miércoles, 1 de abril de 2020

¡Lidera Tu Inspiración Para Inspirar! (XII)





Todos hablamos sobre liderazgo… sabemos que necesitamos nuevos líderes a la altura de los nuevos tiempos y constantemente se publican libros y más libros sobre el tema, pero... ¿Sabemos cómo convertirnos en verdaderos lideres? 

¿Qué pasa cuando queremos saltar de la teoría a la práctica?

Quizás incluso estemos en un punto en el que la palabra “líder” empieza a tener un significado algo distorsionado… en ocasiones porque muchos de los que se hacen llamar “lideres” no actúan como tal, en otras ocasiones porque ni siquiera nos relacionamos con líderes sino con gerentes que no alcanzan a conocer cómo pasar de esa dimensión a la del verdadero liderazgo, y en mi opinión, en muchas ocasiones porque nos hemos vuelto “perezosos”… trabajamos mucho y cada vez más pero no en aquello que nos incomoda o desconocemos: liderar personas para generar nuevos líderes.

En cualquier caso… la primera pregunta que se me viene a la mente es casi obligada: ¿Para qué hablar de liderazgo en las organizaciones y en nuestras propias vidas?

Este es solo un dato más entre las muchas constataciones que ya tenemos sobre el efecto y la importancia de un adecuado liderazgo para lograr aquello que deseamos, ya sean las metas de nuestra propia vida o la excelencia en nuestras organizaciones.

Sabemos que el estilo de liderazgo impacta hasta en un 30% en los resultados de negocio y hasta un 70% en el clima organizacional, lo que redunda, en última instancia, en una mejor calidad de vida de las personas que conforman las organizaciones.

Esto solo ya debería ser motivo más que sobrado para el desarrollo del liderazgo en las organizaciones.



No queremos líderes de “tarjeta o de cargo”; queremos líderes reales. Líderes que, con cargo o sin cargo, sean personas cercanas, personas que nos inspiren, que nos den esperanza con sus actos, que nos sepan llevar más allá de donde cada uno de nosotros cree poder llegar de forma individual, que nos hagan soñar con otras realidades, que no tengan miedo a mostrarse vulnerables pero a la vez fuertes, honestos y firmes al mismo tiempo, con firmes convicciones en que algo mejor es posible y con la tremenda fortaleza de saber y creer de verdad en el poder del equipo.

Las personas en las organizaciones buscamos ansiosos a nuestros líderes… queremos personas que nos inspiren… “a soñar más, a aprender más, a hacer más y a ser más” (John Quincy Adams).

Sobre todo…a ser más… a ser mejores profesionales, a ser esa versión de nosotros que realmente estamos destinados a ser y ayudarnos a lograr nuestras metas a la par que las de la organización.

Y siguiendo con la misma pregunta: ¿Para qué necesitamos lideres?

Necesitamos lideres para avanzar, para salir airosos de los entornos que nos envuelven y nos cambian el paso casi sin darnos cuenta, para abrirnos nuevas realidades posibles, para cambiar sin agredir, para transformar sin sufrir, para avanzar sin miedo, …en definitiva… para vislumbrar futuros con esperanza e ilusión.

Queremos líderes que sepan establecer claramente la diferencia entre “gestionar stocks” y “gestionar personas” … Lideres que sepan optimizar los recursos pero que sepan distinguir, con sus acciones, entre aquellos que pueden ser manejados y aquellos que requieren ser liderados.

Y si de crear certeza sobre posibilidades hablamos… solo se me ocurre una forma: el ejemplo. Es la única y principal manera de influir a los demás (decía Albert Schweitzer); es ese ejemplo lo que hace que un líder pueda influir sobre otros… no se sirve de títulos, puestos, diagramas o comunicados… sus acciones hablan e influyen por él/ella.

Por lo tanto, se confirma … ¡Necesitamos Lideres en nuestras Organizaciones!… y una buena noticia … el líder no necesariamente nace…el líder se hace. Decía Vince Lombardi: “Los líderes no nacen, se hacen. Y se hacen como cualquier otra cosa, a través del trabajo duro. Y ese es el precio que tendremos que pagar para lograr ese objetivo, o cualquier objetivo”


Si quieres formar parte de ese grupo de líderes necesarios y destinados a conducir a sus organizaciones al siguiente nivel de su desempeño y sus resultados, mi primer y más importante consejo es que “empieces por el principio”, es decir:

Necesitamos empezar por liderarnos a nosotros mismos, por ser la mejor versión posible como personas y como profesionales, por tener muy claros nuestros propósitos, por evaluar nuestras intenciones y clarificar nuestros valores, por entender nuestra misión al servicio de aquellos a los que pretendemos liderar.

Podemos y debemos aprender estrategias y habilidades para ejercer un liderazgo efectivo, aunque de nada nos servirán si nos olvidamos de la esencia: somos personas que lideramos a personas y sólo desde ese firme principio universal, podremos desarrollar el liderazgo transformacional.

