miércoles, 1 de mayo de 2019

¡Lidera Tu Inspiración Para Inspirar! (I)




El liderazgo inspiracional define el nuevo paradigma del éxito profesional en el siglo XXI. El concepto de persuasión no es nuevo puesto que ya los sofistas, coetáneos de Sócrates, mostraron la importancia de la retórica para convencer sobre una idea.

Habilidades de influencia que en el presente adquieren la forma de la comunicación desde distintos puntos de vista: palabra, lenguaje corporal y contacto a través de correo electrónico. En realidad, el liderazgo también se nutre de la psicología del comportamiento humano.

Cómo poner en práctica el liderazgo inspiracional

1.     Cuando un profesional presenta una idea, no solo importan las palabras, sino también, el tono de voz, la expresión facial y la postura corporal. Cuando una persona transmite entusiasmo por aquello en lo que cree, contagia esta energía a los demás.

     Una persona puede estar muy convencida de su idea, sin embargo, solo cuando consigue ponerla en valor como un beneficio para la organización, se convierte en un líder inspiracional. Por esta razón, es positivo argumentar la importancia del porqué y el para qué de las acciones.

2.   Actos tan sencillos como la cena de empresa de Navidad son un punto de encuentro profesional en un espacio más distendido que da mayor protagonismo a las relaciones personales.

     Fomentar el hábito del afterwork a través de espacios que se mantienen a lo largo del año ayuda a afianzar los lazos emocionales con actividades que alimentan el sentimiento de pertenencia. Algunas personas prefieren no asistir a este tipo de eventos, sin embargo, para ser un líder inspiracional es importante estar presente, mostrando un compromiso real con la iniciativa.

3.   La búsqueda de la colaboración constante es una buena rutina de trabajo que rompe la visión del talento como un beneficio individual. Cuando una persona pide la colaboración de otra en la realización de un proyecto, está poniendo en valor su capacidad. Por esta razón, es muy importante aprender a delegar en los demás.

     El departamento de recursos humanos de una organización debe llevar a cabo programas de formación continua para capacitar al personal de la organización para la gestión de nuevas tareas. Pero además, también es posible reconocer el buen trabajo que ha llevado a cabo un compañero a través de mensajes de refuerzo positivo y gratitud.

4.   Además, también es muy importante buscar pensamientos alternativos cuando se produce una situación de crisis o de estrés. El pensamiento alternativo es aquel que busca una nueva puerta allí donde existe un problema aparente.

     A través de esta filosofía creativa es posible alimentar el liderazgo inspiracional puesto que este hábito reduce el malestar emocional. Es posible escribir una lluvia de ideas con posibles soluciones a ese punto de bloqueo.

5.    También es positivo integrar el valor del mentoring para emular actitudes de personas que son auténticos líderes de pensamiento. Steve Jobs es un ejemplo de ello con este mensaje: “Mi trabajo no es caer bien a la gente sino hacerles mejores”. Cualquier profesional, desde su puesto y su función, puede integrar este valor como un bien para la sociedad.

     En este contexto, el liderazgo inspiracional está en relación con un principio esencial del coaching: cada ser humano puede llegar a ser en potencia, la mejor versión de sí mismo. Esta aspiración hacia la excelencia es la que tiene un líder verdadero que, no solo analiza las acciones en sí mismas, sino también, los efectos que producen.

6.   Existen muchas situaciones en las que el profesional puede experimentar dudas respecto de qué decisiones tomar ya que es en las cuestiones verdaderamente complejas en las que la intuición no alcanza para decidir lo correcto. En ese caso, el profesional, tomando como referencia a la persona que es su ejemplo de mentoring puede preguntarse: “¿Qué haría esta persona en mi lugar?”. Este es un ejercicio de proyección y empatía que permite al protagonista observar una situación con mayor objetividad.

7.    Solo inspira aquello que realmente conecta con la belleza de las ideas. Mientras que el pensamiento negativo genera estrés y miedo, por el contrario, un discurso profesional en el que existe una mayor presencia de conceptos positivos, aporta motivación, un enfoque estimulante, emociones agradables y creatividad.

     ¿Por qué motivo? Porque a través del lenguaje cada ser humano crea su propia realidad. Y el líder inspiracional es aquel que consigue convertir las dificultades en reto de superación a través de un planteamiento vital.

8.   Gran parte de la comunicación empresarial fluye a través de correo electrónico. Esta es una de las razones por las que cualquier profesional debería tener una formación de mecanografía para mejorar su velocidad de escritura ante el teclado. Esto aporta un ahorro de tiempo en el envío de los mensajes, pero también capacita para una mejor expresión de ideas y pensamientos a través de este canal de interacción que también es inspiracional en tanto que las palabras escritas tienen cierta eternidad en su esencia. Esto significa que los mensajes positivos expresados de forma escrita, permiten al destinatario leer una y otra vez esas ideas.

9.   El concepto de liderazgo también se actualiza gracias a las nuevas condiciones del contexto social. Actualmente, los verdaderos referentes de pensamiento son también líderes digitales. Profesionales que tienen un blog que utilizan como plataforma de difusión de ideas que pueden ser de interés para un público objetivo que se nutre de esos contenidos como un valor de referencia práctica.

