrategia organizacional es la hoja de ruta de todas las compañías. Esta incluye la organización de los equipos de trabajo, recursos tecnológicos y presupuestos, además de todos los proyectos, acciones, funciones y tareas que se deben ejecutar en un determinado periodo de tiempo para alcanzar los objetivos planeados.

Una forma efectiva de garantizar la confianza en el liderazgo de la compañía es explicar con claridad y sencillez a los empleados los componentes de la estrategia de negocio elegida, las principales líneas de trabajo, las acciones tácticas definidas para ejecutarla y los logros, tanto globales como individuales, que se esperan alcanzar con dicha planificación.

 

2.  Involucrar al equipo en la toma de decisiones

Nada más efectivo para mejorar la confianza en el liderazgo de la compañía y la satisfacción con el trabajo de sus colaboradores como darles un papel importante en el campo de juego.

Cuando se incluye a los empleados en el proceso de toma de decisiones desde el principio de los proyectos, no solamente aprenden a mejorar sus procesos, sino que empiezan a generar nuevas ideas y aportar al desarrollo  de la organización.

La toma unilateral de decisiones no es el mejor camino para fortalecer el liderazgo en una empresa. Siempre es recomendable tener en cuenta los aportes, planteamientos y diversidad de perspectivas de todos los miembros de la compañía.

Cuando el equipo crece demasiado, se puede crear un grupo de 8 o 10 colaboradores de alto desempeño y proyección para ofrecer ideas y mantener alineados con la estrategia a todos sus compañeros.

 

3.  Identificar las fortalezas de cada colaborador

Un liderazgo que sepa manejar correctamente la división del trabajo es clave para crear un equipo efectivo, y es igualmente importante para los colaboradores asumir roles que correspondan a sus fortalezas.

La organización debe identificar claramente las competencias y habilidades mejor desarrolladas de cada uno de sus empleados para delegarles las funciones y tareas adecuadas a su perfil. Así se ahorrará tiempo y se optimizará la productividad de los equipos.

El compromiso de los líderes con su trabajo debe empezar por seleccionar a los mejores candidatos para conformar sus equipos, entender cuáles son los roles en los que se sienten más cómodos y finalmente basarse en sus mejores habilidades, tanto duras como blandas, para ubicarlos en el sitio que les corresponda.

 

Insight

De la misma forma en que las personas confían en un GPS para ubicarse y no perderse cuando llegan a un lugar que no conocen, sus colaboradores necesitan tener clara la dirección a la que los está llevando la estrategia de la compañía y tener a su disposición la información necesaria para entender cómo llegar allí.

Un liderazgo capaz de proporcionar estos elementos y ayudar a sus equipos a entender el propósito y el valor de su trabajo es el más adecuado para completar los procesos sin mayores contratiempos, con entusiasmo y mejorando la productividad y satisfacción de todos los involucrados.

 

Bibliografía

Acsendo



viernes, 1 de octubre de 2021

¡Lidera Tu Liderazgo Efectivo! (I)

 



¿Cómo generar un liderazgo efectivo?

Tomar distancia y generar juicios de credibilidad y confianza son algunas de las técnicas que deben ejercer los jefes hoy en día para poder ejercer el liderazgo en sus equipos.

A continuación, conoce mejor estas características.

Ejercer liderazgo implica buscar nuevas soluciones a los desafíos adaptativos. Pero, ¿es posible encontrarlas observando desde el mismo lugar en que siempre nos hemos situado? El jefe o gerente que desee ejercer un liderazgo efectivo deberá tomar perspectiva para observar desde una visión general la situación, y también a sí mismo.

En este sentido, liderazgo también es querer observar desde una perspectiva más amplia, que permita visualizar alternativas que antes eran imposibles de ver. Para ejemplificar esto podemos usar la expresión "subirse al balcón", que es como subir a un árbol para mirar más allá que lo que se ve desde tierra firme. Es lo que algunos llaman: “The Big Picture”.

Desde este balcón, se podría ver en qué está la gente, qué grupos se están formando, quiénes tratan de buscar solos un camino, etc. Adquirir perspectiva, o subirse al balcón, es tener un panorama más claro de la situación actual.