Insight

Todos podemos convertirnos en Lideres Inspiradores si nos lo proponemos seriamente… Sólo necesitamos tomar la decisión y ponernos manos a la obra.

Bibliografía

Consultoría & Consultores

domingo, 1 de marzo de 2020

¡Lidera Tu Inspiración Para Inspirar! (XI)





¿Cuántas veces hemos escuchado que a un líder lo eligen sus seguidores? ¿Por qué, entonces, continuamos creyendo que dirigir y liderar es lo mismo?

La autoridad se gana, no se transmite. Un cargo no da autoridad a quien lo ejerce. La auténtica autoridad y el respeto es fruto de la confianza, es personal e intransferible.

Los líderes de verdad son capaces de inspirar y motivar a las personas para lograr los mejores resultados, las motivan acompañándolas hacia el éxito. El liderazgo supone pasión por las personas.

Siete hábitos de un líder inspirador

Los líderes inspiradores tienen rasgos de carácter y hábitos coincidentes. ¿Quieres saber cuáles son? Hemos detectado siete relevantes, los cuales describimos a continuación.

Los líderes inspiradores…

1. Expresan una positividad desbordante

Encuentran siempre el lado positivo de cualquier situación. Son conscientes de que lamentarse no sirve más que para restarnos energía. Por eso son ejemplos de positividad en momentos de dificultades y retos. Cuando la realidad de lo que ocurre no la podemos cambiar, podemos elegir aceptarla y aprovechar lo positivo que de ella emana.

2. Muestran agradecimiento con la vida y las personas

La falta de reconocimiento alimenta la falta de compromiso. Cuando un equipo cree que su esfuerzo pasa desapercibido se desmotiva rápidamente.

Los líderes que no muestran aprecio por sus colaboradores ponen en riesgo la empresa y su clima laboral. Pequeños gestos de gratitud para mostrar a las personas que son importantes para nosotros no cuestan tanto.

"Elogia todo progreso, pequeño o grande. Sé espléndido en el reconocimiento" Dale Carnegie

3. Comunican con claridad

Para avanzar de forma eficiente es necesaria una excelente comunicación, sin cabos sueltos, dudas o brechas a malentendidos. A veces, pensamos que con reuniones rápidas se logra más. Y no siempre funciona.

Los líderes inspiradores saben que tomarse el tiempo que necesita cada comunicación asegura el éxito y el compromiso de todo el equipo.

4. Son confiables y previsibles

Su prioridad no es el éxito a toda costa. Todo lo contrario. Lo primero son las personas. Los colaboradores y clientes no querrán abandonar el barco si el capitán es un auténtico líder inspirador. Los líderes dicen la verdad, mantienen sus compromisos, son íntegros y viven con honestidad.

5. Son apasionados y entusiastas

El entusiasmo es fundamental para ser un líder inspirador. El trabajo debe ser una tarea con pleno sentido, deben estar claras la misión y la visión, el por qué el trabajo importa. Y el primero que debe transmitirlo es el líder, con pasión y entusiasmo. A los clientes les gusta tratar con personas felices, enérgicas y motivadas.

6. Saben escuchar y escuchan de verdad

Oír no es lo mismo que escuchar. Los líderes inspiradores realmente escuchan, de forma activa, lo que los colaboradores o clientes desean aportar.

El sentimiento de equipo, del valor de la contribución de cada persona une y cohesiona al grupo, es la base para triunfar en un proyecto. Escuchar es necesario para comprender y empatizar con los demás.

7. Tienen una visión clara de futuro

Los líderes inspiradores son visionarios. Saben hacia dónde hay que ir, lo que viene y conviene a futuro para el éxito del proyecto. A través de palabras, acciones y creencias pueden mostrar a los demás cómo llegar allí.

Los mejores líderes de nuestro tiempo podrían articular una visión tan clara que pudiera parecer como si aquello ya hubiera sucedido. El discurso de Martin Luther King Jr. “Tengo un sueño” es un ejemplo que lo ilustra a la perfección.

Entrenamiento y aprendizaje continuo

Los mejores líderes brindan regularmente a sus equipos oportunidades para mejorar las habilidades, mantener el espíritu de equipo y capacitarse para el éxito.

Es muy importante que nuestros equipos estén completamente preparados y sean capaces de gestionar de forma eficiente cualquier problema que pueda surgir.

Si las personas que trabajan con nosotros sienten que su formación es insuficiente, que les faltan recursos, ello repercutirá ineludiblemente en los resultados de nuestra compañía.

Alentar a las personas y a los equipos para que soliciten una mayor preparación sin sentirse incapaces o limitados por ello, es esencial para alcanzar el éxito.


“Pon entusiasmo en tu trabajo” Dale Carnegie.


Insight

Los líderes inspiradores realmente escuchan, de forma activa, lo que los colaboradores o clientes desean aportar.