     Por tanto, para ser un líder inspiracional también es muy importante fomentar la marca personal en el entorno online. Para ello, es positivo definir claramente cuál es la temática del blog. Y publicar un nuevo contenido semanal.

10. Un líder que proyecta valores es aquel que toma conciencia de su compromiso con la sociedad. De cómo sus ideas son un enriquecimiento para el bien común. Por esta razón, este tipo de liderazgo se opone al paternalismo que alimenta la sobreprotección. Además, el líder también puede tomar ejemplo de los emprendedores sociales al colaborar con proyectos solidarios.


Cómo llegar a ser un líder inspiracional

"Un buen maestro puede crear esperanza, encender la imaginación e inspirar amor por el aprendizaje" Brad Henry

El cine como pedagogía de aprendizaje también permite integrar los valores más importantes del liderazgo. Una de las películas que ofrece una historia didáctica es “El discurso del rey” protagonizada por Colin Firth. Describe la historia de superación de Jorge VI, rey de Inglaterra quien consigue superar su inseguridad para hablar en público como consecuencia de la tartamudez que sufre. Consigue ganar seguridad en sí mismo gracias al apoyo del logopeda Lionel Logue, con quien establece, además, una gran amistad.

Otra película que también ayuda a visualizar la importancia del liderazgo es “El Becario”, protagonizada por Anne Hathaway y Robert De Niro. La película describe la historia de Ben Whittaker, un hombre jubilado que decide participar en un programa de colaboración ofrecido por una empresa de moda online dirigida por una joven emprendedora. La película muestra cómo la experiencia de toda una vida y las ganas de aprender de este veterano convierten su talento en un valor para la organización.

El liderazgo pone de manifiesto cómo para ser un gran profesional, previamente se debe ser una buena persona. Y para ello es necesario poner en práctica la ética de la virtud aristotélica en la toma de decisiones. Aplicando, especialmente, el criterio de la prudencia. Es decir, al tomar una decisión es recomendable analizar qué emociones produce esa circunstancia, qué efectos genera esa situación y a cuántas personas afecta. Buscar la retroalimentación de ideas en una reunión de trabajo es un hábito de diálogo que fortalece las bases de una organización que da valor a cada persona.

Los buenos líderes son aquellos que, no solo integran el cambio en su propio pensamiento, sino que además, son proactivos para favorecer cambios de desarrollo positivo en la organización. Son personas que se implican como protagonistas del tiempo y momento que les toca vivir. Para ello, fomentan el networking a través de la asistencia a eventos corporativos en los que poder establecer alianzas con posibles contactos.

Esta actitud tiene su base en unas firmes convicciones. Y es que, no puede entenderse el liderazgo sin la ética. Para ello, el profesional pone en práctica el código deontológico de la organización. Un líder ético puede equivocarse, sin embargo, es aquel que siempre tiene la intención de hacer lo correcto. No todas las personas tienen estas cualidades, por esta razón, es tan importante el valor de los recursos humanos como medio para que cada profesional pueda ocupar el puesto que mejor se ajusta a su formación y competencias.

Insight

El liderazgo no es innato, todo ser humano puede llegar a mejorar sus habilidades de influencia. Un proceso de coaching es una experiencia especialmente constructiva para conseguir este fin. Ya que, a través de esta vivencia de introspección, el profesional puede identificar cuáles son sus fortalezas y debilidades en el plano de la comunicación, para establecer un plan de acción con el que alcanzar la excelencia práctica a través de una metodología que invita a todo ser humano, a llegar a ser líder de sí mismo. Puesto que, en un proceso de coaching, el cliente encuentra por sí mismo las respuestas.


Bibliografía

Jesús Gómez. Licenciado en Psicología y Master en Dirección Estratégica de Recursos Humanos. Director de RR.HH. en organizaciones nacionales y multinacionales de diferentes sectores. Profesor y consultor de RR.HH. en universidades y escuelas de negocio

lunes, 1 de abril de 2019

¡Lidera Tu Influencia! (XII)





Por fin, tenemos asumido que el liderazgo es una práctica necesaria, relevante y que va más allá del management.

El management es la actividad de organización y coordinación de las actividades de una empresa para lograr sus objetivos definidos; suponiendo, para muchos, un factor de la empresa al mismo nivel como la tecnología o el capital, por ejemplo.

El liderazgo, sin embargo, es un proceso de influencia social del manager que motiva, compromete y maximiza los esfuerzos de otros, —en especial, de los colaboradores—, hacia el logro de los objetivos de las organizaciones. Un líder es, —como ya he definido en bastantes ocasiones—, aquel manager que consigue resultados excelentes, con unos procesos eficaces y promoviendo el compromiso positivo de los colaboradores. En este caso, la gestión y la motivación de los colaboradores es la clave diferencial y superior de la eficacia de las organizaciones.

Como sabemos son muchos los rasgos que un mando o directivo tiene que tener para ser un buen líder. El líder ha de destacar por sus competencias, en, al menos, tres áreas:

Competencias operativas (como, por ejemplo, la visión estratégica, la planificación y organización, la gestión del cambio o la innovación y la creatividad);

Competencias intrapersonales (como, por ejemplo, el autoconocimiento, la automotivación o la autogestión);

Competencias interpersonales (como, por ejemplo, la comunicación, la empatía, las habilidades de equipo, el desarrollo personas, la negociación o la gestión de conflictos).