Ahora, quien ejerce liderazgo no solo debe quedar con la visión general del "balcón", sino que luego de haber visto con perspectiva la situación, ha de bajar a la acción e intentar aplicar las medidas que lleven a realizar los cambios adecuados, para obtener los resultados esperados.



Credibilidad y Confianza

Como hemos visto, en la mayoría de las situaciones de incertidumbre el mero cargo formal de autoridad no basta para movilizar a las personas y ejercer un liderazgo efectivo, sino que además, se requiere de autoridad Informal, aquella donde la coherencia y credibilidad del “Jefe” se pone en juicio.

Entre más credibilidad posea el Jefe, y mientras más coherencia vean sus colaboradores respecto de sus palabras, actos y forma de ser, más posibilidades de éxito tendrá cuando deba llevar a sus equipos a enfrentar problemas difíciles. Y por el contrario, a menor credibilidad ante las dificultades, su puesto será el primero en estar en tela de juicio, pues sus colaboradores, ante ese tipo de situaciones, verán una gran oportunidad de culparle por los problemas.

Con credibilidad, el Jefe tendrá más autoridad informal, y por ende formal, para devolver las tareas, para que la gente se mueva hacia el cambio y para que estén dispuestos a cambiar sus hábitos, conductas y comportamientos.

De esta misma forma, para generar credibilidad se necesita confianza. La confianza es el juicio que simplemente permite discernir si puedo confiar en algo o no, solo que lo hacemos de forma inconsciente, por eso es que a simple vista la confianza pareciera ser algo un tanto “etérea”. Sin embargo, no es así. La confianza es algo concreto y que involucra a toda persona (más allá de su posición de jefe o líder).

Para poder discernir si algo o alguien es confiable o no, hay tres juicios subyacentes que generan confianza:

-La sinceridad: juicio que mide qué tan sincero es alguien, un equipo o una organización de hacer lo que se compromete a hacer.

-Las competencias: juzga si la persona, equipo u organización tiene las competencias, conocimientos y habilidades necesarias para cumplir los compromisos que adquiere.

-La confiabilidad: tiene que ver con el historial de cumplimiento de los compromisos de una persona, equipo u organización. En la medida que un Jefe tenga buen historial de cumplimiento de sus compromisos y promesas, más juzgarán sus equipos que él es digno de confiarse, pues “cumple lo que promete”. Y de la misma manera, el Jefe puede juzgar si los miembros de su equipo, o el equipo mismo, son dignos de su confianza.


7 claves para un liderazgo efectivo

Ser un líder efectivo no es tarea fácil. Sin embargo las habilidades necesarias para lograrlo pueden ser aprendidas. Aquí algunos tips para lograrlo. 

Obviamente, la forma tradicional de capacitarse es mediante el estudio académico, que permite a los líderes una mejor comprensión de los componentes del negocio.

Sin embargo, para ser un líder verdaderamente efectivo, se necesita ser proactivo y desarrollar estratégicamente el poder de influencia dentro de la organización. 

 

Hay 7 claves para tener éxito en el liderazgo efectivo:

1. Honestidad
Si quieres ser un líder respetado la clave es la honestidad; la ética. Tanto la empresa como sus empleados son un reflejo de tu liderazgo: si tu conducta es honesta y ética, el equipo seguirá tus parámetros.


2. Confianza
Otra de las claves de una organización eficiente es aprender a confiar tu visión e ideas a tu equipo. Al delegar tareas a las personas adecuadas, no solo demuestras confianza en ellas, sino que creas más tiempo para ocuparte de otras tareas.


3. Comunicación
Aspecto fundamental para cualquier líder (o persona). Debe expresar en forma clara, coherente y concisa, lo que quiere y necesita. Una Buena comunicación con el equipo fomenta la confianza, motiva y hace que se trabaje mejor. También crea un buen clima laboral, lo que aumenta la productividad.


4. Seguridad
Para ser un líder efectivo es importante mantener una actitud de seguridad y calma. El equipo necesitará reafirmación ante cualquier desafío u obstáculo y recurrirá a ti para inspiración. Debes mantener la compostura, mostrarte seguro y no perder de vista el panorama completo hasta llegar al objetivo.