Bibliografía

Camila Medal Salaverry. Dale Carneige

sábado, 1 de febrero de 2020

¡Lidera Tu Inspiración Para Inspirar! (X)







El liderazgo innovador de Mandela, 10 lecciones

1. Ser valiente no es no tener miedo, es inspirar a otros a moverse más allá del miedo.

La gente mimetiza a los líderes y los más inspiradores son los que no demuestran miedo, sobre todo en momento de crisis y cambios bruscos. Nunca hay que desesperar, hay que tener fe en el ser humano, aunque la pongan a prueba en nuestro camino.

2. La desesperación sólo lleva a la muerte y al fracaso.

Nunca hay que desesperar, hay que tener fe en el ser humano, aunque la pongan a prueba en nuestro camino. Y esto me recuerda mi frase favorita de otro premio Nobel Marie Curie, “A nada hay que temer, sólo hay que comprender”

Es importante recordarlo especialmente en los momentos que vive España, hay que mantener la calma el equilibrio y el optimismo. Porque es en estos momentos de gran mudanza donde una buena dosis de optimismo se hace imprescindible. Y nunca se termina de subir las metas son siempre móviles, “Después de escalar una gran pico, nos damos cuenta de que hay muchas más cimas que escalar”

3. Hay que liderar desde el frente, pero no dejes que tu equipo se quede detrás.

Siempre debes reconocer lo que ha contribuido tu equipo a que estés donde estás, ellos han confiado en ti, te han entendido y te han aupado hasta dónde has llegado.

No siempre tienen que estar de acuerdo contigo, el diálogo y el debate son importantes. Creo que cuando uno se sube a la escalera hasta el último peldaño hay que dejarla puesta y lista para que vengan y puedan subir otros detrás.

4. El líder como dice Mandela de sí mismo, tiene que tener su cabeza mirando al sol, y sus pies avanzando hacia adelante, nunca hacia atrás.

Es parte del secreto de ese optimismo que caracteriza a los líderes que son más grandes de la vida misma. “La mayor gloria en la vida no está en no caer, sino en levantarse cada vez que nos caemos”.

Y parte de ir hacia adelante es creer en la diversidad la equidad y la igualdad de oportunidades, él dijo como defensa en su juicio en 1964 “Abrigo el ideal de una sociedad libre y democrática con igualdad de oportunidades, por él estoy dispuesto a morir”

5. Lidera desde la retaguardia, educa y deja que otros crean que están al frente.

Pero no sólo porque lo crean sino porque lo estén. Hay que repartir cancha espacio aire, la gente necesita saber que puede liderar también.

Delegar responsabilidad, dejar el frente a otros y saber escuchar es parte de los secretos del líder. Mandela “Es sabio persuadir a la gente para que actúe, tome iniciativas, y a la vez piensen que han sido sus ideas”. Liderar es educar y educar es enseñar a pensar y a crear. La educación es el arma mas poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”

6. Conoce a tu enemigo, estúdialo, entérate de cuál es su deporte favorito.

Es importante saber con quién te vas al campo de batalla, entender sus puntos de vista, ponerte en sus zapatos y entender por qué defiende lo que defiende; eso te ayudará a definir y perfilar tu estrategia y tus tácticas. Saber sus pasiones, sus equipos de deporte favoritos y sus gustos te ayudará cuando esté relajada la pelea, fuera del campo, a establecer lazos duraderos.

Mandela “Si quieres construir la paz con tu enemigo, tienes que trabajar con tu enemigo, entonces se convierte en tu aliado/socio”

7. Mantén a tus amigos cerca, ya tus enemigos más cerca aún.

Mandela está convencido de que hay que halagar, invitar a tu mesa y estar cerca de tus rivales, porque así siendo generoso con ellos, puedes controlar sus movimientos y pensamientos más de cerca, felicitarles el cumpleaños, celebrar sus éxitos, sonreírles y aplicar tus encantos; todo ello contribuye a bajar sus resistencias, sus miedos y las posiciones defensivas y defender la libertad.

Al final se convierten en amigos. “Ser libre no es sólo quitarte las cadenas, sino vivir de tal forma en que respetes y realces la libertad de los demás”

8. Renunciar es también liderar.

Reconocer cuando tu idea ha fracasado, cuando no tienes razón y debes dar un paso atrás y renunciar. Las renuncias pueden surgir en la vida, la profesión, las relaciones personales, es una de las cosas más difíciles en la vida de cualquiera y en particular de un líder.

Sobre todo cuando es una idea próxima a tu corazón y tu razón. Pero esa renuncia, ese reconocimiento público de haber perdido, de desistir, porque es mejor desistir que continuar, ese paso atrás debe darse con elegancia y con dignidad.

9. Nada es Blanco o Negro.

Nada es blanco o negro en la vida, no siempre hay porque elegir entre una cosa u otra, cuando si se piensa mejor se pueden tener las dos cosas, se pueden tener muchos matices de grises que pueden resolver y dar respuesta.

La vida de un líder es comprender como caminar en la cuerda fina de las contradicciones, navegar entre el blanco y el negro. Mandela “Por qué elegir entre más paga o más vacaciones cuando si se define bien podemos tener las dos cosas y aumentar la productividad” tenemos que abrazar el Y y desterrar el O.