Dentro del marco de las competencias interpersonales, — en donde la inteligencia emocional es clave—, Daniel Goleman identificaba, también, la «influencia». Por influencia entendemos la capacidad para producir un efecto determinado en los demás de forma que consigamos que estos asuman unas ideas u opiniones… y obren, por su propia voluntad y altamente motivados, en la dirección sugerida.
Recientemente George Kohlrieser, Profesor de IMD, nos manifiesta que la base del liderazgo es saber generar confianza en los colaboradores, convirtiéndose en una «base segura» para ellos. 

En definitiva, el líder ha de saber inspirar, motivar y comprometer a sus colaboradores para desplegar su máximo potencial y obtener altos niveles de rendimientos. Por lo tanto, saber influir es un factor clave de los líderes.

Esta es la razón por la que la figura del líder, —que, por cierto, no es nada fácil de conseguir—, se le apellide de influyente. Cuando antaño hablábamos de líder carismático, en parte, ahora, nos referimos al líder influyente.

¿QUÉ ENTENDEMOS POR LÍDER INFLUYENTE?

Ya hemos comentado que líder es aquel que obtiene resultados excelentes, con unos procesos eficientes y con la implicación positiva de los colaboradores. El líder influyente, facilita la transformación y consecución de resultados excelentes de la organización, a través de su interacción positiva con sus colaboradores.

El líder influyente domina una serie de competencias especiales que le permiten llegar a incrementar su capacidad de influjo natural en sus colaboradores para que desplieguen su máximo potencial y consigan, con creces, los resultados esperados.

El líder influyente, en primer lugar, se sabe autogestionar emocionalmente, pero, también y casi al mismo tiempo, sabe reconocer y gestionar emocionalmente a los demás.

CARACTERÍSTICAS DEL LÍDER INFLUYENTE

Liderazgo supone saber influir positivamente a otras personas para que desplieguen su máximo potencial y obtengan altos niveles de rendimiento. Cuando una organización falla es que sus directivos no han sabido gestionar el cambio; y si no se ha sabido gestionar el cambio es que, en parte, no se ha sabido gestionar, alinear y comprometer a las personas de la organización.

Para ser un líder influyente, destaco las siguientes características que ha de tener un manager:

Paciencia

Ser paciente significa mostrar autocontrol; es decir, ser consistente y predecible en el estado de ánimo y las acciones, controlando los impulsos. Las emociones se transmiten y los colaboradores valoran a los mandos autocontrolados emocionalmente.

El manager paciente y autocontrolado se convierte en un líder que otros buscarán seguir. La paciencia es una característica de liderazgo difícil de desarrollar ya que afecta a los rasgos de personalidad del manager; aunque, la buena noticia, es que, a partir de la autoconciencia y el autocontrol, es desarrollable.

Amabilidad

Como managers, preguntémonos: ¿he estado demostrando bondad hacia aquellos que trabajan conmigo?, ¿me he comunicado con las personas que coordino de manera amable?, ¿escucho mi tono últimamente y podría haber usado un tono diferente? y ¿trato a mis colaboradores con respeto?

La habilidad del liderazgo, también, depende de la habilidad del directivo en saber tratar a sus colaboradores como valor diferencial de la persona.

La amabilidad y, por ende, el respeto, además de una competencia, es una virtud. El manager que sabe respetar y ser amable con sus colaboradores, tiene muchas oportunidades para ser un líder influyente.

Humildad

Sobre la necesidad de que el manager sea humilde y manifieste su vulnerabilidad es clave para ser un gran líder. La humildad es lo contrario del orgullo y la arrogancia (que hacen referencia a las personas asentadas en el «yo»). La realidad es que el orgullo y la arrogancia apuntan a sentimientos más profundos de inseguridad en los managers.

Jim Collins, dice que «el ingrediente mágico» de los grandes ejecutivos «no está en su competencia o genialidad, sino que en su humildad y buena voluntad». La humildad es un valor (o virtud) que el propio Collins considera escaso en los ejecutivos y que consiste en aceptarse con las habilidades y defectos de los que disponemos.

Ser humilde es lo contrario de ser soberbio. La soberbia significa olvidarse de las imperfecciones, sentirse autosuficiente y perder la capacidad de crítica. Por ello, la soberbia es el principio del declive de una persona y de una organización.

De un buen líder se espera, por tanto, que no sea pretencioso, interesado o egoísta. Los líderes siempre serán más comprensivos, más indulgentes y más pacientes, estando dispuestos a rodearse de los mejores y aprender de los demás.

Desinterés

Un manager egoísta solo se acerca a los colaboradores cuando quiere algo de ellos. Los proyectos de equipo es interés de todos; no solo del responsable. La comunicación transparente, la solicitud de ideas o el apoyo constante han de ser rasgos del manager que quiere influir positivamente.

Un buen líder influyente debe asegurase de desarrollar sus características de relación con los colaboradores sin ego. Si, como directivo, no mostramos respeto a los demás, no obtendremos buenos comportamientos de los mismos. Siempre cosecharás lo que has sembrado.

Perdón

A menudo, la capacidad del manager para avanzar como líder se ve frenada por la falta de perdón. Perdonar es un beneficio para ti y no para la otra persona. Cuando el manager abriga sentimientos de resentimiento y de falta de perdón, lentamente se debilita; pudiendo, literalmente, desarrollar problemas de salud como resultado del estrés que tiene dentro.