5. Compromiso
Al demostrar compromiso tanto con tu rol de líder como con la organización, ganarás el respeto de tu equipo y recibirás a cambio, el mismo grado de compromiso que demuestras.


6. Creatividad
Como líder es fundamental que puedas “pensar fuera de la caja” y analices todas las opciones antes de tomar una decisión. Debes tener en cuenta todas las posibilidades y corroborarlas con tu equipo, para que se sienta partícipe. Muchas veces, las mejores ideas, provienen de la creatividad de un miembro inesperado del grupo.


7. Enfoque
Para optimizer tu efectividad como líder deberás adaptar tu enfoque a cada persona con la que te relacionas. Es decir, dependiendo de la situación y la persona con la que debes tartar , es conveniente que tengas un enfoque personalizado en cuanto a lenguaje, actitud y perspectivas.

 

Insight

Todo líder aspira a la grandeza pero no todos la alcanzan. Siguiendo estos consejos, el camino hacia un liderazgo efectivo es posible.

Bibliografía

Eclass.

Lee Hecht Harrison.

 


miércoles, 1 de septiembre de 2021

¡Lidera Tu Liderazgo Resiliente! (IX)

 



Cómo trabajar la resiliencia (o por qué no has de tener miedo al fracaso)

La capacidad de afrontar situaciones adversas, llegando incluso a empoderarse con ellas, es una de las habilidades más demandadas en el actual mercado laboral.

Para alcanzar el éxito, es necesario haber superado ciertos momentos de frustración: ambos van de la mano y uno no puede existir sin el otro.

Para Karen Rinaldi, editora y autora de 'Hazlo fatal, pero hazlo igualmente', "ser capaces de aceptar e incluso cultivar aquello que hacemos mal puede ser transformador".

Bien lo sabe esta periodista, que antes de fundar el sello editorial HarperWave en HarperCollins y llevar incluso una de sus novelas al cine, intentó dedicarse a varios deportes con poca suerte y menos pericia. ¿Cómo superar entonces las piedras en el camino y volver a levantarse?

La respuesta reside en la capacidad y estilo para afrontar situaciones adversas, más conocida como resiliencia.

"Ninguna herida es un destino", explica el neurólogo y psiquiatra Boris Cyrulnik sobre esta capacidad, que él define como "el arte de metamorfosear el dolor para dotarlo de sentido, la capacidad de sentirse feliz incluso con heridas en el alma". Es, por tanto, una habilidad que entra dentro del paquete de las denominadas 'soft skills' o habilidades blandas, que cada vez valoran más los departamentos de Recursos Humanos.

Resiliencia en el entorno laboral

El lugar de trabajo presenta una gama de diferentes situaciones que pueden llevar a la frustración y al fracaso, y, por ende, a forjar las habilidades para superarlos. Durante 12 años, S. Maddi y D. Khoshaba estudiaron a los empleados de una gran empresa de telecomunicaciones de EEUU que estaba en pleno proceso de desregulación, en un ambiente de constante cambio y con puestos de trabajo en juego.

En este tiempo, casi el 50% de los empleados fracasaron porque perdieron su trabajo y dos tercios más experimentaron eventos estresantes significativos: divorcio, depresión y ansiedad o ataques cardíacos.

A pesar de esto, los trabajadores que mantuvieron sus puestos subieron a la cima, y los que perdieron iniciaron sus propios negocios o consiguieron empleos "estratégicamente importantes" en otras empresas.

Tomando como ejemplo el informe estadounidense, las personas capaces de superar los episodios de fracaso fueron los resilientes, puesto que construyeron conexiones y relaciones sólidas con los demás. Escucharon y respondieron a sus compañeros; trabajaron en equipo por un beneficio mutuo; generaron un clima de confianza; supieron gestionar el estrés; percibieron su trabajo como positivo, y resultaron flexibles ante los cambios y las novedades. Estas actitudes se resumen en tres, según Maddi & Khoshaba: compromiso, control y desafío.