10. Las apariencias sí importan y recuerda siempre hay que sonreír. Las primeras impresiones son las que perduran. No podemos cambiar nuestra apariencia dada por el ADN, pero si el efecto halo que se convierte en el halo que afecta. El líder tiene que tener una apariencia profesional, limpia, clara, sana porque si afectan su halo, la aureola con la que lo identifican, su apariencia tiene que dar credibilidad y si es buena puede hacer avanzar su carrera.

Lo dice Indra Nooyi la ex CEO de Pepsico, en sus conferencias de liderazgo ante mujeres de todo el mundo, es mejor tener cuatro trajes bien cortados, es parte de su secreto. Y no olvides sonreír, aunque estés enfadado sonríe. Mandela siempre estába predicando con el ejemplo regalando sonrisas por doquier, sonrisas al presente y al futuro.

Las más bellas sonrisas se las dedica a los niños, y eso da que pensar, son los que más la necesitan y la recordarán en el futuro. Una sonrisa vale más que mil palabras




Insight

Y como decía Mahatma Gandhi

Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho.

Enriquece a quienes la reciben, sin empobrecer a quien la da.

No dura más que un instante, pero su recuerdo a veces es eterno.

Nadie es demasiado rico para prescindir de ella.

Nadie es demasiado pobre para no merecerla.

Da felicidad en el hogar y apoyo en el trabajo.

Es el símbolo de la amistad.

Una sonrisa da reposo al cansado, anima a los más deprimidos, no se puede comprar, ni prestar, ni robar, pues son cosas que no tienen valor, hasta el momento que se da.

Bibliografía

Ana María Llopis Rivas. Ex CEO Cadena Supermercados DIA


miércoles, 1 de enero de 2020

¡Lidera Tu Inspiración Para Inspirar! (IX)




10 razones por las que Mandela era un líder.

Siendo presidente mantuvo a los afrikáners en sus puestos. Puso fecha a su marcha.

Afrontó sus fracasos, sobre todo los de índole personal, con transparencia.

Cuando el 11 de febrero de 1990 Nelson Mandela salió de la cárcel, después de 27 años encerrado, lo hizo con el puño en alto. Su imagen emocionó a todos. Era enorme la curiosidad que había por conocer la imagen y el estado en el que se encontraba el preso más famoso del mundo. Los fotógrafos, que llevaban meses esperando en la puerta de la cárcel, tenían dudas sobre si lo reconocerían si el Gobierno sudafricano lo soltaba sin previo aviso.

Uno de ellos preguntó a uno de los guardias, que contestó: “Cuando lo vea sabrá quién es. No hay otro como él”.

El guardia de la cárcel estaba en lo cierto. Alto, delgado y radiante con un traje gris a medida y corbata azul, salió del cautiverio con el aspecto de un rey. 

Así lo recuerda John Carlin en su libro, La sonrisa de Mandela (editorial debate), que no duda en decir de él que es el jefe de Estado más unánimemente admirado de la historia.

El mundo entero hoy le llora, blancos y negros por igual. Nelson Mandela es la última leyenda del siglo XX, un líder cuyo comportamiento puede servir de ejemplo para directivos y profesionales del siglo XXI, sobre todo por su capacidad para afrontar la adversidad. Diez razones (habrá muchas más) de su indiscutible liderazgo.

1. Empatía para conectar. Una anécdota que recuerda Carlin, corresponsal durante varios años de The Independent en Sudáfrica, es la habilidad de Mandela –le sucede lo mismo a Bill Clinton– para recordar el nombre de todas las personas que ha conocido. Sin duda, es un plus añadido a cualquier liderazgo, que hace sentir importante a la persona a la que tiene enfrente.

Un líder no intimida, acoge. Y eso lo consiguió con creces: cuando en 1994 fue elegido presidente de Sudáfrica reunió a la clase política mundial en los Edificios de la Unión en la capital del país, en el mismo lugar que durante 84 años había sido la sede del gobierno blanco, que había privado a los negros de sus derechos.

2. Inmensa paciencia. La precipitación y las miras cortoplacistas suelen ser malas consejeras, sobre todo en tiempos adversos. Mandela se rebeló contra la tiranía, soportando los años de encierro con paciencia. Y cuando salió a la calle alzó el puño, solo uno, en un gesto claramente desafiante.

Tenía todavía mucho por lo que luchar. Su liberación era solo un paso y quedaba mucho camino por recorrer para acabar con la división racial. Eso sí, cinco años más tarde cuando ganó las elecciones y el éxito ya era tangible, levantó los dos puños. Se había convertido en el líder de todas las razas.

3. Capacidad para perdonar. Cuando salió elegido presidente de la nación, fue sabio al saber perdonar a los blancos, que durante años fueron sus enemigos.

Se rodeó, sin resentimiento alguno y con máximo respeto, de colaboradores que habían trabajado con el anterior gobierno.

Ese respeto, que se manifestaba de forma natural sin necesidad de ningún servicio de coach alrededor, tuvo como resultado una fidelidad absoluta de todos aquellos que trabajaron a su lado.