El perdón es una ley universal que el manager no puede ignorar. El manager ha de ser consciente que, —al igual que él mismo—, sus colaboradores no son personas perfectas. A veces nos podemos enojar y dejar que nuestras emociones nos dominen, pero se ha de saber perdonar y, a su vez, pedir perdón, si quiere ser un buen líder influyente.

Honestidad

Uno de los principales rasgos de los managers que buscan ser buenos líderes es la honestidad. Algunos casos prácticos de relevancia de las escuelas de negocio nos muestran como las organizaciones sucumben cuando sus principales ejecutivos no comparten la visión, la dirección o sus conocimientos hacia sus colaboradores y el resto de la organización. 

Esto mantiene a los empleados en la oscuridad y pierden la confianza en sus líderes. Por encima de todo, los empleados quieren que se les diga la verdad. 

Otra palabra para la honestidad es integridad. Este rasgo falta en muchos directivos. Los colaboradores quieren ver coherencia de sus mandos. Ser honesto es algo que debe saber desarrollar un directivo para ser un líder.

Comprometido

El liderazgo requiere carácter, pero, también, requiere compromiso. El directivo debe estar comprometido con su responsabilidad hacia la organización, los resultados y hacia su equipo de colaboradores.

Que un directivo este comprometido con el proyecto no significa que tenga que ser adicto al trabajo y exija ese tipo de comportamientos a sus colaboradores. Para un líder, compromiso significa llevar adelante el proyecto con visión y cumpliendo los plazos, sin desear brillar y sobresalir por encima de los que le siguen. 

Los colaboradores querrán seguir al directivo y lo respetarán, cuando este, entre otras cosas, demuestre compromiso con el proyecto y con las personas implicadas.

Empatía

Probablemente muchos de los lectores de este artículo ya se estaban preguntando en qué medida tiene que ser un directivo empático para ser un líder influyente. Sin duda, en mucho.

El directivo para poder influir positivamente en los demás, tiene que saber ponerse en lugar de ellos para saber lo que piensan y lo que sientes. Esta es la única manera para poder interactuar eficazmente con ellos. Muchos de los rasgos que hemos comentado, requieren que el directivo sepa ser empático.

La empatía va mucho más allá de las palabras y supone descifrar todo ese lenguaje (verbal y, sobre todo, no verbal) del otro. La empatía es una habilidad de la que se sirve el líder para, en base a esa información que obtiene de los colaboradores, establecer vínculos más fuertes.

Comunicación eficaz

Para saber ser un buen líder eficaz, también, hay que saber comunicar con los colaboradores. Un buen líder ha de manejar con habilidad los principales elementos de la comunicación interpersonal; como, por ejemplo, la escucha activa, hacer preguntas poderosas, saber dar feedback y transmitir con eficacia (de forma verbal y para verbal).

Algunos piensan que influir es lo mismo que persuadir y, reconozcámoslo, en muchos casos persuadir tiene connotaciones negativas: parece que el directivo ha de ser un «trilero» de la palabra para obtener el sí de los colaboradores.

Persuadir es la parte de la comunicación orientada a conseguir los objetivos de esa comunicación; y, si hace con respeto, con transparencia y sin maldad, no tiene por qué ser negativo. Sin embargo, influir va más allá de persuadir. 

Influir tiene que ver con la satisfacción que produce en otro relacionarse contigo, adoptando tus ideas, visión, etc. Y, en este caso, la comunicación es una palanca necesaria. Por ello, los líderes influyentes saben comunicar.

Insight

En parte, podemos decir que la verdadera esencia del liderazgo es desarrollar la capacidad de guiar a otros con su permiso, accediendo voluntariamente. Es lógico, por tanto, que el liderazgo se base en la influencia. Un directivo no puede ser líder sino sabe influir positivamente en los otros. 

Pero saber influir, al ir más allá de las palabras, exige al directivo trabajar las habilidades, rasgos personales, valores y actitudes comentadas.

Hay una buena noticia, un manager o un directivo puede llegar a ser un líder influyente, pero si no dispone de determinadas competencias, esto podrá requerir de mucho tiempo, voluntad y práctica.


Bibliografía

Antonio Peñalver. Socio Director de People First Consulting


viernes, 1 de marzo de 2019

¡Lidera Tu Influencia! (XI)




La influencia de la mujer y su liderazgo


La doctrina durante décadas ha señalado algunas características o hábitos recurrentes importantes de las personas altamente influyentes, parámetros que son perfectamente válidos en el presente.

Lo que nunca hay que olvidar es que, en las relaciones interpersonales, justamente no se trata de personas y cosas, sino de una comunicación entre individuos en los que prevalecen las emociones y no la estructura lógica de los pensamientos.

De ahí, que cuando en un ambiente de trabajo aflora la crítica, instrumento necesario cuando es positiva y tiene por finalidad corregir algunos métodos o procesos que se están haciendo mal, o simplemente resaltar las acciones que el líder cree que se están haciendo bien y le interesa destacarlo como factor de motivación del personal, no afecta negativamente el ámbito emocional, por el contrario, lo estimula haciendo sentir a la persona satisfecha y reconocida.

El inconveniente se produce cuando la crítica puede hacerla cualquier persona, aunque no tenga ni los fundamentos ni el conocimiento de lo que está diciendo, menos aún consciencia sobre el daño que puede derivarse de ella.