Si vienen cambios o dificultades, los equipos resilientes creerán que es mejor mantenerse involucrados con las personas y los eventos que los rodean (compromiso) en lugar de retirarse, para seguir tratando de influir en los resultados (control), e intentarán descubrir cómo se puede crecer a través del estrés (desafío).

Según un estudio de la psicóloga Debra Jackson, el estrés por los fracasos y frustraciones laborales puede minimizarse, gracias a la práctica de 'mindfullnes' o atención plena; hacer ejercicios de agilidad mental y descansos periódicos; desarrollar la inteligencia emocional, o guardar un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida.

La pandemia ha demostrado con creces que solo los más flexibles, proactivos y resilientes son capaces de superar los fracasos.

¿Cómo contagiar la resiliencia a los trabajadores de una empresa? La respuesta, según Raquel Davó, profesora de ESIC y 'coach' ejecutiva de Alta Dirección, está basada en tres aspectos:

"En primer lugar, conectando el propósito de la compañía con la motivación e inspiración de cada persona. Cuando somos conscientes de que trabajamos alineando nuestros valores con una causa noble, activamos y focalizamos nuestra energía hacia la consecución de este objetivo que nos trasciende y nos hace sentir imparables.

En segundo lugar, fomentando entornos de bienestar, manteniendo conversaciones honestas, cuidando de nuestra salud emocional, así como unos de otros desde la generosidad y la humanidad.

Y, por último, poniendo en valor el talento, fomentando la autonomía y la capacidad de toma de decisiones, consiguiendo un equilibro entre libertad y responsabilidad.

Es fundamental facilitar el desarrollo de nuestra inteligencia emocional para poder disponer de las herramientas que nos ayudarán a gestionar de forma óptima las emociones desde las que indudablemente respondemos ante situaciones difíciles".

Cuando hablamos de resiliencia, se suele utilizar la metáfora del junco, que se dobla ante el viento, pero no se rompe. El junco es capaz de adoptar una forma muy diferente a la original en momentos de estrés, donde un fuerte viento amenaza con romperlo.

Se dobla extremadamente pero no se rompe, y cuando el viento desaparece, el junco vuelve a su forma original.

Sin embargo, algo más duro pero rígido como la rama de un árbol sí es fácilmente arrancada por un temporal de viento, porque le falta la flexibilidad.

La resiliencia tiene que ver, por tanto, con la capacidad de adaptación a las circunstancias cambiantes del entorno, y concretamente a las circunstancias estresantes o amenazantes.

La rigidez o falta de flexibilidad en un mundo incierto y en constante cambio puede ser una debilidad que nos haga sentirnos sobrepasados emocionalmente ante situaciones angustiosas, de alta incertidumbre o estrés. Como sabemos, la vida y el trabajo son estresantes, nos ponen a prueba constantemente, por lo que si no tenemos resiliencia vamos a sufrir mucho.

La resiliencia, además de la adaptabilidad, tiene que ver con la fortaleza emocional, porque las personas resilientes, después de eventos o experiencias duras y dolorosas, se recuperan mucho antes que las personas no resilientes, y además salen fortalecidas.

Esto significa que son capaces de extraer aprendizajes importantes o que desarrollan habilidades nuevas gracias a la experiencia traumática o estresante.

Para ello es clave la gestión emocional de la frustración, el miedo, la rabia, el estrés o la tristeza.

Las personas resilientes, además de haber desarrollado una gran fortaleza mental, una gran capacidad para gestionar las emociones difíciles y una capacidad notable de adaptación, se enfrentan a los problemas como desafíos que superar, o como objetivos que alcanzar.

Es un enfoque radicalmente diferente del que adopta la mayoría de las personas, que ven los problemas de manera dramática y victimista.

 

Insight

Una característica clave de los resilientes es que cuando se equivocan o fracasan, lo aceptan y se tratan con amabilidad y compasión, en lugar de juzgarse duramente y criticarse internamente.

Pero ¿Puede cualquier persona ser resiliente? Definitivamente, sí. Numerosos estudios neurocientíficos han demostrado que determinadas disciplinas tienen una enorme efectividad para desarrollar la resiliencia, como por ejemplo el mindfulness.

 

Bibliografía

Romina Vallés.

Javier Carril.