4. Mandato con caducidad. Nada más salir elegido presidente le puso fecha al momento de su salida. Un mandato de cinco años y nada más. Un líder tiene que saber cuando irse, seguramente para poder hacerlo por la puerta grande.

Esta decisión supone un ejercicio absoluto de las fortalezas y de las debilidades de cada uno. Sabía que no era imprescindible y era conocedor de sus limitaciones.

Cuando finalizara su primer mandato, en 1999, ya tendría 81 años y sus capacidades ya no serían óptimas para desempeñar el cargo. La historia le tenía reservado el indiscutible puesto de líder moral.

5. Aprender de los errores. La vida de Mandela estuvo plagada de fracasos y de errores, sobre todo a nivel personal, pero hizo que no se volvieran en su contra.

Supo afrontarlos con transparencia y con unos inquebrantables principios. Aprendió de los fallos –de hecho su primer discurso como hombre libre fue, como recuerda John Carlin, un auténtico fiasco–, y lo mismo que los acontecimientos posteriores a su salida de prisión.

 Aprendió e hizo aflorar su integridad, coraje, además del encanto, el poder de persuasión y su cautivadora sonrisa. Un líder ha de saber sonreír.

6. Cautela y generosidad. Al igual que hizo con los afrikáner, los fieles del anterior gobierno, a los que respetó y mantuvo en sus puestos, ya que sostenía que lo único que la gente desea es paz y seguridad para sí misma y para los suyos, fue cauteloso con los cambios, sobre todo en lo concerniente a la modificación de símbolos, monumentos y nombres de calles del anterior régimen de apartheid.

No quiso, a pesar de todo lo que había sufrido, humillar a sus compatriotas blancos, y mostró una gran comprensión por los valores afrikáners.

7. Un gran visionario. Supo utilizar todos los resortes para conseguir su fin: unir a negros y blancos. Y hubo un momento mágico en su carrera: la final del campeonato del mundo de rugby, el deporte de los blancos, en el verano de 1995, celebrada en el Johanesburgo Ellis Park.

El estadio, hasta ese momento, era un santuario para los blancos y durante ese partido se convirtió en un templo de la unidad del país. La victoria del equipo nacional, los Springboks, se convirtió en el símbolo de la paz política en Sudáfrica. Este acontecimiento fue el origen de la película Invictus, dirigida por Clint Eastwood. Mandela fue un visionario, ya que fue consciente del potencial unificador y patriótico que genera el deporte.

Decidió organizar el campeonato para que los seguidores afrikáners del rugby lo fueran también del nuevo gobierno. Y consiguió que los negros, que rechazaban el rugby por ser el deporte de los enemigos, apoyaran a los Springboks. No lo tuvo fácil. Recibió abucheos, sobre todo de los suyos, a los que recomendó amplitud de miras para construir una nación. Para ello, aseguró, que todos tenían que pagar un precio, y que los auténticos líderes deberían promover esa corriente. Se ganó a todos.

8. Seductor nato. Todos los que le conocían caían rendidos ante sus encantos. Es algo habitual entre los grandes líderes. Hasta la reina de Inglaterra le permitía que le llamara Elizabeth. Es más, ningún encargado de protocolo se atrevió nunca a reprenderle la familiaridad con la que trataba a la más soberana de todos los monarcas.

Que nadie piense que tal osadía era una falta de respeto hacia la reina Isabel. Mandela trataba a todo el mundo con respeto, al margen del estatus social que tuvieran, incluidos aquellos que tramaban atentar contra él. Tenía la habilidad de ponerse en la piel del otro.

9. Habilidad para negociar. El deseo de alcanzar un acuerdo satisfactorio para todas las partes es algo que distingue a un líder. El éxito de cualquier operación hoy día, ya sea una transacción mercantil, un acuerdo político o cualquier cuestión doméstica, pasa por saber crear alianzas, pactar y crear compromisos. Lo importante es que todos cedan para que todos salgan ganando. Y se resistía a tener todo el protagonismo, que se le concedía a nivel mundial, como el artífice del éxito de la transición en Sudáfrica.

Llegó a escribir: “Tengo tantos fallos como el que más. Se agradecen los cumplidos, siempre que no se presente al presidente como un superhombre...” Mandela valoraba el trabajo en equipo y sobre todo tenía siempre muy presente a sus clientes, que no eran otros que los millones de seguidores que hoy le lloran.

10. Ejemplo y constancia. Mandela, dicen los que le conocieron, no tenía dobleces. Se presentaba como un hombre íntegro, y a lo largo de su vida no se desvió del camino que se marcó. Cuando decía que era generoso, se mostraba como tal. Cuenta John Carlin, uno de los periodistas que más lo frecuentó, que sacaba tiempo para asistir a la fiesta de cumpleaños de un viejo camarada en un momento en el que sus obligaciones en la presidencia acaparaban todos los minutos del día, o era capaz de viajar al otro lado del país para visitar a un antiguo carcelero cuyo hijo acababa de fallecer.