Por ejemplo, en el plano familiar, en lugar de hacer una crítica dura y a veces injusta, sobre determinadas conductas de los hijos, un padre o una madre debe antes que nada tratar de entenderlos. ¿Por qué es lo que dicen o hacen? ¿Cuál es el propósito de tal pensamiento o acción? Si esto lo traducimos al ámbito laboral, al líder le resulta mucho más rentable generar las simpatías y buen clima para que las críticas afloren, pero de otra manera. Y en este punto, el liderazgo de la mujer tiene mucho que decir, por su empatía, sensibilidad, realismo y flexibilidad.

Las personas en las organizaciones quieren sentirse que valen, que están aportando un valor añadido, pero también esperan un reconocimiento de parte de la dirección.

Porque la naturaleza humana nos impulsa a ese deseo de triunfar y tener éxito en lo que hagamos, pero empujado también por otro no menos importante de que las personas de su entorno más próximo, por ejemplo en su departamento y/o equipo de trabajo, le aprecien y valoren.

Que sea un sentimiento de grupo, aunque como es lógico, sea más fuerte en algunos compañeros que en otros, porque se haya producido una relación más próxima y empática.

Y algo que tiene muy en cuenta la psicología organizacional, es la forma en que adquirimos nuestros sentimientos de importancia, porque es un factor significativo, en el que los líderes efectivos deben prestar atención.

También en esta carrera la mujer ha venido ganando posiciones, justamente porque tiene una ventaja fundamental sobre el hombre: además de esa sensibilidad y capacidad de ponerse en el lugar del otro, tiene un irrefrenable sentido de justicia.

Es evidente, que este elemento sobre qué es justo y por qué, se convierte en pieza determinante en las relaciones líder-personas y a su vez fomenta un contagio en las conductas de los miembros de los equipos que se quieren ver reflejados, de alguna manera, en las formas de dirigir de su líder.

Pero esto no invalida que la crítica se haga, al contrario, las mujeres que ejercen en puestos de alta responsabilidad y con mucho personal a cargo, fomentan el feed-back de las personas de cualquier nivel al que pertenezcan en la organización.

Porque saben que sin el proceso de retroalimentación que se inicia con una revisión crítica de lo que ha sucedido o se está haciendo, no puede finalmente alcanzarse el nivel de productividad que la dirección busca.

Porque a las personas y equipos cuando logran altas cotas de rendimiento, no se debe a la aprobación sin más, sino que están condicionadas por un espíritu crítico.




Todas las acciones que emprendemos en nuestra vida, dependen no sólo por las circunstancias en las que actuamos, sino por el deseo profundo de lo que queremos hacer. 

Por ello, cuando la crítica la hace un líder que cumpliendo con su rol está observando necesarios ajustes, por ejemplo, a los procedimientos que se aplican en determinado departamento a fin de ser más eficientes, es de manual que en su decisión prevalezca el aspecto técnico por sobre el emocional, aunque en los últimos años este desfase en el liderazgo del hombre se ha ido corrigiendo. ¿Por qué? Porque se ha dado cuenta que cuánto más se aproxime al estilo de liderazgo de la mujer, mejor le irá.

Esto se debe a que las mujeres son muy eficaces en la corrección de esas cuestiones técnicas, pero además cuentan con la ventaja de un agudo sentido de la percepción de lo que está pasando por la cabeza de personas y equipos, o sea, cuál es el clima y predisposición del personal en ese momento y en las circunstancias particulares en las que se produce. Pero también existe otro atributo que contagia a cualquier persona: la capacidad de persuasión que está directamente vinculada a su capacidad de influencia en ese grupo humano, porque genera confianza y credibilidad.

Cuando en una reunión formal, por ejemplo, interdepartamental, el líder pide opinión a sus mandos intermedios sobre determinado reto que tienen por delante, la única manera de influenciar positivamente a sus equipos es mostrar confianza en que todos los miembros y sus jefes serán capaces de conseguirlo.

En la relación de corta distancia, el liderazgo de la mujer parte con ventaja respecto del hombre, porque si bien las capacidades son similares de influencia en las personas y equipos, la mujer tiene más facilidad debido a su intuición y percepción, de hablar con las personas de lo que quieren y les interesa. Especialmente de lo que les preocupa y pueden estar afectándoles emocionalmente, es el caso de cuando se está afrontando una crisis. Saben mostrarles el camino de cómo conseguirlo de manera sencilla.

"No busques puestos de mando, si no estás dispuesto a servir" San Agustín

Las personas más influyentes son aquellas que pueden encontrar una manera de relacionar sus propias metas con la perspectiva de otra persona, o sea sus objetivos personales, inspirando a otros a actuar de la misma forma porque saben que están defendiendo sus propios intereses, no sólo los de la organización.

El liderazgo de la mujer gracias a su capacidad empática y percepción muy ajustada a la realidad, ha facilitado, por ejemplo, que personas de equipos que no estaban queriendo asumir responsabilidades nuevas porque estaban temerosos de su capacidad, influyeran en ellos para hacerles comprender que sí podían llevar a cabo esas tareas con eficacia.

Estas situaciones no son infrecuentes que se produzcan, porque las personas en cualquier ámbito de la vida pueden tener cierta tendencia a rehuir de las responsabilidades. La que se da con más frecuencia de estas huidas es en personas adolescentes y muy jóvenes, aunque no es para nada inusual tampoco en los ámbitos organizacionales con personas adultas que teóricamente están en posición de ventaja para asumir determinada responsabilidad pero que no quieren hacerlo. La psicología llama a estos cambios generacionales “mecanismos de escape”, o sea, formas creativas para evitar la madurez y el crecimiento.

En la adolescencia es claro que se trata de un problema de madurez, pero no es tampoco excepcional que aparezca en personas adultas que simplemente un tienen miedo a la responsabilidad.

La psicología social también nos enseña que estas conductas suelen ser impulsadas por la incapacidad de confrontar la realidad o distanciarse de los vínculos de dependencia, por ejemplo, que le puede crear un grupo de personas con las que trabaja hace años y ahora tiene que pasar a otro departamento y con mayor responsabilidad a su cargo.

El liderazgo de la mujer siempre se ha opuesto a quedarse en la zona de confort. Las mujeres no son amigas de la comodidad por su propia naturaleza. Es evidente que a toda persona hombre o mujer, le guste la comodidad, pero la forma de alcanzarla es diferente. 

El espíritu de sacrificio, quizás labrado de manera injusta por tener que demostrar una y otra vez que tiene las mismas capacidades que cualquier hombre con el mismo background para un puesto de responsabilidad, le han hecho desconfiada y no muy proclive a quedarse en esos sitios en cuales cualquier persona se siente cómoda.

Siempre se ha sostenido que la mujer es más vulnerable que el hombre en muchos aspectos. Pero no aciertan quiénes no revisan el glosario de vulnerabilidades al que tanto líderes hombres y mujeres se enfrentan hoy día. La batalla está igualada en el plano técnico y el fiel de la balanza inclinado hacia una importante ventaja de la mujer en el plano emoción.

Insight

La capacidad de influencia del liderazgo de la mujer, se debe a que con más o menos carisma, sus condiciones naturales le permiten transmitir todo tipo de contenido emocional, y lo más importante, hacer que le escuchen.

El Liderazgo sigue siendo cuestión de personas, con sus habilidades, capacidades. Las personas son las que lideran y son lideradas. 

Mas allá de cuestiones de género. Lideremos pues gestionando talentos, gestionando emociones, habilidades y capacidades para conseguir objetivos y resultados.

Bibliografía

José Luis Zunni, director de Investigación de Madrid Woman’s Week y director de Ecofin.es.

Carmen Mª García, presidenta de Fundación Woman’s  Week.

viernes, 1 de febrero de 2019

¡Lidera Tu Influencia! (X)




Diez Superpoderes que aumentaran su influencia profesional

La empresa, el jefe y ese colega al que detesta. Seguro que es capaz de describir en poco más de un minuto cómo funciona su organización, y también acudirán a su cabeza varios calificativos para describir a quien manda y a su compañero de pupitre.

Pero, más allá de los tópicos que todo el mundo quiere oír -trabajar en equipo, capacidad de liderazgo, creatividad... -, ¿sería capaz de enumerar sus fortalezas profesionales? Conocer esos superpoderes es el punto de partida para influir más en el entorno que le rodea, tanto en el ámbito personal como en el profesional.

Uno de los que menciona Ramón Fauria, conferenciante y formador, en su obra El Libro de los poderes (Ed. Conecta), es el lenguaje no verbal; "Una persona percibe el 55% de lo que se le transmite a través del lenguaje corporal, un 38% a mediante el tono de voz y tan solo el 7% por el contenido".

Quizá ha llegado el momento de dar luz verde a todo ese potencial que cambiará su manera de hacer las cosas, percibir a los demás y sacar partido a sus habilidades interpersonales. "Conocer cómo funciona nuestro cerebro maximiza el rendimiento y la eficacia, y nos permite anticiparnos. La neurociencia es una herramienta para explorar y explotar, ya que ayuda a entender el sistema cognitivo", recuerda Fauria. También hace referencia al poder de la emoción: "Cuanto más fuerte es, más actividad genera. Lo ideal es conectarla para llevarla a la acción. El 50% de la eficacia está relacionada con el estado de ánimo". Otro poder es la interacción: "

Aprovechar la cooperación más que la competición nos permite ser más creativos y tener más influencia. Somos animales sociales", añade. Estas son sólo tres de las habilidades para acelerar su carrera, a las que se suman otras diez que le permitirán volar hacia el éxito.



Escucha

Un proverbio italiano dice que, "del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento". Los expertos coinciden en destacar este poder por encima de todos. Jesús Vega, experto en RRHH, recurre a La Mujer Invisible del equipo ficticio Los 4 Fantásticos para ilustrar este poder: "Sabe escuchar cuando es necesario y eso le permite moderar las energías de sus compañeros y mantener la calma en los momentos más exaltados".

Puri Paniagua, socia de Pedersen and Partners, dice que la escucha es la clave de una relación: "Saber entender la situación del otro, cuáles son sus vivencias, sus experiencias y sus miedos.

La escucha se mejora practicando, entendiendo que no gana el que más grita o el que más cuenta, sino el que más entiende. Hay que comprender el contexto, forzar las percepciones positivas y preguntar". Pilar Jericó, presidenta de Be-Up, afirma que resulta fundamental ser capaz de "hacer sentir importante al que se tiene enfrente".