Su integridad se mantuvo intacta en un claro ejercicio de constancia. Un empresario irlandés, Tony O’Reilly, cuyo mayordomo asistió a la investidura de Mandela lo definió así: “Tenía la nobleza verdadera de la naturalidad y no era consecuencia de un esfuerzo mental consciente. Mandela es un líder natural”.


Insight



Bibliografía

Paz Álvarez. Cinco Días



domingo, 1 de diciembre de 2019

¡Lidera Tu Inspiración Para Inspirar! (VIII)





El año pasado se cumplió el primer centenario del nacimiento de Nelson Mandela. En el año 2009 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 18 de julio, con motivo de su nacimiento, como el Día Internacional de Nelson Mandela.

El objetivo es conmemorar anualmente el legado de uno de los grandes líderes modernos y ganador del premio Nobel de la Paz por su contribución a forjar un mundo mejor e inspirar el cambio en la humanidad.

Como abogado defensor de los derechos humanos en Sudáfrica, Mandela trabajó incansablemente por la lucha racial en su país.

Por su causa estuvo 27 años preso, sin embargo, años después se convertiría en el primer presidente elegido democráticamente en una Sudáfrica libre.

El legado que Mandela nos dejó va mucho más allá de la lucha por los derechos humanos. También nos regaló importantísimas lecciones de liderazgo que merecen ser tenidas en cuenta en la actualidad.

El suyo fue un modelo de liderazgo sostenible basado en el ser humano, fomentando el diálogo, evitando todo tipo de polaridades y convirtiéndose en un maestro del soft power. Podríamos llamarle el Mahatma Gandhi de África.

Sus lecciones son un ejemplo de liderazgo sostenible basado en el ser humano y en los principios del beneficio de muchos, la felicidad de muchos y la compasión por todos. 

Se puede afirmar que el liderazgo de Mandela es, de hecho, un modelo de desarrollo sostenible en sí mismo.

En cada lección del liderazgo de Mandela hay una profunda sabiduría de paz, no violencia y respeto a la humanidad. 

Cuando habla de 'coraje', lo relaciona con la 'compasión'. Cuando se refiere al 'liderazgo' lo vincula con los 'seguidores'. Cuando apuesta por el 'liderazgo desde atrás' lo empareja con el 'apoyo'. Cuando dice 'conoce a tu enemigo' invita a 'conocerse primero a uno mismo'. Cuando anima a 'hacerse amigo de tus enemigos' recuerda que 'hay que estar atento'. Si 'las apariencias importan' recuerda que hay que 'cuidar las emociones'. Cuando sostiene que 'nada es blanco o negro" apuesta por la 'objetividad'. Cuando afirma que 'renunciar también es liderar' se refiere a la 'reacción de pausa'.

Claves del liderazgo del bien común.

Para ser un buen líder que piensa en el bien común es necesario tener en cuenta tres aspectos. 

En primer lugar, prestar atención a lo que ocurre a tu alrededor en el presente, a cada detalle del ahora de tu organización; una habilidad conceptual. 

En segundo lugar, equilibrar todas las causas y efectos que influyen en tu organización, tender puentes entre materia y espíritu, ventaja y desventaja, ganancia y pérdida, medios y fines, entre el líder y sus seguidores; una habilidad técnica. 

Por último, ser capaz de transformar tu pasión individual en una pasión común, compartida por toda la organización. Es decir, preocuparse por los demás, cultivar las buenas relaciones humanas para guiar a toda la organización unida hacia adelante.

Para alcanzar la sostenibilidad del planeta debemos trabajar en un nuevo paradigma económico centrado en la felicidad y el bienestar.

Si eres capaz de conseguir que estos tres elementos se conviertan en la característica dominante de tu liderazgo, relegando los pensamientos y las emociones a un segundo plano, estarás preparado para ser un buen líder y hacer de tu organización una marca sostenible.

La felicidad como objetivo

Para alcanzar la sostenibilidad del planeta debemos trabajar en un nuevo paradigma económico centrado en la felicidad y el bienestar, algo que sólo puede alcanzarse situando al ser humano en el centro de todas las acciones.

Felicidad concebida como satisfacción, pues sólo la satisfacción puede traer felicidad.

Por tanto, para lograr la felicidad económica debemos cumplir tres principios:

Equilibrio. El ser humano nace feliz, pero con el paso del tiempo pierde esa condición. Debemos practicar la introspección para hallar los factores que destruyeron nuestra felicidad y recuperar nuestra cordura, cambiando la perspectiva de nuestra vida para hacerla más equilibrada.

Cada fenómeno en este mundo tiene su propia causa. Saber identificar las causas y efectos es desarrollar la sabiduría.

Espiritualidad. Vivimos en un mundo frágil, efímero, en permanente cambio que para ser felices nos exige desarrollar la capacidad de resiliencia y de atención consciente o mindfullness. Esto nos ayudará a desarrollar nuestra espiritualidad y a minimizar todos los factores de infelicidad.