Conectar

Tener la capacidad de conectar ideas, personas y sucesos es, para Vega, algo al alcance de muy pocos. "Poseer las habilidades interpersonales para desarrollar este poder genera resultados muy interesantes.

Estas personas no tienen buenas ideas, pero poseen la habilidad de conectar una idea con individuos o sucesos y lograr el éxito. Steve Jobs tenía este poder".

Comunicación

Está muy relacionado con los dos anteriores y es la base de las relaciones. Paniagua explica que "en la comunicación, uno puede ser sumiso, aceptar sin quejarse situaciones, comentarios; asertivo, donde está el equilibrio; o agresivo, el que se expresa con reproches, con cierta violencia o vehemencia.

Hay quien pasa de la sumisión a la agresividad, y no consigue comunicarse de manera asertiva: en tiempo y forma adecuados".

Impacto dirigido

Sorprender y despertar la admiración. Juan Antonio Fernández, socio fundador y director general de Habittud, explica que se trata de "pensar cuidadosamente sobre los aspectos más interesantes, memorables e impactantes, así como en la mejor forma en la que presentar nuestras ideas para lograr el apoyo de los demás.

La puesta en escena ha de crear efecto sorpresa, cuando algo causa impacto la probabilidad que se olvide es mucho menor".

Destruir

Vega lo define como el poder de los villanos: "Aunque destruir es lo que hacen los malos de la película, llevado a otro plano la destrucción controlada es positiva porque es el primer paso para cambiar y avanzar".

Ilustra este poder con el caso de Kodak, que hace varios años se declaró en suspensión de pagos incapaz de sacar partido de la cámara digital por temor a que destruyera su principal negocio, la venta de película tradicional.

Pasión

Sentir y creer lo que hace le puede convertir en invencible. Genoveva Vera, coach ejecutiva y experta en liderazgo, afirma que "sólo cuando sientes verdadera pasión por lo que haces consigues persuadirte de la veracidad de lo que vendes. A partir de ahí, conseguirás llegar al corazón de tu audiencia.

No hay nada más convincente que hablar sobre lo que amas".

Coherencia

Para Jericó, "la mejor influencia es la que te precede, es decir, lo que dicen de usted las personas. Por eso es tan importante la coherencia: hacer lo que se dice. De lo contrario, se puede ganar influencia en un primer momento, pero es difícil hacerlo en el largo plazo".

Determinación

Paniagua cree firmemente en la determinación: "El compromiso que asumimos con algo que nos ayuda a ordenar y priorizar nuestros objetivos y tareas. Por ejemplo, siempre me agendo el gimnasio y no me permito cambiarlo. Tienen la misma relevancia que una reunión en cliente o una entrevista a un candidato.

Si estamos comprometidos de verdad con las prioridades, la determinación llega sola. Todos sabemos que uno aprende de los errores. Hay que vivirlos como etapas de desarrollo, y no dejar que minen la determinación".

Empatía

Según Fernández, tiene que ver con "identificar las preocupaciones de otras personas y proporcionar las ideas de uno para canalizar esas preocupaciones, es decir, utilizar la empatía, transmitiendo mucha confianza y credibilidad".

Paniagua habla de la capacidad de ponerse en el lugar del otro: "Esto requiere mucha generosidad. Salir de uno mismo, pensar en la situación del otro, y entender por qué actúa, cómo se comporta y se expresa. Se desarrolla con generosidad e interés".

Libertad

Y, por último, Vega destaca volar, el poder de los superhéroes, como sinónimo de la libertad para perseguir los objetivos: "Vuelas cuando tienes confianza sin autocrítica.

Tener la capacidad de no sabotear nuestros sueños es primordial. Los grandes avances de la humanidad surgen de esa libertad".

Insight

Escuchar, conectar, generar impacto en los demás o tener determinación para decidir en los momentos más críticos son algunas de las habilidades del ser humano que le permiten progresar en su carrera profesional. 

Ser capaz de detectar estos poderes ocultos y desarrollarlos de manera adecuada son los primeros pasos para aumentar la influencia en el ámbito laboral y avanzar hacia el éxito.

Bibliografía

Montse Mateos. Diario Expansión

martes, 1 de enero de 2019

¡Lidera Tu Influencia! (IX)





El liderazgo personal no es una actitud, es un estado en el que una persona “sabe lo que quiere” y mantiene la habilidad de enfocar sus pensamientos y acciones hacia los objetivos que visualiza, transformando la elección, el valor y el compromiso en una sinergia hacia la dirección que se desea.

Lo más importante para influir a otros es comenzar por uno mismo. Uno no puede proyectar lo que no es, no puedes convencer a otros de lo que no se está seguro. Por eso, lo más importante es, que en la medida en que nos conocemos a nosotros mismos, somos capaces de identificar nuestras cualidades, afinidades y competencias, obteniendo mucha más claridad para saber quiénes somos y a dónde queremos llegar. Una vez que cultivamos y reconocemos a nuestro líder interior, podemos comenzar la proyección hacia afuera de ese líder e influir en los demás de manera positiva.

Para ejercer nuestro liderazgo e influenciar a los demás, es necesario comenzar por tener una visión clara de lo que queremos lograr. En la medida en la que logremos tener una mayor claridad de nuestras causas, podremos influenciar más fácilmente a otros para que las compartan y por lo tanto “nos sigan”. Pero a un verdadero líder, no le interesa el seguimiento de la gente a su persona, sino a lo que él cree. Es decir, la causa trasciende al líder. El líder ES por la causa. 

Cuando un una persona sobresale y logra cosas asombrosas, revoluciona su industria o rompe paradigmas, nunca lo hace solo. Ellos tuvieron claridad absoluta, su causa era lo único importante y creían fervientemente en ella sin dudar. Así se pudieron rodear de gente valiosa que eventualmente compartió la misma causa e ideales y que decidieron unirse y colaborar en hacer realidad un objetivo común.

Para ejercer el liderazgo influyendo en los demás, es muy importante enfatizar que su elemento principal es, antes que nada, la persona misma. Es la fuente de donde brota el agua. Así pues, enumeraremos 4 principios importantes para ejercer un mejor el liderazgo e influenciar a otras personas:

Define tu objetivo: Para proyectar con claridad una causa a los demás es imperativo conocer a profundidad cualquier tema relacionado a la misma. En la medida en la que conozcas tu objetivo serás capaz de proyectarlo e influir a los demás acerca del mismo.

Determina tu causa: Más allá de saber “qué” hacer o “cómo” hacerlo, lo más importante es “por qué hacerlo”. Determinar la causa de tu objetivo es lo que realmente hará la diferencia para alcanzarlo.

Contagia la pasión: Una de las mejores maneras de proyectar liderazgo es con el ejemplo. Sin embargo, el ejemplo por sí solo no basta. No es suficiente “ensuciarse” las manos, estar disponible o colaborar con tu equipo. El verdadero catalizador del ejemplo es la pasión. En la medida en la que puedas contagiar tu pasión en tu entorno, será la proporción en la que éste estará motivado por una inspiración propia que lo lleve a dar lo mejor de sí.

Delega: Un buen líder siempre es capaz de inspirar y confiar en la ayuda de otros más capaces que él. El buen líder no es aquel que sabe hacer todo, sino aquel que entiende su causa como lo más importante. Cuando un buen líder encuentra que alguien puede contribuir de una mejor manera a su causa, no dudará ni un segundo en delegar.



La influencia desde el liderazgo

La influencia no se puede cuantificar aunque sí, analizar. Y es que las personas que influencian sobre otras personas, organizaciones o empresas deben ser capaces guiar y liderar.

¿Cómo? Evidentemente existen ciertas técnicas que posibilitan que haya cierta persuasión sobre otras a través de unas herramientas sutiles y naturales.

Cómo ejercer influencia

Motivar y promover la productividad no implica dirigir, amedrentar o imponer. Precisamente de esto trata la influencia, de la capacidad de hacer que otros se sientan identificados con la empresa y aumenten de manera autónoma sus esfuerzos para mejorar los resultados y alcanzar los objetivos establecidos, en este caso por una compañía.

Es el llamado liderazgo que ha evolucionado con el paso de los años, modificando también las conductas estrictas y rígidas de muchas compañías y sus empleados, aquellos a los que preferimos llamar equipo.

Se entiende por buen líder una persona con determinadas características que a través de una buena comunicación con el equipo, es capaz de alcanzar los objetivos planteados sin necesidad de utilizar un comportamiento autoritario.

Que un líder sea capaz de influenciar en el resto de compañeros, depende de un compendio de rasgos, entre los cuales se encuentra la seguridad en uno mismo, la empatía con el equipo y cómo no, la transmisión del sentimiento de optimismo, positivismo y motivación que se contagia en los demás. Se convierten finalmente en un ejemplo a seguir.

A través de su actitud consiguen influir en el comportamiento del resto del equipo, por lo que normalmente alcanzan de manera exitosa las metas establecidas de manera común.

Lo harás bien si reúnes estas características

Para influenciar en un número mínimo de personas, de una manera natural y coherente hacen falta al menos reunir los siguientes rasgos:

  • Ser una persona íntegra.
  • Asumir las responsabilidades y ejecutarlas.
  • Transmitir confianza y honestidad.
  • Coherencia en sus actuaciones.
  • Persistentes, disciplinarios y trabajadores.
  • Mostrar empatía por el resto de compañeros y respetar su trabajo.
  • Saber escuchar.
  • Ser firme y mostrar seguridad en sí mismo.
  • Tener criterio propio, ser objetivos.
  • Sentirte parte del equipo con autoridad y firmeza en cuanto a las decisiones.
  • Optimismo.
  • Y sobre todo, no olvides el reconocimiento al/s responsable/s de que el resultado haya sido como se esperaba, e incluso mejor.

Insight

Aunque son muchas las características que hay que reunir para ser un líder influyente, en realidad existen personas que las llevan de manera innata o que han trabajado duro para conseguirlas.

El concepto de “jefe” ha evolucionado con el paso del tiempo y se han modificado actitudes ante la constatación de que el equipo produce más cuando se siente bien, motivado y seguro de sus capacidades que cuando está sometido a presión, inseguridad y se siente incomprendido.

¿Qué tipo de liderazgo te inspira? ¿A quién tomas como referencia de líder? ¿Cómo contagias a los demás de tus causas?

Bibliografía

Carlos Luer. Brand Management.
Pyrsel Consultores.