Sostenibilidad. Cada fenómeno en este mundo tiene su propia causa. Saber identificar las causas y efectos es desarrollar la sabiduría. Si logramos identificar las causas de la felicidad podremos desarrollarlas e impulsarla en nuestra vida.

La sabiduría de la sostenibilidad consiste en avanzar en equilibrio, sin provocar efectos secundarios negativos a la causa de la felicidad, incluidos los aspectos sociales, económicos y medioambientales.

Estos son los valores fundamentales que nos hacen felices a todos
Las claves para ser feliz se basan en vivir de acuerdo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que son la base de la felicidad genuina. En inglés diría que los ODS nos aportan GLEE (gozo, júbilo): G de good life (buena vida), L de libertad, E de economic security (seguridad económica) y E de enjoyment of wealth (disfrute de la riqueza).

Estos son los valores fundamentales que nos hacen felices a todos, lo que todos los gobiernos y organismos empresariales deberían desarrollar como base de todas las políticas públicas, la base de todo buen liderazgo.




Liderazgo de Mandela

Durante su vida, Nelson Mandela mostró sus habilidades de liderazgo, las que se ven reflejadas en varias escenas de la película Invictus, dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon.

La trama está basada en hechos reales y en el libro de John Carlin “El factor humano”, y trata sobre la decisión de Mandela de construir un país de unidad mediante la Copa Mundial de Rugby de 1995, jugada en Sudáfrica durante su mandato.
Mientras Freeman interpreta al presidente sudafricano, Damon encarna a Francois Pienaar, capitán del equipo nacional de Rugby llamado Springboks.

La película fue estrenada en 2009 y ha recibido innumerables reconocimientos. Además, se ha posicionado como un largometraje que inspira a líderes y coaches de todo el mundo.

Escenas más destacadas

Enumeramos tres de las escenas más inspiradores de la película Invictus.

1. Primer día como presidente:
A su llegada, Mandela percibe cómo los funcionarios se encuentran ordenando sus pertenencias ante un inminente despido. Debido a esta situación, el presidente decide reunirlos y, con una actitud humilde, los invita a quedarse junto a él para construir un país de unidad. Su mensaje lo transmite con el ejemplo.


2. Encuentro con el capitán de Springboks:
Mandela llama a reunión al líder de la selección de Rugby para hablar sobre qué es para él el liderazgo. ¿Cuál es tu filosofía de liderazgo? ¿Cómo logras inspirar a tu equipo para dar lo mejor? ¿Cómo consigues que sean mejores de lo que creen realmente? Estas son algunas de las preguntas que le plantea el presidente a Pienaar en una inspiradora conversación.


3. Visita de Mandela al equipo de Rugby previo al Mundial:
En esta escena Mandela muestra todo su carisma al darse el tiempo de ir a desearle suerte al equipo de Springboks, previo al importante encuentro deportivo. En esta oportunidad, el presidente demuestra su figura de líder al saludarlos a todos por su nombre como un gesto amable y preocupado.


Insight

¿Cuál es el mayor legado de Nelson Mandela en tu vida?

Bibliografía

Anil Sakya. Rector adjunto de Relaciones Exteriores de la Universidad Mahamakut.

Capital Humano


viernes, 1 de noviembre de 2019

¡Lidera Tu Inspiración Para Inspirar! (VII)



Las 5 claves para un liderazgo inspirador, sin importar tu estilo

Hay muchas formas de construir esa confianza.

Deja atrás la típica imagen de liderazgo de una persona empaquetada, vestida en un traje gris y acarreando un gran maletín.

Los líderes sobresalientes de hoy en día vienen en todas las formas y tamaños.

Ella podría ser una estudiante de marketing que usa jeans, dirigiendo una gran compañía de comercio por internet desde su dormitorio en la universidad.

Él podría ser el próximo Steve Jobs, canoso y descalzo, presentando un dispositivo revolucionario en una gran conferencia de la industria.

“lo que realmente importa es que los líderes sean capaces de crear entusiasmo, empoderar a su gente, inculcar confianza e inspirar a quienes lo rodean,” Peter Handal.

Sabemos que esto es mucho pedir, según Handal. Sin embargo, y sin importar lo distintos que son los líderes de hoy, hay algunas cosas que los grandes líderes hacen a diario.

Handal comparte sus cinco claves para un liderazgo efectivo aquí:

1. Enfrenta los desafíos

Los grandes líderes son lo suficientemente valientes para enfrentar situaciones difíciles y abordarlas con honestidad.

Ya sea el atravesar por una crisis en los negocios o hacer que empleados con problemas vuelvan a enfocarse, los líderes eficaces hacen frente a estos retos abiertamente.

Una comunicación constante con tu personal, y el informarles tanto de las buenas noticias y de cómo la compañía está reaccionando a los cambios contribuyen a que tus empleados sientan que confías en ellos y que es poco probable que los sorprenderás con noticias desagradables.

“Los rumores cerca de la cafetera son usualmente 10 veces peor que la realidad,” dice Handal. “Los empleados necesitan ver a sus líderes confrontando la realidad directamente.”

2. Gana su confianza

Los empleados son más leales y entusiastas cuando trabajan en un ambiente dirigido por personas en quienes confían.

Hay muchas formas de construir esa confianza.
La primera es mostrar a tus empleados que te importan, dice Handal.
Interésate en ellos más allá de la oficina. Recomienda no fisgonear, pero sí puedes preguntarle a tu empleado sobre la graduación o el juego de baseball de su hijo.

Hazle saber a tus empleados que te interesa su éxito y discute posibilidades de carreras con ellos de forma regular.

3. Sé auténtico

Si no eres del tipo que usa trajes, no intentes serlo. Los empleados y otros que lidian con tu compañía podrán ver si estás pretendiendo ser alguien que no eres, dice Handal.

Eso los hará cuestionarse en qué otras cosas puedes no ser auténtico. ¿Te apasionan los zapatos extravagantes? Úsalos.

¿Eres un presentador histriónico y entusiasta? Hazlos reír.

Usa tus puntos fuertes y rasgos de personalidad para crear tu estilo personal de liderazgo, dice.

4. Gana respeto

Cuando te comportas de una manera ética y das el ejemplo de los rasgos que quieres ver en otros, te ganas el respeto de quienes te rodean.

Los líderes que “predican, pero no actúan” no llegan muy lejos, según Handal. Esto contribuye a que los empleados y otras partes interesadas se enorgullezcan de la compañía y se pongan la camiseta por ella, lo cual es una parte esencial del compromiso, dice Handal. 

Además, los clientes son menos propensos a hacer negocios con una compañía si no respetan sus valores o liderazgo.

5. Mantente curioso

Los buenos líderes se mantienen intelectualmente curiosos y comprometidos con el aprendizaje. 

Son inquisitivos y siempre están a la siga de nuevas ideas, datos, información e información. Y los nuevos métodos pueden venir de muchas partes por lo que siempre están atentos a los sitios o personas que puedan darles información y con ello una ventaja.

“Los líderes más exitosos que conozco son personas realmente muy curiosas. Se interesan por las cosas que los rodean y eso contribuye a su visión,” Peter Handal.

Las 7 características esenciales de un líder inspirador

¿Sabías que el 80% de los líderes nacen gracias a la inspiración que obtuvieron de otros líderes?

Personas como Nelson Mandela, Mahatma Gandhi, Martin Luther King Jr., Teresa de Calcuta son ejemplos de líderes que siguen dejando su huella en las generaciones actuales.

¿Quieres convertirte en un líder inspirador como ellos?

Te invito a desarrollar las características que estas personas tenían en común.

1. Confianza

La confianza es lo primero que todo líder busca obtener de quienes lo rodean.

Cuando las personas son dirigidas por alguien en quien confían, son más leales, entusiastas y menos reservadas.

 Para obtener la confianza demuestra un interés sincero por los demás. Deja que sepan que cuentan contigo y que quieres lo mejor para ellos.

Y cuando alguien cometa un error, no lo regañes con enojo. Explícale calmadamente por qué sus acciones no fueron correctas.

2. Autenticidad

¡Sé tú mismo! Trabaja tus fortalezas y tu personalidad para desarrollar un liderazgo único. 

Los grandes líderes no se caracterizan por la falta de debilidades, sino por la presencia de grandes cualidades.

3. Actitud positiva

Los líderes extraordinarios se enfocan en el lado positivo de la vida, expresan su gratitud y buscan la automotivación. Saben que, si no están motivados, no pueden motivar a los demás.

Que el entusiasmo y la pasión son cualidades contagiosas que generan grandes logros.

4. Valentía

Los líderes inspiradores enfrentan situaciones retadoras y lidian con ellas con honestidad. No se rinden, ya que saben que el éxito está en perseverar.

5. Empoderamiento

Los grandes líderes se preocupan por enseñar y compartir sus conocimientos, para que los demás mejoren sus habilidades y puedan actuar por sí mismos.

Fomentan un clima de libertad que permite a las personas tener iniciativa y experimentar.

6. Sed de conocimiento

Todos los buenos líderes viven en búsqueda constante de nuevos conocimientos. Son personas que se preocupan por la innovación y la generación de nuevas ideas.

No tienen miedo a equivocarse, ya que cometer errores es parte del aprendizaje.

7. Predicar con el ejemplo

Los líderes inspiradores muestran coherencia entre lo que dicen y lo que hacen. 

Actúan de forma ética y ejemplifican las cualidades que quieren que los demás tengan, y así, obtienen el respeto de quienes los rodean y los inspirarán a ser mejores.

Insight

¡Tú también puedes convertirte en un líder extraordinario!

Trata de inspirar a las personas que te rodean, a tu familia, amigos, colaboradores y compañeros de trabajo.

Y recuerda que el mejor legado que un líder puede dejar al mundo es inspirar a otros a lograr su propia grandeza.

Bibliografía

Peter Handal, ejecutivo en jefe del Dale Carnegie Training